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Sequía en el atletismo

De seis posibles atletas que tenían oportunidad de clasificar a Panamericanos, sólo Nancy Guillén estará en Santo Domingo.

Marcelo Betancourt/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

De seis posibles atletas que tenían oportunidad de clasificar a Panamericanos, sólo Nancy Guillén estará en Santo Domingo. Foto EDH

En 1999, rumbo a Winnipeg, partieron cuatro salvadoreños para competir en el atletismo de los Juegos Panamericanos.

El cuarteto formado por una martillista, un balista, una marchista y una maratonista era la quinta delegación más numerosa de los 16 deportes que viajaron desde El Salvador.

Pese a que ninguno de ellos logró meterse a las finales del evento continental, la cosecha de cuatro atletas clasificados por sus tiempos y marcas era un saldo positivo. Era una base en la que se tenía que construir.

Sin embargo, cuatro años (un ciclo olímpico) después, unos días antes de la justa panamericana de Santo Domingo, el atletismo cuscatleco parece haber dado tres pasos hacia atrás, pues en la lista de este deporte sólo aparece un nombre: la martillista Nancy Guillén.

Pero ese panorama sombrío que se cierne sobre el atletismo por la raquítica embarcación que zarpa a Santo Domingo, no es el mismo que se esbozaba a principios de 2003. En enero se contaba con cuatro clasificados y con dos prospectos más que se esperaba alcanzaran las marcas necesarias para subirse al barco de los Panamericanos. El paisaje era agradable hasta que un torbellino de imprevistos azotó y dejó a una sola atleta de pie.

La tormenta


El primer problema apareció en enero cuando Nancy Guillén, una de las clasificadas, se lesionó durante un entreno y tuvo que someterse a una operación de meniscos en Barcelona, ciudad donde se prepara. Pero ese fue el menor de los obstáculos, pues Nancy logró recuperarse a tiempo.

En el mismo mes, el Insituto Nacional de los Deportes (INDES) no le renovó la beca deportiva a la pertiguista Michelle Rivera, quien tenía marca suficiente para viajar a Santo Domingo. Michelle perdió la motivación y decidió abandonar los entrenos.

También se le negó la beca a la heptatlonista Laura Valldeperas, quien tenía las marcas para Panamericanos. Laura, que se entrena en la Universidad de Cincinatti y que hasta ese momento se costeaba su preparación, decidió abandonar también.

Por último, la vallista Verónica Quijano también se retiró de la contienda por problemas personales. En cuestión de meses el panorama había dado un giro muy brusco.

Mientras, el pertiguista Óscar Hernandez, quien debía saltar cinco metros, tuvo poca fortuna. En junio, cuando se le presentó el examen panamericano en El Paso, Texas, un tornado se presentó justo a la hora que los hombres debían saltar y tuvo que volver a casa. Después, en competencias locales, intentó lograr la marca, pero no pudo pasar los 4.74 metros. El 4.80 lo aniquiló.

Por su parte, Roberto Cortez, de 400 metros con vallas, se quedó 17 décimas de Santo Domingo. Roberto debía hacer 52 justos en una competencia en Granada y paró el reloj en 52.17 segundos. El fracaso era inexplicable, pues Roberto había bajado de 52 segundos en seis ocasiones en todo el año, incluso en torneos internacionales en Estados Unidos y Guatemala.

La explicación

A la hora de razonar los pasos hacia atrás, el INDES y la Federación Salvadoreña de Atletismo (FESAT) tienen distintas versiones y se tiran la ‘pelota’ el uno a otro.

En palabras de Benjamín Ruiz Rodas, presidente de la FESAT: “Hemos sido afectados muchísimo porque todas las baterías del INDES han sido dirgidas hacia mí”. El gerente técnico de FESAT, Mauricio Argumedo, atribuye el retroceso a “la falta de apoyo por parte del INDES. Además, la falta de fogueos no han permitido un mejor desarrollo”.

En cambio, las razones del gerente técnico del INDES, Juan Rivas, contrastan: “Atletismo es de las federaciones que más pecados ha cometido. Por su naturaleza absorbe la mayor cantidad de presupuesto y de entrenadores, pero falta orden y planificación en su trabajo”.

Aunque Rivas tiene confianza en la nueva Comisión Técnica encabezada por el ex atleta Jaime Comandari para enmendar errores.

La única que viaja

Nancy Guillén
Edad: 26 años
Especialidad: Lanzamiento de Martillo
Mejor marca: 62.73 (oficial)
Última marca: 59.91
Club: Barcelona
Ránking en España: 3
Pamarés: All American NCAA (99,00, 01), Oro en Guatemala 2001, Oro en Barbados 99 (CAC), Bronce en San Salvador 2002

La presencia de salvadoreños en la justa ha sido irregular.

Winnipeg 99
Nancy Guillén
Ivis Martínez
Kriscia García
Antonio Serpas
Mar del Plata 95
Jaime Comandari

Laura Valldeperas
Tenía el pase. Pidió una beca para competir en Santo Domingo y no se le autorizó. Laura se había costeado la preparación para San Salvador 2002 y decidió no competir.
Michelle Rivera
Era una de las cuatro clasififcadas a Santo Domingo. El INDES no le renovó la beca deportiva que tenía, se desmotivó y abandonó los entrenos y la justa Panamericana.
Verónica Quijano
Fue el ícono del atletismo durante los Juegos San Salvador 2002, donde consiguió la marca válida para los Panamericanos. Pero problemas personales la obligaron a abandonar.
Roberto Cortez
Bajó de 52 segundos (marca necesaria para Panamericanos) en los 400 metros con vallas en seis ocasiones en todo el año. Pero en el momento clave se pasó por 17 décimas.
Óscar Hernández
Tuvo poca fortuna. Cuando debía competir en El Paso, Texas, un tornado se lo impidió. De regreso en El Salvador intentó llegar a la marca de cinco metros, pero sólo alcanzó superar el 4.74 metros.

 

 

 

 

 

 


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