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Armas
van y vienen
Centroamérica
es puente y consumidor del tráfico de armas en la región,
según fuentes oficiales y periodísticas. Al Istmo
llegan alijos de armas y explosivos para las bandas delincuenciales
o que van de paso hacia países como Colombia.
Armas provenientes de El Salvador, abastecidas por ex guerrilleros
o de resabios de la guerra, han sido decomisadas en Guatemala, según
denunciaron autoridades de ese país el año pasado.
En marzo de 2002, durante allanamientos realizado en Jutiapa, Guatemala,
la policía de esa nación se incautó de fusiles
AK-47 de fabricación soviética y fusiles M-16 de manufactura
estadounidense.
Las pesquisas guatemaltecas señalan que algunas de esas armas
llegan a manos de pandilleros a cambio de vehículos robados,
que después pasan a manos del narcotráfico.
Otro caso en el que se involucró a armamento procedente de
El Salvador se registró en febrero de 2003, cuando seis colombianos
y cinco panameños fueron enjuiciados en Panamá por
traficar armas provenientes de ex guerrillas salvadoreñas
y nicaragüenses.
Según informes periodísticos, el armamento decomisado
a los procesados tenía como destino final la guerrilla colombiana.
Entre lo decomisado estaban 500 fusiles AK-47, 25 ametralladoras,
30 lanzagranadas, 2,000 kilos de explosivos y 10,000 municiones.
Periodistas panameños informaron de que las armas eran parte
de la guerrilla del FMLN, que se desmovilizó en 1992.
Las pesquisas panameñas determinaron que el armamento fue
comprado a las guerrillas de ambos países centroamericanos
y que fueron transportadas en camiones hasta Panamá, de donde
serían embarcadas hacia Colombia.
Autoridades policiales de la región centroamericana han advertido
que El Salvador aparece como proveedor
Otro arsenal de armas provenientes ilegalmente desde El Salvador
estalló en Santa Rosa, Nicaragua, en 1993.
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