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El momento de la verdad
Juan Ramón Paredes no parece preocupado, aunque eso no
indica nada. Nunca parece estarlo. Quizás los nervios recorran
su cuerpo por dentro, pero jamás los exterioriza.
A horas del juego clave contra Martinica, el que definirá
al segundo equipo clasificado del Grupo C, el técnico afronta
la vigilia con naturalidad envidable. Vamos a sufrir,
anticipa, mientras unta pacientemente mantequilla sobre un pan integral.
Después de analizar una y otra vez a Martinica, lanza su
primera conclusión: Tenemos que hacer un gol rápido
para quedarnos tranquilos. Eso sería fundamental. La
idea de Paredes es que el equipo se pare unos metros más
arriba que contra Estados Unidos, para tomar la iniciativa y ahogarlos
desde la salida misma. Son lentos en defensa, por ahí
podemos entrar, ya que por arriba demostraron ser bastante fuertes,
aclara.
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Lea además
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Seis
días de cautiverio
Desde que llegaron a
Needham, el 10 de julio, los integrantes de la Selección
no han salido del hotel a no ser para entrenar o ir al estadio.
Los jugadores se toman el encierro con humor. Otra no les
queda
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Al DT le impresionaron algunas individualidades como el volante
central Charles Coridon, el delantero José Gordon y los laterales
Willy Padoly y Miguel Duragrin. Coridon sabe, aunque es un
poco lento, comenta. Gordon aguanta bien las marcas
y espera para la descarga con sus compañeros.
De Frank Percin, la estrella del equipo, nadie hizo comentarios.
Pasó totalmente inadvertido. Todos esperan que no despierte
esta noche.
Sin embargo, a pesar de algunos elogios del Profesor, reconoce que
esperaba más colectivamente de ellos. No tienen la
velocidad de otros equipos caribeños como Jamaica y Trinidad
y Tobago. Yo digo que contra Estados Unidos se salvaron de una goleada
y encima no llegaron nunca, salvo una vez que un defensa se equivocó.
Pero no quiero subestimarlos, no sé si son inferiores a nosotros,
simplemente no tienen tradición, dice Paredes, y bebe
el último sorbo de café.
La mayoría de los jugadores coincide con el técnico.
Pensábamos que eran mejores, acota Santos Cabrera,
quien se muerde las uñas para conseguir un lugar entre los
once titulares. Pero su única posibilidad de ser titular
es que Diego Mejía no se recupere de un fuerte golpe en la
rodilla gentileza del estadounidense Dan Califf, aunque
eso se decidirá a última hora. La palabra final la
tendrá el doctor Francisco Amaya Cruz.
Los otros lesionados son Gilberto Murgas y Víctor Velásquez,
quienes arrastran problemas en el abductor y en el tobillo derecho
respectivamente, pero nadie duda que llegarán bien al partido.
Ahora sí llegó la hora de la verdad. Ya no sirven
ni las palabras ni las especulaciones previas, sólo hay que
salir a jugar. Y a ganar para seguir con vida.
¿Y si empatamos?
Para pasar a la siguiente fase, El Salvador debe ganarle a Martinica.
No importa el marcador. De perder, obviamente quedará eliminado.
En caso de empate, el reglamento de la CONCACAF estipula que no
habría ni tiempo extra, ni Gol de Oro ni menos de plata.
Tampoco pénales. Todo se definirá por el azar, lanzando
una moneda al aire. Da lo mismo que empaten 4-4 o 0-0: siempre se
decidiría quien avanza a la siguiente fase por el lanzamiento
de la moneda. ¿Justo?
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