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¡Gigantes!
La joven selección salvadoreña jugó sin
complejos y batió a la otrora invencible oncena de México
en su juego de preparación rumbo a la Copa de Oro, que iniciará
el 12 de julio en Boston.
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| Melvin Brown, de México, intenta
robarle el balón al nacional William Torres Cabrera,
quien tuvo una buena tarde. Foto EDH/
REUTERS |
Orden. Entrega. Imaginación. El Salvador le ganó
a México 2-1 ayer en Los Angeles con un perfil futbolístico
de respeto, dejando de lado el papel de favoritos con que salieron
los aztecas al Home Depot Center angelino.
Una despedida de lujo para Mauricio Cienfuegos, quien vistió
por última vez la 12 salvadoreña. El
Chencho jugó toda la primera mitad, donde mostró
su calidad y liderazgo en la cancha, como en los viejos tiempos.
Esta victoria, que dejó con el corazón hinchado de
azul y blanco a los miles de aficionados salvadoreños en
el estadio angelino, permite hacer dos grandes conclusiones: una,
que a esta joven selección salvadoreña le está
cayendo bien el tener partidos de roce internacional con tanta frecuencia.
Y otra, que el técnico tricolor, Ricardo Lavolpe, tiene mucha
tarea por delante para recomponer este golpe anímico antes
de que arranque la Copa de Oro el próximo 12 de julio.
Tri-mal
Es que México no jugó bien. A pesar de mostrar un
talante ofensivo, sus ataques no lograban desestabilizar el esquema
táctico de los muchachos de Juan Ramón Paredes, quien
se plantó con su clásica y férrea línea
de tres al fondo, con dos carrileros (Morán y Torres Cabrera)
para dar salida y Murgas como contención.
Al frente, William Torres Alegría se cargó por derecha
y funcionó bien, mientras la velocidad de Rudis Corrales,
la magia de Cienfuegos y el desgaste físico de Diego Mejía
abonaban a la sensación de peligro en cada balón al
contraataque.
Es justo decir que México dominó, sobre todo cuando
Pavel Pardo ordenaba la media cancha y Omar Bravo corría
con velocidad por derecha. Este fue uno de los apartamentos que
más hizo aguas por El Salvador: su defensa en el costado
izquierdo, pues Morán y Sánchez tardaron en enchufarse
en el juego.
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| Los salvadoreños llegaron a ver a
su querida Selecta. Y los muchachos de la oncena nacional no
les defraudaron. Foto EDh/ Eugenia Aponte |
Pero, a pesar del arrastre que tenían los mariachis
por ese sector, el gol nunca llegaba, sobre todo porque Juan José
Gómez, el meta salvadoreño, tuvo una tarde gigante.
Y así, mientras México aún se preguntaba cómo
quebrar la muralla blanquiazul, un contragolpe salvadoreño
logró filtrar un balón a William Torres Alegría
por derecha, quien, tras una pequeña pausa, centró
perfecto para el cabezazo de Diego Mejía, quien saltó
entre Brown y Méndez para el 1-0 en el arco de Oswaldo Sánchez.
El Salvador apretó, machacó e incomodó hasta
la llegada del descanso.
Con dientes apretados
Para el segundo tiempo, el técnico Ricardo Lavolpe hizo varios
cambios, lo cual, lejos de ayudar a compactar mejor la idea de juego
de su equipo, hizo ver demasiado improvisado el fútbol del
Tri.
El Salvador, en cambio, encontró en Santos Cabrera al relevo
perfecto para Cienfuegos para ponerle pausa e imaginación
a cada posesión de balón.
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Lea
además |
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Adiós a
13 años en la Selección
Mauricio Cienfuegos dijo adiós
a la oncena salvadoreña. Años atrás lo
había hecho de manera oficial. Pero ayer lo hizo para
siempre.
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El contragolpe cuscatleco seguía haciendo daño, y
así llegó el 2-0. Corría el minuto 57
cuando Torres Alegría, de nuevo por derecha, aprovechó
una desatención de la zaga mexicana para entrar al área
chica, y allí, con fineza, dejó un pase corto para
que Corrales, ya sin la oposición del arquero Sánchez,
marcara a placer.
Era la locura. La afición angelina-salvadoreña, la
misma que había rogado a los jugadores cuscatlecos que ganaran
el partido como fuera, se deleitaban en oles, oles y
gritos de ¡no se pudo, no se pudo! (en burla a
los mexicanos).
Lavolpe probó aún más cambios, y Paredes también
movió piezas. Al 69, sin embargo, el técnico
nacional sacó a Torres Alegría para el ingreso de
Carlos Menjívar, un cambio que disminuyó la salida
nacional y abonó al ataque azteca.
Pero para ganarle a México había que sufrir. Al 76,
después de varias salvadas espectaculares de Gómez,
Daniel Osorno tomó un rechazo del meta nacional y logró
marcar el descuento.
Los mexicanos hincharon el pecho e inclinaron la cancha, pero Paredes
cerró más sus filas con el ingreso de Ochoa, Navarro
y Castro. Segundos después llegaran los abrazos: cayó
el gigante.
Así los vimos
El Salvador no perdió su idea de juego ni en los momentos
más apremiantes.
22 Juan José Gómez (9)
Gigante. Fue la bestia negra para los mexicanos.
Ni los disparos venenosos de Pardo ni los balones aéreos
en busca de Borguetti pudieron con él. Una tarde de ensueño.
3 Marvin González (6)
Siguió mostrando la solvencia y técnica
que lo caracterizan en la última línea salvadoreña,
pero aún debe trabajar su físico para enfrentar a
rivales de mucha fuerza.
5 Víctor Velásquez (7)
Trabajó en el desgaste físico de los
mexicanos, y supo meter pierna fuerte en los momentos indicados.
Anuló a todas las figuras que desfilaron en el frente de
ataque azteca.
7 Ramón Sánchez (6)
Alerta. Comenzó muy nervioso por su sector
izquierdo, y no logró comunicarse del todo bien con su colega
en esa área, Guillermo Morán. Pero mejoró de
a poco y al final, fue importante.
20 William Torres Cabrera (7)
Se dejó en la cancha. Sus subidas por derecha,
rápidas y mordaces, fueron un dolor de cabeza para los mexicanos.
No se arrugó nunca, regresó bien a su función
de marca y se combinó perfecto con Torres Alegría.
11 William Torres Alegría (8)
Los dos goles salvadoreños llegaron gracias
a sus asistencias. Sus arremetidas por derecha fueron importantísimas
para el equipo nacional. Rápido y habilidoso, no debió
salir de cambio.
12 Mauricio Cienfuegos (6)
El Chencho le puso corazón al
juego. Su mejor perfil, por supuesto, llegó cuando encontró
espacios para su juego de creación, sobe todo cuando buscó
hacer paredes con sus compañeros. Un adiós feliz.
18 Gilberto Murgas (6)
Labor tan discreta como importante. Es necesario
tener jugadores así en el equipo, verdaderos albañiles
en la función de contención. Un recuperador de pelotas
incansable en la medular.
24 Guillermo Morán (5)
Por momentos se perdió en el juego, pues intentaba
ir al frente pero no lograba regresar a tiempo para ayudarle a Sánchez
en la marca. Además, no tuvo apoyo cuando intentó
el ataque.
9 Diego Mejía (7)
Su cabezazo, certero, llegó en medio de dos
espigados defensas. Es su segundo gol con la Selección en
esta gira, con lo que responde a las críticas de cualquier
sector.
14 Rudis Corrales (7)
La velocidad,
su mejor arma, no le fue de gran ayuda en este juego, donde tuvo
que ayudar mucho en la marca. Sin embargo, la ocupó en el
momento justo para acompañar a Torres Alegría y marcar
el 2-0 parcial.
8 Santos Cabrera (7)
Bien. Puso la
pausa en la media cancha con buen criterio, en relevo de Cienfuegos
al final del primer tiempo. Incluso encontró espacios para
ponerle algo de magia al juego salvadoreño.
19 Alfredo Pacheco (6)
Entró
en lugar de Ramón Sánchez al 55 y funcionó
bien en la defensa por el sector izquierdo. Como es su costumbre,
subió para apoyar las llegadas al frente, pero con mesura.
17 Carlos Menjívar (4)
Un cambio incomprensible
por el momento del juego (69) y por quién salió
(Torres Alegría). Menjívar se perdió en la
media cancha. No marcó como se esperaba que lo hiciera.
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| Cienfuegos con la 12 inmortalizada
en un cuadro que le dio la FESFUT. Foto
ugenia Aponte |
Hasta siempre, Chencho
Vistiendo la 12 de la selección, Cienfuegos le dijo adiós
al equipo nacional en medio de abrazos de sus compañeros
y aplausos nostálgicos de la afición salvadoreña.
La emoción se le notaba en el rostro incluso antes del primer
minuto, cuando varios medios televisivos no lo soltaban a pesar
de que el partido estaba por arrancar.
Se notó su presencia en el partido. Fue el Cienfuegos de
siempre: un líder en la cancha, ordenando a sus compañeros
y pidiendo la pelota en el mediocampo.
Desde que tocó su primer balón, exactamente al minuto
uno con 35 segundos, Cienfuegos se metió al esquema salvadoreño
y aportó no sólo la cuota de marca que el técnico
Paredes exige, sino que también tuvo tiempo para meter un
taquito, hacer sus endiablados regates y servir balones de lujo
para sus compañeros.
Encima, tuvo la alegría de decir adiós a la selección
con la dulzura de celebrar un gol, el testarazo de Diego Mejía
que dejó a los mexicanos buscando respuestas.
Pero el momento de decir adiós llegó. Al minuto 42,
el juego se detuvo. Entraba Santos Cabrera en lugar del 12.
Cienfuegos se sacó la camisola de la pantaleta y comenzó
a buscar los abrazos de sus compañeros, como para refugiarse
de una despedida que lo ha sorprendido a sus 35 años.
Ningún seleccionado se quedó sin abrazar al Chencho.
Y luego, al llegar el descanso del partido, Cienfuegos dio una vuelta
olímpica que tuvo una cortina de aplausos como fondo.
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