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Golpe de realidad
Estados Unidos derrotó a la selección salvadoreña
por 2-0 ayer, en el debut cuscatleco en la Copa de Oro. El equipo
resintió su juventud y por ratos se vio intimidado ante el
fuelle norteamericano.
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| Rudis Corrales intenta superar la marca
pegajosa de Frankie Hejduk. Foto Huber
Rosaler |
No hay que engañarse. Desde el mismo día en que se
conoció el calendario de esta Copa de Oro el razonamiento
era claro: El Salvador probablemente perdería con Estados
Unidos el empate era considerado un gran resultado y
luego le ganaría a Martinica.
Con esa ecuación, el equipo de Paredes accedería sin
problemas a la siguiente fase. Era lógica pura. Pero la gran
victoria sobre México elevó las expectativas de muchos.
Que venga Estados Unidos, pensaron
Y Estados Unidos vino a Boston para devolvernos a la realidad y
dejar en claro que la brecha que separa a los dos equipos todavía
es muy amplia.
El Salvador es un equipo en formación. Sobran los ejemplos
para confirmarlo: la juventud de su plantel, los nervios en la primera
etapa, la irregularidad de los que más saben y la desconcentración
en momentos clave.
Todo esto quedó expuesto porque enfrente se tuvo a un rival
de peso, con mucho rodaje y una maquinaria colectiva muy aceitada.
No hay estrellas en Estados Unidos. Tampoco tiene grandes secretos.
De hecho, Paredes conocía a la perfección los movimientos
de su rival. Pero por ser previsibles no dejan de ser efectivos.
Sufrimiento
Alfredo Pacheco lo vivió en carne propia y nunca pudo frenar
los ataques por su sector. Murgas sólo la veía pasar,
casi como los 10,000 espectadores salvadoreños que llegaron
para alentar a la Selecta.
Pero lo peor del volante de FAS fue su imprecisión a la hora
de distribuir el balón, algo muy inusual en él. William
Torres Alegría estaba perdido, Guillermo Morán sólo
recurría al pelotazo sin sentido, Rudis Corrales siempre
hacía una de más. La Selecta era apenas el empuje
de Torres Cabrera por la banda derecha y la voluntad de Diego Mejía
siempre en desventaja numérica- en el juego aéreo.
Si Estados Unidos no se puso antes en ventaja fue porque Juan José
Gómez tuvo una parada fenomenal ante McBride a los 5
y porque el travesaño devolvió un misil de Pablo Mastroeni
al 7.
Pero era evidente que las cosas no venían bien, algo que
se confirmó al 27, cuando una exacta asistencia de
McBride superó a Pacheco y dejó mano a mano a Eddie
Lewis con Gómez para anotar el primer gol.
La actitud cambió, en parte, durante la segunda etapa. Ya
no se dejó intimidar. Primer síntoma: al 47,
Alfredo Pacheco, con un potente zurdazo de media distancia que Keller,
controló sin sobresaltos, efectuó el primer (sí,
primer) tiro al marco en todo el partido.
Estados Unidos se dedicó a hacer circular el balón,
pero ya sin ser tan incisivo. En el momento en que El Salvador se
animaba a adelantar sus líneas sólo llegaba
con remates de media distancia-, cayó el segundo gol, al
76. El golpe de nocáut. Steve Ralston desbordó
brillantemente por la derecha, desairó a Pacheco y envió
el centro para que McBride fusilara de cabeza a Juan José
Gómez.
Ahora hay que pensar en Martinica, dijo Paredes al abandonar
el estadio. Ahí sí, por una cuestión de tradición
y de antecedentes, El Salvador llega como favorito. Y no vale otra
cosa que no sea un triunfo.
¿Uruguay? ¿Guatemala? no, loscelestes
de El Salvador
Eran casi la una de la mañana del sábado 12 cuando
los directivos salvadoreños Jorge Rajo, Hugo Villalta y Carlos
Méndez Flores llegaron desde el Logan Airport de Boston al
Sheraton Hotel Needham, con un cargamento de ocho pesados bultos
y una enorme ansiedad en sus rostros.
Venían de recoger un envío de Guadalajara, México, que
les costó a los despachantes alrededor de 500 dólares
en concepto de sobrepeso. ¿Que había dentro? Nada
menos que las nuevas camisetas, marca Athletica, que usaría
El Salvador a partir del primer juego de la Copa de Oro, justo en
el debut de ayer contra EE.UU.
Pero la sorpresa fue enorme cuando el utilero Abraham Beltrán
abrió uno a uno los bolsos. Las caras de todos se desfiguraron
al descubrir que las camisetas no eran azules, sino celestes.
¿Y esto? No puede ser. ¿Cómo vamos a
jugar con los colores de Guatemala?, fue lo primero que alcanzó
a decir Rajo.
Hugo Villalta estaba desconcertado: No lo entiendo, nosotros
les mandamos la muestra del color y por supuesto que no era éste....
Como la empresa es mexicana, más de uno sugirió que se
trataba de una venganza de los mexicanos por el humillante
triunfo de los cuscatlecos en Los Ángeles.
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| Pura
desilusión. Los aficionados cuscatlecos tuvieron que
aceptar la supremacía yankee. |
Danny
Califf, de EE.UU., le aplica un cariñito a Rudis Corrales.
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| Steve
Ralston, de EE.UU., celebra el gol marcado por Brian McBride
(20). Era el 2-0. |
Alex
Campos tuvo problemas para zafarse de sus marcas, pero logró
aportar desequilibrio por la izquierda. |
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Guillermo
Morán, de El Salvador, cabecea el balón antes
que el estadounidense Earnie Stewart. |
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