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El relato de un pandillero decapitador
El Toker, testigo clave en el caso de las hermanas Claudia Yesenia
y Bessy Emelí Méndez García, narró ayer
a El Diario de Hoy cómo decapitaron a las jóvenes.
Este es su testimonio:
Hace días un homeboy (compañero
de mara) me dijo que la Yese (Claudia Yesenia) llegaba a la policía
y que había escuchado cuando le decía a uno que yo
vendía droga. Pero ya me había olvidado de eso.
Ese día, El Diablito estaba con la Yesenia. Me llamó
aparte y me dijo que ella me había cagado el palo y que ese
día las mataríamos.
Yo le dije que la agarrara al suave, que no se clavara. La onda
es que te puedo conseguir un corte (golpiza), me dijo. Él
lleva la primera (es jefe) en la colonia Retana y puede llegar a
mandar a mi clica en la colonia 10 de Octubre II. Cuando me amenazó
yo le hice caso.
La onda es que está de roncera (no quería tener relaciones
con El Diablito) conmigo. Así es que andá vos, me
dijo.
Yo era novio de Yesenia. Lo único que ella era una gran vacilona,
pero eso a mí me tenía sin cuidado.
La morra (mujer) caminó conmigo a la finca. Ella quizá
pensó que a hacer el amor iba. El Ploky se llevó también
a la Bessy. La Yese y yo nos sentamos al pie de un palo de mango.
Yo sinceramente creía que ya se les había olvidado.
Al rato vi que El Diablito y los demás homeboys
se estaban secreteando en la casa de alto, que está sola.
¡Puta!, dije yo. Y vi que comenzaron a caminar hacia nosotros.
El Diablito se acercó y le dijo: Ajá, o sea
que por este loco no querías venir conmigo.
Vos callate, le dijo ella.
Así pasaron unos minutos. Yo pensé que no le iba a
hacer nada, pero el hijueputa ya iba con la intención. De
repente la agarró, la tiró al suelo, le puso el pie
izquierdo en la nuca. Le dio dos vueltas con una pita azul y la
ahorcó.
Yo le tapé la boca para que no gritara. Luego lo hizo el
Scrapy. Lo último que dijo fue mi nombre, pero suavecito.
Quería que la defendiera, pero yo no podía hacer nada,
porque me hubieran matado.
La Bessy no se dio cuenta. Estaba como a 10 metros en un charralito
haciendo el amor con el Ploky.
Éste trató de desnucarla, pero la dejó media
viva. Pegó un grito y le taparon la boca. Después
le pegaron varias puñaladas en el pecho y en el cuello. Las
dos ya estaban muertas. Ya eran entre las 9:30 y 10:00 de la noche.
Ahí las dejamos y nos fuimos a un rezo. Comimos tamales y
jugamos naipes.
Ya en la madrugada, llegó El Diablito. Me dijo que les fuéramos
a cortar las cabezas. Yo le dije que para qué si ya estaban
muertas. Entonces me amenazó siempre con el corte.
Me dijo que llamara al Slow (un menor de edad). Para entonces ya
eran como las 2:00 de la madrugada.
Nos fuimos otra vez a la finca. Él llevaba una navaja y con
esa comenzó a descabezarlas. Como la navaja era chiquita
sudó bastante. Cuando se cansó, siguió el Slow.
Yo sólo le di como dos machetazos a una cabeza que estaba
todavía pegada por una telita.
Luego las bajamos de la finca y nos fuimos por la autopista. El
Diablito quería que las fuéramos a dejar al kilómetro
13, para que se viera la maleantada. (El 13 es el número
símbolo de la mara Salvatrucha).
Pero después cambió de opinión y me dijo que
las aventáramos al (predio del sistema) 911. Había
dos policías, pero no oyeron nada. Yo aventé la de
la Yesenia y él la de la Bessy.
Yo no iba a hacer nada. Él fue el autor de toda esa onda.
Ya teníamos como tres domingos de que habíamos planeado
esa onda.
Así fue todo. Yo me arrepiento de lo que hice. El Diablito
nos indujo a eso.
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