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La hora de la autocrítica

Todos los jugadores reconocieron que contra Estados Unidos se jugó mal. La falta de equilibrio y el poderío del rival fueron algunas de las razones que dieron para explicar lo sucedido el sábado.

CLAUDIO MARTINEZ/ EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
William Torres Cabrera y Rudis Corrales observan el encuentro de ayer entre México y Brasil. Foto Huber Rosales

Al finalizar el juego contra Estados Unidos, con la derrota ya consumada en el debut de la Copa de Oro, el técnico Juan Ramón Paredes trató de inyectar un poco de optimismo en un grupo donde dominaban las caras de preocupación.

“Ya está, hemos perdido un partido. Pero todavía nos queda otro, tenemos chances de clasificar...”, decía.

Un día después, ya con el resultado asimilado, casi todos los integrantes del plantel hicieron su autocrítica hasta llegar a algunas conclusiones interesantes.

“Yo sé que jugué mal, soy consciente de que tuve una tarde mala”, reconoció William Torres Alegría, quien fue reemplazado antes que terminara el primer tiempo.

Enseguida hizo referencia al rival: “Tocan de primera, se entienden bien y por momentos nos pintaron la cara...”.

Marvin González y Carlos Menjívar señalan el nuevo uniforme Atlhetica que modela Gilberto Murgas. Foto Huber Rosales

Rudis Corrales opina lo mismo. Sin desviar sus ojos del televisor que muestra las imágenes del partido México-Brasil, el delantero lanza su primera frase contundente: “Es que esos chavos son buenísimos. Para mí son mejores que México, diez veces mejores. No te dejan pensar”.

William Torres Cabrera, que seguía el juego desde la otra cama con la misma atención, acotó: “Y son rapidísimos, cuando levantabas la vista ya los habías perdido”.

De malitos...

Al concluir el primer tiempo entre México y Brasil, todos abandonaron sus cuartos para un rápido almuerzo. Fue algo automático. Todas las puertas se abrieron al mismo tiempo, en sincronización perfecta.

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El enigma de Martinica
Aquí le presentamos a nuestro próximo rival en la Copa de Oro. El que marcará a Rudis Corrales maneja un camión de reparto de Coca-Cola en la isla y el que perseguirá a Diego Mejía se gana la vida distribuyendo yogurt.

De una de esas puertas surgió Juan Ramón Paredes con cara de enojado. “A ver qué dice el periodismo...”, alertó. “¿Qué dicen de este partido? Están Brasil y México, dos de las mejores selecciones del mundo, y el juego ha sido malísimo. El Salvador jugó mal, es cierto, pero no es el único”.

Para Juan José Gómez, portero y capitán del equipo, el problema ante Estados Unidos fue el mismo de otras veces: el exceso de respeto hacia un rival que en los papeles es superior. “Debimos jugar con más carácter, nos metieron en nuestra propia área”, analizó, mientras elogiaba la nueva indumentaria Atlhetica color marrón claro que estrenaron ayer.

Para Gilberto Murgas, uno de los de más bajo rendimiento, las razones fueron varias, pero sobre todo la falta de equilibrio. “Creo que debimos armarnos un poco más en el fondo para salir en contraataque, pero no lo conseguimos.

Ellos se venían con todo. En un momento estaba solo contra cuatro estadounidenses, no sabía a quién marcar...”. No obstante, el volante de FAS hizo una aclaración: “Hay que tener en cuenta que ellos son una potencia y nosotros estamos en medio de un proceso. Ahora hay que ganarle a Martinica, de quien no sabemos nada”.

CONTACTO NORTEÑO 
No pasa un solo día sin que Roberto Hernández, preparador físico de la Selecta y futuro entrenador del Chalatenango, llame al club para enterarse cómo van las cosas. “Llegó Sevillano, Sandoval, Obregón... Estamos armando un buen plantel. Ahora lo estoy convenciendo a Diego Mejía para que también se venga”, expresó el profesor. 

PADRE E HIJO
A Álex Campos casi se le caen las lágrimas cuando vio que en la puerta del hotel, entre la docena de personas que esperaban por un autógrafo de los jugadores de la Selección, estaba esperándolo su padre, Juan Santos. “Yo vivo en Nueva York, pero me vine hasta aquí para estar un rato con mi hijo, a quien no veo desde hace un año”, dijo el papá del goleador, quien por el momento no tiene trabajo pero espera conseguirlo pronto. “Yo hago lo que sea, no importa si es en un restaurante o en una obra en construcción”, concluyó.  

PREGUNTA DE OREJA
Para los que se cuestionaban por qué varios jugadores tenían una cinta blanca adhesiva en sus orejas, aquí está la respuesta. La da William “Pichuta” Torres, uno de los involucrados: “El profe nos dijo que todos los que usábamos aritos nos los tapáramos, para evitar cualquier herida”. 

EL MÁS COMUNICADO
Rudis Corrales es, por lejos, el que más utiliza los teléfonos públicos que están en el lobby del hotel. Siempre tiene un amigo al que llamar, un familiar al que saludar. Ya lleva gastada una fortuna en comunicaciones. 

SUENA A PISTO...
Si en las fotos se ven muchos rostros contentos entre los jugadores, hay un motivo: el plantel recibió la segunda tanda de viáticos. Durante la gira previa cobraban 50 dólares diarios, ahora que empezó la Copa de Oro el monto se elevó a 80. 

CARIÑITO DE COLEGA
El pómulo izquierdo de Juan Alexander Campos quedó hinchado y con un corte de tres centímetros tras el juego del sábado. ¿Un golpe de los estadounidenses? Para nada, el agresor –sin querer, por supuesto– fue Diego Mejía, su compañero de cuarto, quien lo tocó con un taco al saltar cuando ambos disputaban un balón aéreo contra un jugador norteamericano.

 

 

 

 

 


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