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El destino en sus manos
Juan José Gómez, portero y capitán de El
Salvador en la Copa de Oro, tiene una historia increíble.
Debutó en Primera como delantero y en la Selecta como defensa
central. Hoy es indiscutido en el arco.
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| Si El Salvador tiene hoy a uno de los grandes
porteros de la región en parte es gracias a la contribución
de un portugués y un ruso, quienes indirectamente influyeron
en su vida. Foto Huber Rosales |
Si El Salvador tiene hoy a uno de los grandes porteros de la región
en parte es gracias a la contribución de un portugués
y un ruso, quienes indirectamente influyeron en su vida, en sus
decisiones y en su destino. Juan José Gómez, indiscutible
guardián del arco salvadoreño, lo reconoce.
Joao Gomes Rodrigues el portugués de la historia,
era un errante marinero que una mañana, allá por los
años 60s, dejó caer su ancla en el puerto de El Triunfo.
Rosa Cándida Moreira, una joven muchacha que se ganaba la
vida vendiendo pescado en la zona, se enamoró de ese hombre
de inmediato. Y fue recíproco.
Así fue como nació Ana Lidia Gómez (ya con
la z ni con la s), hoy abogada y madre de
Juan José Gómez.
Yo no tengo padre comienza a relatar el portero desde
el silencio de una de las habitaciones del Sheraton Needham;
mejor dicho, sé quién es pero no tengo relación
con él. Sólo lo veía en mis cumpleaños...
Cuando yo nací mi madre tenía 15 años y mi
papá 17, pero eran tan chicos que la relación nunca
llegó a concretarse, así que yo me crié mucho
con mis abuelos.
De hecho, Joao ha sido su imagen paterna. Es mi abuelo, pero
yo lo llamo papá. Lo considero así,
explica este portero de vocación, que es un ejemplo de voluntad
inquebrantable.
Entonces aparece el ruso, el otro personaje clave de esta historia.
Se trata de Rinat Dassaev, portero de la Unión Soviética
en el Mundial de México 86. Era muy chico, pero
lo vi a él vestido de negro y no tuve duda: quería
ser arquero. Me había deslumbrado, confiesa Juan José.
Y todo iba encaminado hasta que al llegar a la reserva de su equipo
del Colonia Jardines del Río había pasado al
Águila, se dio cuenta de que había elegido el
puesto más ingrato, el único en el fútbol donde
sólo se admite a un jugador. Puede haber cuatro defensas,
cuatro o cinco volantes, tres delanteros... Portero, sólo
uno.
Y el problema es que allí ya había otros cuatro. Aquí
no voy a jugar nunca, pensaba. Muchas veces ni siquiera me equipaban...
Así que en un momento, ya con 17 años, me probé
como delantero cuando les hizo falta uno arriba y descubrieron que
era muy veloz. Pero lo mejor fue que empecé a hacer goles.
Tanto que su debut en Primera no lo hizo como portero sino como
delantero.
Me puso el brasileño Carlos Vieira contra el Alianza
y ese día le hice un gol a Ricardo Guevara Mora, uno de mis
ídolos, a quien encima le rompí un invicto de seis
partidos sin goles. Todo lo recuerda con una precisión
asombrosa.
Sin embargo, a pesar de sus goles, él seguía con la
idea de atajar, que era lo que más le gustaba. Cuando llegó
Milos jugó incluso como volante por la izquierda.
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| El arquero aguilucho y de la selección
nacional está en un gran momento de su carrera. Foto
Huber Rosales |
Llega la azul y blanco
Lo curioso es que en la Selecta debutó como defensa central,
por si algo le faltaba. Fue en Grecia, frente a la selección
local, en 1999. Hugo Coria fue el que me devolvió al
arco. Me lo dijo el primer día, sin saber nada de mí:
Usted no juega más de delantero. Al poco tiempo
me hacía debutar en Primera como portero, recuerda
agradecido el migueleño.
Aunque no todos fueron momentos de gloria. La mala temporada de
Águila en el 2002 casi le hace tirar la toalla. Gómez
se pone serio: De repente perdí la confianza, no tenía
ganas de entrenar... Incluso pensé en dejar el fútbol
porque me parecía que no iba a ningún lado y encima
me quitaba tiempo para continuar mi carrera de Ciencias Jurídicas,
dice con gesto de mal recuerdo.
Pero pudo más el legado de aquel ruso y la confianza del
portugués. En mi casa ni mi madre ni mi abuela querían
que jugase al fútbol. Es más, se enojaban conmigo
porque con los pelotazos no dejé sano ni un solo vidrio.
El único que me apoyaba era mi abuelo, rememora con
cariño.
Cuenta Juan José, y esto le devuelve la sonrisa, que para
evitar que siguiera rompiendo vidrios su abuela lo mandó
a trabajar al taller mecánico Peters, en San Miguel, para
que aprendiera el oficio.
Algo aprendí, pero básicamente lo que hacía
era organizar partidos de fútbol entre los empleados, sobre
todo cuando el jefe no estaba, recuerda.
Al llegar a su casa, la abuela estaba orgullosa de su nieto. Siempre
pensó que la suciedad de su ropa se debía a la intensidad
del trabajo en el taller. Bastante tiempo después se enteró
de que el origen de esas manchas no provenían del aceite
de un motor, sino de las espectaculares voladas que hacía
en los partidos de fútbol.
Muchas de las mismas a las que hoy ya nos tiene acostumbrados y
que madre y abuela que ahora se han vuelto fanáticas
del fútbol, aplauden de pie en cada estadio salvadoreño.
Los porteros del mundo bajo la lupa de Juan
Nuestro arquero también analizó las virtudes y defectos
de sus colegas del fútbol mundial.
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GIANLUIGI
BUFFON (Juventus): Para mí es el mejor del mundo.
Maneja bien el juego aéreo, es rápido para salir
y con los pies es casi infalible, en ese sentido me hace acordar
a Misael Alfaro. |
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FRANCESCO
TOLDO (Inter): En mi lista está segundo, detrás
de Buffon. Tienen caracterísitcas similares, aunque Toldo
quizá sea un poquito más atajador pero no tan
brillante con los pies. |
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OLIVER
KAHN (Bayern Munich): Como arquero es bueno, nadie le
puede discutir a este jugador alemán. Pero a mí
no me gusta por su fasceta polémica y sus actitudes de
racista que ha mostrado. |
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FABIEN
BARTHEZ (Manchester United): No me gusta, es demasiado
irregular. De repente te hace una tapada espectacular y al minuto
siguiente le hacen el gol más tonto del mundo. |
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SANTIAGO
CAÑIZARES (Valencia): El más completo de
los que juegan en España. Admiro su liderazgo y su presencia.
Sólo palabras de elogio de Gómez para el
Dragón. |
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ROBERTO
BONANO (Barcelona): Lo veo un poco frío, como tímido,
y la timidez es algo que no va con un portero. Me quedo con
el Mono Burgos (Atlético de Madrid), que
es más encendido. |
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DAVID
SEAMAN (Arsenal): Fue importante en Inglaterra pero su
tiempo ya pasó. Una respuesta lógica tras
el gol que le hizo el brasileño Ronaldinho en el Mundial
2002. |
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JOSÉ
LUIS CHILAVERT (Peñarol): Sus condiciones son notables,
pero se ganó una imagen de problemático que le
trajo inconvenientes, dijo sobre el paraguayo. |
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IKER
CASILLAS
(Real Madrid): A pesar de su edad habla mucho, eso es
importante. Todavía le falta mejorar mucho en las pelotas
aéreas, dijo sobre el joven arquero madridista.
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PETER
SCHMEICHEL (Manch. City): Fui gran admirador suyo, en
especial cuando atajaba para el Manchester United. Era el que
mandaba en el equipo, transmitía seguridad a todos. |
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RUSTU
RECBER (Barcelona): Me gusta su espectacularidad. Además,
no da una por perdida. Veremos cómo le va ahora en el
Barça, opinó acerca del reciente fichaje
turco de los azulgrana. |
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