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Entrevista

Embajador René León
El FMLN y las “píldoras de la muerte”

El embajador en Estados Unidos asegura que no es problema el color político del partido que gobierne el país a partir de junio de 2004, sino las relaciones internacionales y los aliados que tenga dicha formación.

Marvin Galeas / El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El embajador de El Salvador en Washington, René León, tilda a las políticas del FMLN como “un error estratégico muy grande y muy fuerte”. Foto: EDH

El mes pasado el FMLN envió una explosiva carta pública a Fidel Castro. En ella acusaba al Gobierno de los Estados Unidos de impulsar el terrorismo de estado a nivel global y los acusó de neofascistas.

Ya en otro comunicado de la comisión política de ese partido acusaron al presidente George W. Bush de ser elegido fraudulentamente.

Para René León, embajador de El Salvador en Washington y uno de los más profundos conocedores de la actual administración de los Estados Unidos, las posiciones políticas del FMLN son un error estratégico grave. Las califica de “píldoras de veneno” que podrían afectar los intereses estratégicos de El Salvador y a 2.5 millones de salvadoreños que viven en ese país.

En esta conversación, René León analiza de manera amplia la nueva política estadounidense de defensa de sus intereses y de su seguridad, basada en la prevención y no en la contención anticomunista de la era de Ronald Reagan.

Según el embajador, Estados Unidos no está tan interesado en saber cuál es la ideología de un gobierno, sino más bien en quiénes son los amigos y aliados de este gobierno y si éstos representan una amenaza directa a su seguridad y sus intereses. 
 
El Diario de Hoy: ¿Cómo analizan los expertos en Estados Unidos la posibilidad de que por primera vez en la historia de El Salvador un partido marxista acceda al gobierno a través de elecciones libres?

René León: El que un partido con esas características pueda asumir el gobierno de El Salvador se ve como un gran avance de la democracia salvadoreña. Se trata de una democracia funcional que abre espacios a partidos políticos de todos los pensamientos. Los “tanques” pensantes y analistas políticos con los que hemos hablado en Washington piensan que en el país hay una democracia sana, que puede dar lugar a la alternancia de poder. Sin embargo, piensan que ello no significa que la alternabilidad política ya está madura y que es la que más le puede convenir o no a El Salvador.
 
Por un lado piensan que la democracia es funcional y sana, pero no están seguros de la alternativa, ¿cómo es la cosa?

Una cosa es que la democracia salvadoreña sea funcional y otra cosa es cómo ven los analistas la alternancia política en El Salvador, qué tan preparados están otros actores políticos para asumir una responsabilidad de ese gran calibre sin romper con las reformas económicas, sociales y políticas que El Salvador tiene, sin romper con el sistema de libertades, sin trastocar los avances que El Salvador ha hecho en términos de su relación con otros países. Los analistas políticos tienen mucha reserva y dudas que se basan en datos de la realidad. No son consideraciones teóricas, sino que se basan en la lectura de hechos políticos concretos de declaraciones políticas específicas.
 
Ahí están Chávez en Venezuela y Lula en Brasil. Pareciera que, a pesar de todo, Estados Unidos está hoy más dispuesto a aceptar convivir con gobiernos izquierdistas surgidos de elecciones libres.
La política exterior de Estados Unidos es cíclica. La tolerancia de regímenes socialistas que comienza con Jimmy Carter, provocó el surgimiento de Ronald Reagan cuando señala que esta política llamada de distensión había llevado a que muchos países amigos de Estados Unidos cayeran en manos de extremistas, populistas y comunistas. Eso generó “el efecto dominó” en el mundo, precisamente en países desde donde hoy provienen las amenazas a EE.UU. Reagan impuso la política de la neocontención al avance del comunismo. Pero el 11 de septiembre cambia la percepción con la que Estados Unidos ve estas amenazas.

¿Y cómo las ve ahora?

Ya no es la política de la neocontención de Reagan. El 11de septiembre es un punto de inflexión en su política exterior. Se pasa después de septiembre 11, de una política de contención a una política preventiva para mantener y preservar la seguridad de los Estados Unidos, que se cristaliza en la alianza de la guerra contra Iraq. La amenaza ya no es el comunismo internacional como lo fue con la política de la neocontención. Hoy la amenaza es contra la seguridad nacional de manera directa. El color político de un gobierno ya no interesa tanto como quiénes son sus aliados, qué amenaza representa, cómo conciben el mundo desde el punto de vista de los intereses de los Estados Unidos.
 
¿Puede un gobierno comunista no ser una amenaza para Estados Unidos?

Es que ya no se trata de un enfrentamiento de sistemas, es de sobrevivencia. ¿Cómo puede ver Estados Unidos un Gobierno de El Salvador cuyo partido, en el marco de un evento político, dos días después del ataque terrorista del 11 de septiembre que dejó miles de muertos, haya tenido  expresiones de apoyo político hacia esos ataques? ¿Cómo asimila esto Estados Unidos, en el momento en que tú permitís que haya una fracción dentro de un movimiento político que celebre los ataques terroristas? Eso va a tener una repercusión importante en el Congreso, en el gobierno, en el pueblo de los Estados Unidos y los salvadoreños que viven allá. Ya no tienes que ver si los pensamientos de ese partido son marxistas o no, lo que importa es si ese movimiento es una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

¿Cómo analiza el caso de Lula en Brasil?

El presidente (de Brasil) Lula Da Silva estuvo con el presidente Bush hablando sobre la manera de fortalecer el ALCA. Lula nunca ha hecho una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. Ni en su campaña política hizo planteamientos a favor de los ataques terroristas en los Estados Unidos. Nunca calificó al Gobierno de los Estados Unidos como neofascista o que haya surgido de un fraude electoral.
 
Bueno, el FMLN sí calificó al gobierno de Bush de todo eso y además de terrorista global.
Es un error estratégico muy grande y muy fuerte. Quizá prevalece en ellos la visión de los 70 con toda esa teoría de la dependencia, del antiimperialismo. Es un error estratégico que el órgano institucional de un partido político haya hecho esas aseveraciones. 
 


2.5
millones
de salvadoreños residen en los Estados Unidos

25
Por ciento
tienen hijos nacidos en tierras norteamericanas

60
Son historia
Por eso recomienda al FMLN adaptarse a la realidad

Es un error, de acuerdo, pero ¿por qué cobra las dimensiones de estratégico?
Hay 2.5 millones de salvadoreños en Estados Unidos. El 25 por ciento de la población tiene hijos salvadoreños americanos. ¡Eso es fundamental! El éxito de tu relación bilateral con los Estados Unidos se basa en la relación de aliado y amigo que tú tengas con Estados Unidos para favorecer y salvaguardar los intereses de los salvadoreños allá. Es gravísimo para ellos allá y para nosotros acá, que seas percibido como una amenaza a los intereses estratégicos y la seguridad de Estados Unidos, por tus vinculaciones con otros regímenes o por tu manera de enfrentar esa relación.
Esa relación la puedes hacer como aliado o amigo, o desde el antiimperialismo. Cualquier Gobierno de El Salvador que quiera favorecer y salvaguardar los intereses y que vele por el bienestar de los salvadoreños que viven en los Estados Unidos tiene necesariamente que mantener una relación de cordialidad y una  condición de aliado y amigo de los Estados Unidos más allá de cualquier ideología. Ideal es la situación actual, donde Estados Unidos nos ve como aliado amigo.
 
¿Los gobiernos de El Salvador siempre han sido aliados y amigos de Estados Unidos?

Históricamente, nosotros los hemos visto como aliados o amigos a ellos, pero no necesariamente ellos nos han visto así. Este es el mejor momento en las relaciones de aliado amigo entre ambos.
¿Ni siquiera en la época en que Duarte besó la bandera de
Estados Unidos?
¡Ni siquiera! Es importante mantener esa relación, porque al final si no la tienes quienes salen perjudicados son los salvadoreños en los Estados Unidos y los que acá se benefician de una buena relación entre ambos países.
 
¿Cuáles son los elementos a tomar en cuenta para tener una buena relación con Estados Unidos?

Primero, fomentar, cultivar y establecer más áreas en las cuales tú te puedas posicionar recíprocamente como amigo y aliado... sin que esto signifique servilismo. Por ejemplo, el combate al terrorismo, el tema migratorio, entre otros. Segundo, buscar siempre el bipartidismo. Es un error  creer que se puede favorecer a los salvadoreños y a nuestros intereses estratégicos, queriendo creer que se puede hacer unilateral. Un tercer requisito es una política que vaya más allá de las coyunturas,  que fije objetivos de El Salvador, más allá de gobiernos, a largo plazo. Tiene que ser una política de nación.
 
Me cuesta ver al FMLN articulando una política hacia Estados Unidos con esos tres elementos.
Si planteamos políticamente una relación entre El Salvador y Estados Unidos de un grupo político específico que se basa en la desconfianza y el antiimperialismo, que apoya ataques terroristas, que acusa al gobierno de ese país de tener un presidente surgido de un fraude electoral, que es neofascista, terrorista global y que además se alía con los enemigos de Estados Unidos... estamos fritos. Hay que hacer realistas en política: hay, ahora, una sola potencia y además, allí viven 2.5 millones de salvadoreños expuestos a las oportunidades que brinda el mundo desarrollado. Si no entendemos que allí está la clave para el futuro desarrollo de El Salvador, estamos mal. Hay que salir de las taras de los 60 y adaptarnos a la realidad de 40 años más tarde. 
 
¿Qué implican, para la comunidad salvadoreña en Estados Unidos, las posiciones del FMLN con respecto al Gobierno del los Estados Unidos?

Son píldoras de la muerte para los salvadoreños que viven en Estados Unidos. Y también para los que viven acá y se benefician de los que viven en los Estados Unidos. Los posicionamientos políticos contrarios a los Estados Unidos son píldoras de la muerte en contra de los intereses de la comunidad de salvadoreños allá. 

Su vida
 Nací en San Salvador, en un hogar de clase trabajadora.
Tengo 42 años de edad. Mi mamá trabajaba en almacenes Chahín y ganaba, en esa época, 30 colones al mes.
Mi papá era telegrafista. Estudié en el externado San José por la tarde, donde se pagaba mucho menos que en el turno en la mañana. Me gradué de economista en la Universidad Centroamericana.
Con una beca Fullbright, cursé una maestría y cuatro especializaciones en la Universidad de Illinois, en Estados Unidos.
Estoy a punto de cumplir seis años como embajador de El Salvador en Estados Unidos.  
Estados Unidos tiene una nueva política de seguridad basada en la prevención activa
Hay que saber salir de las taras de los 60 y adaptarse a la realidad actual
Un requisito es una política que vaya más allá y fije objetivos para El Salvador

 

 

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