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Aznar, un Presidente en busca de autor
José María Aznar, un político fibroso e idóneo
para llevar las riendas en la sombra, se ha ido creciendo ante la
adversidad hasta adquirir perfil de estadista.
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Calor humano
Al menos entre la comunidad española de El Salvador,
el político castellano es tan popular como proclama el
nombre de su partido. |
Para los que estamos acostumbrados al Aznar frío y distante,
y hasta agrio y arisco, de las sesiones parlamentarias de control
al Gobierno en España, supuso una auténtica sorpresa
el talante que mostró ayer en su encuentro con la comunidad
española residente en El Salvador, reunida para la ocasión
en el Centro Español de la colonia Escalón.
De entrada, parecía ignorar las muestras visibles de cansancio
impresas en el rostro y la hora intempestiva, para él, en
que se celebró el acto (3:30 a.m. en España). Hasta
se permitió bromear sobre el tema en tono distendido que
sostuvo durante toda la reunión.
Incluso estuvo simpático, y extendió su visita hasta
haber saludado a, y fotografiado con, casi todos los presentes,
que se dirigían a él con la deferencia debida a su
rango, pero con una familiaridad y excitación más
propia del trato con una rock star local.
Crecido
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Lea
además |
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Aznar tomó pulso a partidos
El Presidente español dijo que si hay alternabilidad
en el gobierno las relaciones con el país se mantendrán.
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Mucho de esto se debió a la excelente organización,
pero también a ese ¿nuevo? tono relajado del Presidente
que se reflejaba en la cortesía con que la otrora inflexible
seguridad presidencial dejó trabajar a los representantes
de los medios. Se le ve crecido tras superar su annus horribilis
particular.
Año dominado por la catástrofe ecológica producida
por el derrame del petrolero Prestige; el retraso y la chapuza en
las obras del AVE (tren de alta velocidad) entre Madrid y Barcelona,
y la masiva contestación a la participación en la
guerra de Iraq y al Plan Hidrológico Nacional, factores todos
ellos que han venido a empañar dos legislaturas de gestión
gris, pero sólida y exitosa, y a complicar una sucesión
que parecía definida (ha anunciado que no buscará
la reelección al cabo de ocho años incontestado en
el cargo).
José María Aznar, sin embargo, ha superado todos estos
obstáculos, derrotando a sus enemigos más encarnizados
(incluyendo a todas las encuestas), guiando a su renuente partido
a una nueva victoria en las elecciones municipales y autonómicas
(gobiernos regionales) que ha silenciado a todos los medios, que
le vaticinaban un fuerte desgaste.
Y así se le ve crecido, pero también más sosegado.
Crecido, pero, curiosamente, menos arrogante que en sus inicios
como joven delfín del ex ministro de Franco y eterno gobernante
democrático de Galicia, Manuel Fraga.
Se diría que la adversidad le ha hecho madurar y convertido
su gélida distancia de funcionario en una distancia cálida
de quien está ya instalado en un estadio superior de la política.
Sin embargo, a Aznar le falta aún un autor capaz de desentrañar
qué esconde tras su extraña sonrisa de esfinge.
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Empresarios
Aznar saludó a destacados empresarios y autoridades al
entrar en la recepción. En la foto, con el Director General
de Telefónica C.A. |
Organización
Excelente, como exquisitos eran los 20 jamones devorados por
una asistencia de gala, unos 750 de los más de 2000 residentes. |
Cercano
El Presidente del Gobierno español, y su servicio de
seguridad, dieron muestras de una calidez y apertura no siempre
habituales. |
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