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Alguien
se quedó sin regalo
Durante
dos días, las mañanas en Taipei han sido calurosas.
Un enorme rótulo electrónico en lo alto de un edificio
es contundente: apenas son las 9:00 de la mañana y hay 31
grados centígrados, un verdadero San Miguel enclavado en
el sudeste asiático.
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Los esposos Flores intercambiaron
regalos con chinos.
Foto EDH
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El Presidente Francisco Flores y su comitiva se dirigen al palacio
presidencial, donde le espera su homólogo, Chen Shui-bian.
Una alfombra roja y dos filas de soldados en uniforme de gala y
cascos blancos le esperan. Lourdes Rodríguez, la Primera
Dama, fue homenajeada con la Orden de la Estrella Brillante con
Gran Cordón Especial. El presidente Chen le colocó
la banda.
El Presidente Flores correspondió al gesto imponiendo la
Orden Libertador de los Esclavos José Matías Delgado
a la esposa de Chen, Wu Shu-chen.
Ricardo Morán, del equipo de protocolo, llevó el presente.
Pero algo falló. No podía hacer funcionar el broche,
lo que provocó risa al presidente Chen. Sudando, Morán
comentó bajito que se torció el gancho.
Después del mediodía, la caravana se dirige hacia
las afueras de Taipei. En el piso 30 de un edificio construido muy
cerca de los márgenes del río Tam Sui se encuentra
la oficina de Lee Teng Hui, el ex presidente chino.
Flores conversa largamente, en inglés, con el que será
recordado como el primer presidente electo democráticamente
en Taiwán.
De nuevo llegó la hora de los obsequios. Morán llevaba
uno en la mano, pero frente a él estaban Lee y su esposa.
Alguien se quedó sin regalo.
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