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El momento de la verdad

Juan Ramón Paredes no parece preocupado, aunque eso no indica nada. Nunca parece estarlo. Quizás los nervios recorran su cuerpo por dentro, pero jamás los exterioriza.

Claudio Martínez
Enviado especial a Boston
El Diario de Hoy
 
deportes@elsalvador.com

A horas del juego clave contra Martinica, el que definirá al segundo equipo clasificado del Grupo C, el técnico afronta la vigilia con naturalidad envidable. “Vamos a sufrir”, anticipa, mientras unta pacientemente mantequilla sobre un pan integral.

Después de analizar una y otra vez a Martinica, lanza su primera conclusión: “Tenemos que hacer un gol rápido para quedarnos tranquilos. Eso sería fundamental”. La idea de Paredes es que el equipo se pare unos metros más arriba que contra Estados Unidos, para tomar la iniciativa y ahogarlos desde la salida misma. “Son lentos en defensa, por ahí podemos entrar, ya que por arriba demostraron ser bastante fuertes”, aclara.

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Al DT le impresionaron algunas individualidades como el volante central Charles Coridon, el delantero José Gordon y los laterales Willy Padoly y Miguel Duragrin. “Coridon sabe, aunque es un poco lento”, comenta. “Gordon aguanta bien las marcas y espera para la descarga con sus compañeros”.

De Frank Percin, la estrella del equipo, nadie hizo comentarios. Pasó totalmente inadvertido. Todos esperan que no despierte esta noche.

Sin embargo, a pesar de algunos elogios del Profesor, reconoce que esperaba más colectivamente de ellos. “No tienen la velocidad de otros equipos caribeños como Jamaica y Trinidad y Tobago. Yo digo que contra Estados Unidos se salvaron de una goleada y encima no llegaron nunca, salvo una vez que un defensa se equivocó. Pero no quiero subestimarlos, no sé si son inferiores a nosotros, simplemente no tienen tradición”, dice Paredes, y bebe el último sorbo de café.

La mayoría de los jugadores coincide con el técnico. “Pensábamos que eran mejores”, acota Santos Cabrera, quien se muerde las uñas para conseguir un lugar entre los once titulares. Pero su única posibilidad de ser titular es que Diego Mejía no se recupere de un fuerte golpe en la rodilla –gentileza del estadounidense Dan Califf–, aunque eso se decidirá a última hora. La palabra final la tendrá el doctor Francisco Amaya Cruz.

Los otros lesionados son Gilberto Murgas y Víctor Velásquez, quienes arrastran problemas en el abductor y en el tobillo derecho respectivamente, pero nadie duda que llegarán bien al partido.
Ahora sí llegó la hora de la verdad. Ya no sirven ni las palabras ni las especulaciones previas, sólo hay que salir a jugar. Y a ganar para seguir con vida.

¿Y si empatamos?
Para pasar a la siguiente fase, El Salvador debe ganarle a Martinica. No importa el marcador. De perder, obviamente quedará eliminado. En caso de empate, el reglamento de la CONCACAF estipula que no habría ni tiempo extra, ni Gol de Oro ni menos de plata. Tampoco pénales. Todo se definirá por el azar, lanzando una moneda al aire. Da lo mismo que empaten 4-4 o 0-0: siempre se decidiría quien avanza a la siguiente fase por el lanzamiento de la moneda. ¿Justo?

 

 

 

 

 


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