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Estados Unidos imparable
Pasó lo que tenía que pasar y el IX Mundial de Atletismo
concluyó con un desenlace previsible: la victoria de Estados
Unidos.
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| El equipo de relevos 4x100 metros de Estados
Unidos integrado por John Capel, Bernard Williams, Darvis Petton
and J.J. Joshua, celebran su medalla de oro conquistada en la
jornada de cierre del Mundial de Atletismo. Foto
AP |
El ocaso de algunas luminarias, la consolidación de otras
y la irrupción de un puñado de jóvenes con
fuego sagrado, fueron algunas de las cosas que dejó la justa
mundial atlética que se disputó en París. La
próxima cita será en Helsinki dentro de dos años.
Por segundo mundial consecutivo no se pulverizaron récords
y la sombra del dopaje aún revolotea sobre Kelli White, quien
hizo historia al convertirse en la primer mujer triunfadora en las
dos máximas pruebas de la velocidad.
Por ahora, solo se habla de un estimulante que la estadounidense
admitió haber ingerido.
Aún perdiendo en el futuro las medallas de oro que White
ganó en los 100 y 200 metros, Estados Unidos conservó
su corona de rey del atletismo.
Estados Unidos se llevó un total de 20 medallas, repartidas
entre 10 de oro, 8 de plata y 2 de bronce. Tres de esas medallas
las ganó ayer en los relevos: 4x100 y 4x400 masculino y 4x400
femenino.
Rusia fue su escolta con 19, entre ellas 6 de oro, 8 de plata y
5 de bronce. Tercera quedó Etiopía (3-2-2), cuarta
Bielorrusia (3-1-3) y quinta Francia (2-3-2).
Cuba quedó con una medalla de oro y otra de plata. Ecuador,
República Dominicana y México también se quedaron
con una dorada y Brasil con una bronceada.
Las sorpresas
Una de las grandes sorpresas del campeonato la asestó Kim
Collins, de Saint Kitts y Nevis, quien ganó el oro en los
100 metros contra todos los pronósticos, cuando se esperaba
un duelo entre los colosos estadounidenses Tim Montgomery, dueño
del record mundial, y Maurice Greene, el actual campeón.
El velocista de esa pequeña isla del Caribe clavó
10.07, mientras Montgomery entraba quinto y Greene era un espectador
más ya que se retiró al lesionarse en semifinales.
Collins fue una de las tantas agradables sorpresas, como lo fueron
la sueca Carolina Kluft, el italiano Giuseppe Gibilisco y la etíope
Turinesh Dibaba.
Kluft, con 20 años, se convirtió en la atleta más
completa del mundial al imponerse en el hepatlón con la tercera
mejor marca en la historia de la prueba.
Con 24 años, Gibilisco se consagró en el salto con
pértiga cuando no estaba en los pronósticos de nadie.
Dibaba, de 18, ganó los 5.000 con nervios de acero ya que
venció sobre la misma llegada a la española Marta
Domínguez.
Poca suerte
En los 5,000 metros, la rusa Olga Yegorova no sorteó su serie
inicial, corriendo igual suerte que otros campeones, que por una
cosa o por otra, se quedaron sin sus coronas, como Greene.
Entre esos casos figura la tricampeona mundial estadounidense Gail
Devers, en los 100 con vallas y su compatriota Stacy Dragila, bicampeona.
Igual pasó con el alemán Lars Riedel, quien iba en
busca de su quinto oro consecutivo pero que abdicó su reinado
en manos del campeón olímpico lituano Virgilius Alekna.
Cuba perdió a dos campeones: Osleidys Menéndez fue
quinta en el lanzamiento de la jabalina e Iván Pedroso se
quedó con las ganas de atrapar su quinto oro consecutivo
al lesionarse en una eliminatoria.
Una nota, entre discordante y pintoresca, la dio el estadounidense
Jon Drummond, quien armó un escándalo tras ser descalificado
por una salida en falso en los 100 metros.
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