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Entre la euforia y la angustia
El Salvador derotó a Martinica y logró el pase
a la siguiente fase. Sin embargo, debió sufrir hasta el último
minuto para poder festejar. Ahora jugará contra Costa Rica
el próximo sábado.
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| Bendito minuto 76. Marvin festeja el gol
que vale los cuartos de final. Torres Alegría se une.
Contrasta la expresión del martinico Willy Padoly. Foto
EDH |
El árbitro guatemalteco Carlos Batres de seguro ya había
revisado su bolsillo en busca de una moneda, porque hasta el minuto
75 el juego entre El Salvador y Martinica se inclinaba a esa definición.
El 0-0 no daba opciones a otra definición del segundo lugar
del Grupo B.
Pero no por un capricho referil ni tampoco porque el partido hubiera
sido malo; al contrario, el choque fue abierto y de mucho ritmo, pero
el tiempo se comía el juego y el azar ya doblaba en la esquina
más próxima.
Es más, las llegadas de gol sobraron en todo el partido debido
a que los porteros estuvieron más que atentos y los delanteros
con una sobrecarga de mala puntería.
Esa epidemia de falta de goles se curó en el momento que llegó
el bendito minuto 76. Cuando la selecta realizó
una de las pocas jugadas de conjunto sin error en el mediocampo.
El zaga Marvin González tocó con Gilberto Murgas y la
pidió de regreso. Unos metros más adelante y a un paso
del área entregó en profundidad para William Torres
Alegría, quien se quedó solo frente al portero. El enfrentamiento
entre atacante y escudero produjo un rebote que inexplicablemente
le quedó Marvin quien anotó a puerta vacía.
Sufrimiento
Antes de esa jugada clave, el partido fue de ida y vuelta. El Salvador,
que salía como favorito y obligado, recibió más
de un susto. El técnico Paredes sabiamente había anticipado
el día anterior Vamos a sufrir. Y su vaticinio
se cumplió hasta más de la cuenta.
Martinica llego cinco veces en situación clara de anotar durante
el primer tiempo. Y por esas ingratitudes del fútbol no pudo
marcar. Por supuesto que El Salvador también tuvo las suyas,
sobre todo en los primeros 10 minutos, cuando entró enchufado
y encontró fríos a los caribeños y demasiado
imprecisos. Alex el murciélago Campos tuvo una
en el minuto 3 y otra en el 7 pero no las supo aprovechar.
Después de hacer aguas en defensa, Martinica hizo pie y comenzó
a jugar de igual a igual. Pero en el lapso de los primeros 10 minutos
los caribeños derrocharon ingenuidades que se repitieron a
cuentagotas durante el juego. Lo que al final hacía justo el
triunfo cuscatleco con un planteamiento más ordenado y con
jugadores de mayor rodaje.
Pero el partido también hizo sonar algunas alertas rojas en
el sistema del técnico Paredes. En todo el partido, sobre todo
en el primer tiempo, la selecta tuvo problemas para manejar
el medioterreno y su volantía defensiva nunca pudo controlar
a los martinicos Duragrin y Coridon, quienes con unos chispazos de
habilidad hicieron estragos.
El revulsivo del encuentro fue, sin dudar, Torres Alegría.
Por su dinámica para encarar, gambetear y correr la banda aportó
al circuito creativo e incluso fue determinante porque una jugada
suya terminó en gol.
A partir de la ventaja El Salvador la pudo haber aumentado en varias
ocasiones, pese a que Martinica siguió generando acciones de
zozobra por el lado izquierdo. Este es otro farolillo rojo que se
encendió, pues ese mismo costado sufrió y sucumbió
contra Estados Unidos y Guatemala.
Se cumplió el primer objetivo, pero queda en deuda con su nivel
de juego.
La selecta no debió sufrir hasta el último
segundo ante un rival notablemente más débil. |
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