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Un sacrificio de seis meses
El Comando de Fuerzas Especiales se ha comprometido a brindar
ayuda a los familiares de los soldados en misión a Irak.
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| El sargento Díaz se va confiando
en que su familia tendrá el amparo de la guarnición
a la que él pertenece. Foto Arturo
Silva |
Doce años han pasado ya desde que el sargento Sergio Alberto
Díaz se enroló en el Comando de Fuerzas Especiales.
Sergio no pensó en aquella época que el Ejército
le daría la misión de servir al otro lado del globo.
Pero nada es regalado, según este soldado. Esa satisfacción
la pagará con la lejanía.
Desde el 25 de julio próximo no verá más a
su familia sino a principios de 2004.
Karla Lorena García, su mujer, está consciente de
eso. Ella tendrá que velar porque en el hogar, en la colonia
Amatepec, todo marche bien.
María José, de 4 años, la hija menor de la
pareja, aún no comprende el compromiso de su padre y las
implicaciones. Se sienta en el regazo de Sergio y le da un beso.
En cambio, Sergio Alberto, de 7 años, deberá convertirse
en el hombrecito de la casa.
El niño sabe que no verá a su padre, aun para las
fiestas de Navidad y Año Nuevo. Le dice que no vaya. Él
no comprende que en el Ejército, las órdenes se cumplen,
no se discuten.
Y aunque su padre se ofreció como voluntario, para el caso
viene a ser igual que una orden, pues ya comprometió su palabra.
Mientras tanto, el sargento Díaz está satisfecho con
el apoyo de su esposa. A su hijo le ha prometido algo que no se
atrevió a revelar. Eso consuela al pequeño.
La familia de este soldado no quedará desamparada. El Comando
de Fuerzas Especiales ayudará a Karla en cualquier problema.
Ella se conforta al pensar que podrá hablar directamente
con su marido. Es más, ayer un oficial del Ejército
le anticipó que se considera la posibilidad de que en la
sede del Comando, haya una sala de chat exclusiva para
los parientes del contingente.
Cuando me casé con él yo estaba consciente de
su trabajo. Ahora no puedo hacer menos que apoyarlo, afincó
Karla.
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