| |

Fieles
de una iglesia fabrican féretros
La última morada de un ángel
Con
martillo en mano y con Dios en el corazón, los jóvenes
construyen ataúdes para las personas de escasos recursos.
|
|
| Los féretros son para
niños de diferentes edades. Los más pequeños
miden menos de 90 centímetros. Foto:
EDH/Lissette Moreno |
En muchas ocasiones, la falta de dinero para la compra de un ataúd
retrasa la entrega de un niño fallecido en un hospital.
En medio del dolor por la pérdida de un ser querido, la familia
tiene que hacer frente al pago de un féretro, un desembolso
que sobrepasa los 300 colones.
Ese dinero, muchas veces inalcanzable, se convierte en un reto para
la trabajadora social del centro asistencial, encarga de apoyar
a los dolientes.
La jefa del Servicio de Trabajo Social, Daysi Ramírez de
Díaz, señaló que el Hospital Bloom entregó
54 féretros este año a quienes lo solicitaron.
No obstante, quienes viven de cerca esta problemática comentan
que la falta de cajas obliga a que, en ocasiones, coloquen en ataúdes
de mediano tamaño a bebés de pocos meses.
A los donativos de la Secretaria Nacional de la Familia (SNF), que
colabora con el hospital desde hace dos años, hoy se une
el esfuerzo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días.
Conscientes de la situación, los miembros de esta iglesia
se reúnen los sábados en el patio de la capilla de
Zaragoza, La Libertad, con una misión muy especial: fabricar
féretros para luego donarlos a los distintos hospitales.
El proyecto de amor lleva el nombre Morada para un ángel.
|
|
|
Juan José Alvarado
pone todo su esmero en la obra.
|
Voluntad
Para lograr el propósito, jóvenes y adultos dejan
sus ocupaciones los fines de semanas y se convierten en carpinteros
por unas horas. Muchos nunca han tomado un martillo, pero el deseo
de aliviar el dolor de otros les da la habilidad para hacer las
ataúdes.
En el transcurso de la semana, don Francisco Rosales, experto carpintero
y encargado de la capilla de Zaragoza, corta los pliegos de durapanel
en diferentes tamaños. Cada uno de ellos tiene un número
que servirá de guía para que los jóvenes armen
y peguen las partes de la caja.
Después, otro carpintero quita las asperezas y deja listo
el féretro para que sea envuelto en tela y decorado.
Una tarea aparentemente fácil, pero que requiere de tiempo,
dedicación y, sobre todo, de la buena voluntad y el espíritu
de servicio de quienes ponen su amor en la elaboración de
las cajas.
A cambio de este trabajo, los miembros de la iglesia reciben la
inmensa satisfacción de colaborar con aquellos no pueden
solventar la compra de un ataúd.
Los fondos para la adquisición de los materiales se recolectan
entre los integrantes de la mencionada comunidad de ese municipio
de Zaragoza.
|
Donativo
Los ataúdes construidos por los representantes de la
Iglesia se distribuyen en tres centros hospitalarios de la
red nacional.
|
Centros
Cien a cada uno. Trescientos féretros
serán repartidos a los hospitales Benjamín
Bloom, Maternidad y San Rafael.
|
Varios tipos
De o a 3 años. Los ataúdes
tienen distintos tamaños. Están diseñados
para niños menores de tres años.
|
Entrega
Desde agosto
La donación de las cajas se hará en tres períodos:
los meses de agosto, septiembre y octubre.
|
|
|