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Un aplauso de pie para los atletas
Una parte de los héroes de las Olimpiadas Especiales de
Dublín, Irlanda, regresaron ayer al país y fueron
recibidos por sus padres.
Sin palabras. El área de salida de pasajeros del Aeropuerto
Internacional de El Salvador se convirtió en el lugar del emotivo
encuentro entre destacados atletas y orgullosos padres.
La pantalla electrónica lo había anunciado minutos antes,
y cuando los uniformes blanquiazules comenzaron a aparecer ya era
una realidad: el primer contingente de deportistas de Olimpiadas Especiales,
proveniente de Dublín, Irlanda había regresado y con
un puñado de medallas colgando de sus cuellos.
Un instante después de su salida, el lugar se inundó
de abrazos sin rostro, de lágrimas incontrolables y de flashes
fotográficos.
Alrededor, se escucharon los aplausos, incluso de personas ajenas
a los atletas.
Las voces
El primer grupo que arribó causaba expectativa porque se trataba
de ocho jugadores de la selección de fútbol, que ganó
el oro.
También estaban, en el contingente, la carismática gimnasta
Ingrid Maravilla con cinco preseas en su pecho y su compañera
Judith Alas, quien portó la antorcha olímpica en Dublín.
El volante central de la selección de fútbol, Giovanny
Barrera, visiblemente emocionado por el recibimiento relató
que la conquista del oro no fue sencilla: Habían rivales
muy duros como Argentina que nos costó superar.
El mediocampista también mencionó que el frío,
el arroz simple y los frijoles dulces, cosas a las que no estaban
acostumbrados les jugó un poco en contra.
Cuando los periodistas le preguntaban cómo le había
ido por Irlanda, la gimnasta Ingrid Maravilla fue más expresiva:
le mostraba a todos, sonrisa incluida, sus cinco medallas, al tiempo
que recitaba las modalidades que había ganado: listón,
aro, balón, cinta....
La llegada también fue aprovechada para darle una manteada
de cumpleaños a Karen Martínez, de atletismo, quien
cumplía once. |
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