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El destino en sus manos

Juan José Gómez, portero y capitán de El Salvador en la Copa de Oro, tiene una historia increíble. Debutó en Primera como delantero y en la Selecta como defensa central. Hoy es indiscutido en el arco.

CLAUDIO MARTINEZ/EDH
ENVIADO A BOSTON
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Si El Salvador tiene hoy a uno de los grandes porteros de la región en parte es gracias a la contribución de un portugués y un ruso, quienes indirectamente influyeron en su vida. Foto Huber Rosales

Si El Salvador tiene hoy a uno de los grandes porteros de la región en parte es gracias a la contribución de un portugués y un ruso, quienes indirectamente influyeron en su vida, en sus decisiones y en su destino. Juan José Gómez, indiscutible guardián del arco salvadoreño, lo reconoce.

Joao Gomes Rodrigues –el portugués de la historia–, era un errante marinero que una mañana, allá por los años 60s, dejó caer su ancla en el puerto de El Triunfo.

Rosa Cándida Moreira, una joven muchacha que se ganaba la vida vendiendo pescado en la zona, se enamoró de ese hombre de inmediato. Y fue recíproco.

Así fue como nació Ana Lidia Gómez (ya con la “z” ni con la “s”), hoy abogada y madre de Juan José Gómez.

“Yo no tengo padre –comienza a relatar el portero desde el silencio de una de las habitaciones del Sheraton Needham–; mejor dicho, sé quién es pero no tengo relación con él. Sólo lo veía en mis cumpleaños... Cuando yo nací mi madre tenía 15 años y mi papá 17, pero eran tan chicos que la relación nunca llegó a concretarse, así que yo me crié mucho con mis abuelos”.

De hecho, Joao ha sido su imagen paterna. “Es mi abuelo, pero yo lo llamo ‘papá’. Lo considero así”, explica este portero de vocación, que es un ejemplo de voluntad inquebrantable.

Entonces aparece el ruso, el otro personaje clave de esta historia. Se trata de Rinat Dassaev, portero de la Unión Soviética en el Mundial de México ‘86. “Era muy chico, pero lo vi a él vestido de negro y no tuve duda: quería ser arquero. Me había deslumbrado”, confiesa Juan José.

Y todo iba encaminado hasta que al llegar a la reserva de su equipo –del Colonia Jardines del Río había pasado al Águila–, se dio cuenta de que había elegido el puesto más ingrato, el único en el fútbol donde sólo se admite a un jugador. Puede haber cuatro defensas, cuatro o cinco volantes, tres delanteros... Portero, sólo uno.

Y el problema es que allí ya había otros cuatro. “Aquí no voy a jugar nunca, pensaba. Muchas veces ni siquiera me equipaban... Así que en un momento, ya con 17 años, me probé como delantero cuando les hizo falta uno arriba y descubrieron que era muy veloz. Pero lo mejor fue que empecé a hacer goles”. Tanto que su debut en Primera no lo hizo como portero sino como delantero.

“Me puso el brasileño Carlos Vieira contra el Alianza y ese día le hice un gol a Ricardo Guevara Mora, uno de mis ídolos, a quien encima le rompí un invicto de seis partidos sin goles”. Todo lo recuerda con una precisión asombrosa.

Sin embargo, a pesar de sus goles, él seguía con la idea de atajar, que era lo que más le gustaba. Cuando llegó Milos jugó incluso como volante por la izquierda.

El arquero aguilucho y de la selección nacional está en un gran momento de su carrera. Foto Huber Rosales

Llega la azul y blanco

Lo curioso es que en la Selecta debutó como defensa central, por si algo le faltaba. Fue en Grecia, frente a la selección local, en 1999. “Hugo Coria fue el que me devolvió al arco. Me lo dijo el primer día, sin saber nada de mí: ‘Usted no juega más de delantero’. Al poco tiempo me hacía debutar en Primera como portero”, recuerda agradecido el migueleño.

Aunque no todos fueron momentos de gloria. La mala temporada de Águila en el 2002 casi le hace tirar la toalla. Gómez se pone serio: “De repente perdí la confianza, no tenía ganas de entrenar... Incluso pensé en dejar el fútbol porque me parecía que no iba a ningún lado y encima me quitaba tiempo para continuar mi carrera de Ciencias Jurídicas”, dice con gesto de mal recuerdo.

Pero pudo más el legado de aquel ruso y la confianza del portugués. “En mi casa ni mi madre ni mi abuela querían que jugase al fútbol. Es más, se enojaban conmigo porque con los pelotazos no dejé sano ni un solo vidrio. El único que me apoyaba era mi abuelo”, rememora con cariño.

Cuenta Juan José, y esto le devuelve la sonrisa, que para evitar que siguiera rompiendo vidrios su abuela lo mandó a trabajar al taller mecánico Peters, en San Miguel, para que aprendiera el oficio.
“Algo aprendí, pero básicamente lo que hacía era organizar partidos de fútbol entre los empleados, sobre todo cuando el jefe no estaba”, recuerda.

Al llegar a su casa, la abuela estaba orgullosa de su nieto. Siempre pensó que la suciedad de su ropa se debía a la intensidad del trabajo en el taller. Bastante tiempo después se enteró de que el origen de esas manchas no provenían del aceite de un motor, sino de las espectaculares voladas que hacía en los partidos de fútbol.

Muchas de las mismas a las que hoy ya nos tiene acostumbrados y que madre y abuela –que ahora se han vuelto fanáticas del fútbol–, aplauden de pie en cada estadio salvadoreño.

Los porteros del mundo bajo la lupa de Juan

Nuestro arquero también analizó las virtudes y defectos de sus colegas del fútbol mundial.

GIANLUIGI BUFFON (Juventus): “Para mí es el mejor del mundo. Maneja bien el juego aéreo, es rápido para salir y con los pies es casi infalible, en ese sentido me hace acordar a Misael Alfaro”.
FRANCESCO TOLDO (Inter): “En mi lista está segundo, detrás de Buffon. Tienen caracterísitcas similares, aunque Toldo quizá sea un poquito más atajador pero no tan brillante con los pies”.
OLIVER KAHN (Bayern Munich): “Como arquero es bueno, nadie le puede discutir a este jugador alemán. Pero a mí no me gusta por su fasceta polémica y sus actitudes de racista que ha mostrado”.
FABIEN BARTHEZ (Manchester United): “No me gusta, es demasiado irregular. De repente te hace una tapada espectacular y al minuto siguiente le hacen el gol más tonto del mundo”.
SANTIAGO CAÑIZARES (Valencia): “El más completo de los que juegan en España. Admiro su liderazgo y su presencia”. Sólo palabras de elogio de Gómez para “el Dragón”.
ROBERTO BONANO (Barcelona): “Lo veo un poco frío, como tímido, y la timidez es algo que no va con un portero. Me quedo con el ‘Mono’ Burgos (Atlético de Madrid), que es más encendido”.
DAVID SEAMAN (Arsenal): “Fue importante en Inglaterra pero su tiempo ya pasó”. Una respuesta lógica tras el gol que le hizo el brasileño Ronaldinho en el Mundial 2002.
JOSÉ LUIS CHILAVERT (Peñarol): “Sus condiciones son notables, pero se ganó una imagen de problemático que le trajo inconvenientes”, dijo sobre el paraguayo.
IKER CASILLAS
(Real Madrid): “A pesar de su edad habla mucho, eso es importante. Todavía le falta mejorar mucho en las pelotas aéreas”, dijo sobre el joven arquero madridista.
PETER SCHMEICHEL (Manch. City): “Fui gran admirador suyo, en especial cuando atajaba para el Manchester United. Era el que mandaba en el equipo, transmitía seguridad a todos”.
RUSTU RECBER (Barcelona): “Me gusta su espectacularidad. Además, no da una por perdida. Veremos cómo le va ahora en el Barça”, opinó acerca del reciente fichaje turco de los azulgrana.

 

 

 

 

 


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