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Presentación de ensueño
En un evento más publicitario que deportivo, el Real Madrid
presentó a su nueva estrella, el inglés David Beckham,
quien hizo gala de gran pericia en el manejo de cámaras.
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| David Beckham demostró ayer que es
todo un hombre del espectáculo en su presentación
con la camiseta del Real Madrid, que preparó una estudiada
ceremonia. Foto: REUTERS |
David Beckham demostró ayer que es todo un hombre del espectáculo
en su presentación con la camiseta del Real Madrid, que preparó
una estudiada ceremonia.
Gracias, fue la primera palabra, pronunciada en español,
del astro inglés.
Inmediatamente sonaron los aplausos en el pabellón Raimundo
Saporta, ocupado por 500 periodistas y más de 300 invitados.
Siempre he amado al fútbol. Tengo mi familia y una
vida maravillosa, pero el fútbol lo es todo para mí.
Y formar parte del Real Madrid es un sueño hecho realidad,
fue el breve discurso de Beckham, que cerró con un ¡Hala
Madrid!.
Después, Alfredo di Stefano, presidente de honor del club,
le mostró la camiseta que vestirá el inglés.
Y se reveló entonces un secreto bien guardado:
Beckham lucirá el dorsal número 23.
El acto pasó en un suspiro, apenas ocho minutos.
Antes de los discursos, abrió la mañana la estelar
entrada de Victoria, la mujer del jugador. Vestida de blanco, bajó
por las escaleras del recinto como una estrella de cine hasta ocupar
un asiento junto al escenario.
No hizo caso a las peticiones de los fotógrafos y apenas
si sonrió a las atenciones de Jorge Valdano, director general
del club. Eso sí, estuvo permanentemente iluminada por un
brillante foco, para satisfacción de la prensa gráfica.
Al retirarse tras la presentación, se observó que
llevaba un gato blanco en sus brazos.
Los épicos acordes del himno madridista fueron el preludio
de la entrada de Beckham, acompañado por Di Stefano y vestido
con un traje azul claro, camisa blanca abierta, pendientes de diamantes
uno blanco y otro oscuro en cada una de sus orejas y
botas camperas.
El presidente del club, Florentino Pérez, resaltó
los valores futbolísticos del inglés. Beckham
piensa en fútbol y creemos en él como jugador. Es
un símbolo de la posmodernidad, pero está en el Real
Madrid por ser un gran profesional, indicó.
Aún así, reconoció que con Beckham el club
blanco se lleva a algo más que un jugador. Con él
somos mejores dentro y fuera del campo, consideró.
La mañana se completó con la tradicional salida al
campo del jugador vestido con el traje oficial.
Y posó con suma profesionalidad: siempre procuró dejar
bien visible la marca y el escudo del equipo.
Los aficionados que allí estaban por invitación también
tuvieron su premio, ya que el inglés les dedicó todo
tipo de sonrisas y les mandó cuatro balones.
La fiesta quedó completa cuando un niño, vestido con
un pantalón y sin camiseta, saltó al campo y se fue
a abrazar a Beckham, quien a su vez le entregó una camiseta
del Madrid. El niño, emocionado, dejó escapar varias
lágrimas.
"¡Es una presentación de manual. Para guardarla
y verla cada vez que se quiera un ejemplo de cómo hacer las
cosas!", se entusiasmó un locutor de la televisión
local "Telemadrid".
Beckham abandonará hoy España para seguir sus vacaciones.
Atrás deja la impresión de que es un verdadero profesional
del espectáculo, un auténtico domador de masas.
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