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La
reapertura del mercado se atrasa debido a contratos
Los
comerciantes argumentan que nunca han firmado contratos para vender.
El alcalde dice que es por seguridad jurídica.
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Los pabellones 4 y 8 del Mercado
Central tienen la capacidad para albergar a 634 vendedoras.Foto
EDH
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La negativa de los vendedores del Mercado Central de firmar un
contrato de arrendamiento, obligará a la alcaldía
a posponer la fecha de ocupación de los reconstruidos pabellones
4 y 8.
Un grupo de representantes de los comerciantes aseguró que
no están dispuestos a firmar el documento, porque no están
de acuerdo con el plazo de tres años de vigencia que les
proponen.
Para el alcalde de San Salvador, Carlos Rivas Zamora, esa condición
no es un punto de honor, por lo que está dispuesto a negociar
el período de vigencia.
Ellos quieren seis años, para mí puede ser por
diez, lo importante es llegar a un acuerdo mutuo, señaló
el edil.
De existir modificaciones al contrato original, estas tendrían
que ser expuestas ante el concejo para su discusión y aprobación.
Esto significa que no se realizará la ceremonia de inauguración
oficial este lunes, como lo anunciaron, ni el traslado de los vendedores.
El principal argumento de las autoridades municipales para la firma
de un contrato de arrendamiento es que éste brinda seguridad
jurídica a los usuarios.
Sin embargo, comerciantes del mercado instalados bajo galeras en
la 12a. Calle Poniente, expresaron que no se trasladarían
a las nuevas instalaciones y si la municipalidad insistía
en obligarles a estampar su firma, organizarían una marcha
por las calles capitalinas en protesta por la decisión.
Nunca hemos firmado contratos para vender en el mercado, qué
va a pasar después de los tres años cuando ya no tenga
vigencia, nos van a sacar para darle los puestos a quienes ellos
quieran, indicó uno de los vendedores, que prefirió
el anonimato por temor a represalias de la administración.
Energía
Los comerciantes objetan otras decisiones expresadas en el documento,
como el pago obligatorio de electricidad de todo el edificio.
Los vendedores pagarán un recibo por la electricidad que
consumen en sus puestos y, además, una cuota por la iluminación
y funcionamiento de otros sistemas de las instalaciones.
Otros vendedores se quejan por la cantidad de obligaciones que tienen
que cumplir y las pocas responsabilidades que adquiere la municipalidad.
Argumentaron que la administración municipal no deja claro
quién será el encargado del mantenimiento de las instalaciones,
es decir, a quién le corresponde, por ejemplo, los cambios
de lámparas dañadas o ventanales.
El pago de la tasa por el arrendamiento de los puestos fue incrementado
para todos los vendedores. Por esto también están
muy molestos.
Antes del incendio que destruyó las instalaciones en diciembre
de 1998, los comerciantes cancelaban 0.50 centavos de colón
por metro cuadrado.
Ahora, las autoridades municipales han decidido triplicar esa cantidad.
Cuando ingresen al mercado, pagarán un promedio de ¢1.79.
Alfredo Sánchez, gerente del sistema de mercados municipales,
explicó que la cuota por el arrendamiento será destinado
a una cuenta restringida y la utilizarán para pagar el crédito
que le hizo el Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE) a la alcaldía, para la reconstrucción de las
instalaciones dañadas.
La comuna solicitó un crédito de 7.4 millones de dólares
para el proyecto. Aunque los trabajos en el mercado costarán
casi 12 millones de dólares, al final, que incluye el reintegro
del seguro contra incendios y una contrapartida municipal.
Incremento en el arrendamiento
El 14 de octubre de 1998, la municipalidad capitalina aprobó
aumentar la tasa por alquiler en los mercados, de acuerdo al producto.
- Ventas de carnes, vísceras y mariscos que utilicen cuarto
frío, pagan ¢1.95.
- Cocinas, restaurantes, cafeterías, coctelerías,
aves sacrificadas, huevos, telas, botánica popular, lácteos,
ropa, medicina, ferretería, artesanías, juguetes,
adornos, fantasía, pescado, mariscos frescos y secos, cancelan
¢1.79.
- Abarrotes y cereales, sodas, jugos, refresquería, cristalería,
peltre, hojalatería, flores naturales y artificiales, salas
y productos de belleza, productos plásticos, loza losa, palma
y los electrodomésticos, pagan ¢1.63.
- Para las frutas y verduras, pan dulce, golosinas, tortillas, pupuserías,
animales vivos, especias, productos varios, la cuota es de ¢1.30.
u Los vendedores llamados canasteros y ambulantes, pagan ¢2.00.
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