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“Quiero ser un embajador en la lucha contra las drogas”

Nidelson de Mello, delantero de Águila, habló sobre cómo superó su adicción. Ahora tiene una lucha: enseñar a los niños el camino correcto.

William Alfaro/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

NIdelson de Mello Delantero de Águila “Voy a hablar con los niños en las escuelas y les dire que las drogas son malas. Es triste la vida en la adicción, es una enfermedad y las personas que están en eso necesitan apoyo” Foto: Gustavo Rico

Los audífonos vibran al compás de una canción de Marc Anthony. Son las 11 de la mañana en San Miguel, y en la casa club de Águila, Nenei se sienta en grada de la puerta a escuchar un poco de música del boricua y del salsero dominicano Gilberto Santarrosa.

Nos mira de soslayo, con recelo. “Los periodistas se han portado muy mal conmigo.

Me han despedazado, nunca me ayudaron con mi enfermedad”, se había quejado dos días antes por teléfono.

La vida de Nenei ha sido, según él, una lucha constante.

De niño, en su natal Río de Janeiro, siempre tuvo claro junto a sus siete hermanos que sería futbolista y que jugaría un día en el estadio Maracaná.

El sueño de Nenei se hizo realidad cuando debutó con el Gremio de Porto Alegre.

La gloria y el infierno

Hasta ahí todo era una fiesta a ritmo de samba. Su paso a Firpo, Marte, Herediano de Costa Rica, el Toluca, Toros Neza de México, la Selección Nacional, etcétera. Pero algo cambió, algo dentro de él no estaba bien.

“Fue el orgullo, la falta de humildad, lo que me llevaron a a caminos más escabrosos, me metí en las drogas. Pensé que el dinero lo era todo, que podía gastar y gastar y que nunca se iba a terminar. Me faltaron consejos, todo ello me llevó a la soledad”, señala.

Reflexiona, habla de tiempos oscuros del cuáles no quiere que se le recrime, asegura que se equivocó y que se levantó con una determinación producto de una tremenda fe en Dios.

“Cuando uno tiene problemas con la drogas y el alcohol siente que se le viene el mundo encima, da pena salir a la calle, la gente te puede gritar cosas. Lo primero que uno tiene que admitir es que tiene problemas, si uno no lo afirma nadie te puede ayudar”, sostiene mientras contiene el aire y nos mira con mayor confianza.

“Mi enfermedad llegó a un grado muy fuerte, fueron momentos difíciles, noches difíciles. Pero tenía fe que Dios me iba a sacar de ese problema. Hay mucho dolor, uno llega a estar en un punto miserable”, afirmó.

Esa batalla lo llevó a buscar apoyó en sus amigos. “Tengo dos amigos, Walter y Gonzalo, ellos me ayudaron incondicionalmente. Ahora quiero decirle a la gente que soy una persona cambiada, que fui capaz de salir de ahí y que puedo ayudar con mi testimonio a que los niños no lleguen a las drogas”, dijo

La idea de Nenei es llevar su historia a los oídos de los niños en la escuelas.

SEÑAL DE ALERTA

“La mayoría de los jóvenes están en peligro, por la poca comunicación e información que tienen. Hay niños con un bote de pega en los semáforos, sin una esperanza, sin una familia. Nuestra sociedad está contaminada de droga, lo que pasa es que no queremos decirlo.

Quiero ser un embajador en la lucha contra las drogas. No quiero que los muchachos sufran como sufrí yo”, afirma mientras trata de contener las lágrimas.

“Muchos dijeron que estaba acabado, pero tengo muchos años más para jugar, después quién sabe si me dedique a enseñar, talvez mis hijos sean mis alumnos”, concluyó.

 

 

 

 

 


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