Turismo
 
Inicio del Sitio Domingo 29 de junio
 

 



CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


..OTROS SITIOS
 
 

Elotes a la fumarola

Ya hay elotes, producidos por aquellos que se la jugaron y sembraron con las primeras pringas o en las humedades del agua fluctuante del Embalse del Cerrón Grande.

El Diario de Hoy
e-mail: donlito@yahoo.com

Lo importante es que ya se puede empezar a disfrutar de los elotes locos, elotes asados, salcochados, atole de elote, riguas, tortitas y otro montón de delicatenses que nos da nuestra mata de maíz, venerada por nuestros antepasados los Mayas.

Tendría que consultar el libro de cocina de doña Refugio, para mencionarles cien recetas con maíz tierno, pero seguro estoy que muy pocos de ustedes han comido elotes a la fumarola. Esta receta me la dio Carolina. También muy pocos conocen Carolina.

Carolina es un municipio del norte del departamento de San Miguel, la tierra de Will Salgado. Pero el alcalde de ese municipio se llama Juan Óscar Hernández, sastre de profesión –a toda honra- y ahora alcalde de casualidad.

Hernández me cuenta que en la época de la guerra le hizo unos pantalones estilo inglés a Joaquín Villalobos y ahora son los que más se pone allá en Oxford.

Y antes de seguir adelante, quiero contarles que hay Carolina y Carolina del Norte, que son la mayoría que vive en los Yunites Estates y mandan el pisto para construir casotas de puro cemento para los parientes.

Pero ya me alejé de los elotes a la Fumarola. Resulta que una de las gracias de Carolina –el municipio– son sus fumarolas o sea que a la orilla del nervioso río Torola, en un lugar llamado Agua Caliente, se ven salir de la tierra chorros de vapor proveniente de donde algunos creen que se encuentra el infierno.

Pues a esos chorros de vapor se les hace una poza y tenemos una olla de agua hirviendo con burbujas de vapor apta para cocer los elotes que están listo en menos de lo que canta un gallo.
También se pueden hervir pipianes y hasta hacer café instantáneo.

Dice un refrán chino y de eso sé bastante, pues he ido tres veces a la China, e iré otra vez cuando pase el SARS, que “para triunfar en la vida, hay que vivir a la orilla de un río o a la orilla de un rico”.

Pues los carolinenses, o ‘Chacalineros’ como les dicen sus vecinos de San Luis de la Reina, conocidos como ‘Aguacateros’ por la calidad de aguacates que allí se producen, viven a la orilla del río Torola.

Los ‘Chacalineros’ son conocidos así, porque el río les proporcionaba camarones y además otras especies de peces, como tepemechín, lisa, ilama, róbalo y guabina, sin contar con los cangrejos. (un tarado envenenó las aguas y se acabo la fauna del río)

Pero también hay otros platillos que se pueden cocinar en la inmensa olla ecológica, que es completamente gratis: se prepara gallina india sudada al infiernillo, receta criolla y autóctona como la sudada que se echan para agarrar la gallina, que ya aliñada y condimentada con ajos, pimienta chile verde, albahaca, cilantro, jengibre y otras hierbas, se introduce en una lata vacía de leche y se mete a la fumarola.

El olor te dirá cuando esté el plumífero listo de comer. Pero no sólo eso, después de la comidota, te puedes dar un baño en las aguas termales que son medicinales, si usted tiene piojillo, pirruña, salpullido, jiote, rasquín del bravo y pie de atleta, el agua milagrosa de las fuentes termales de Carolina te lo quitan, o por lo menos te queman el pie si no andas con cuidado.

El municipio vecino hacia el oriente se llama San Antonio del Mosco, a sus habitantes les dicen cariñosamente los mosquitosos, es el tercer municipio que está en las riberas del río Torola, donde se fabrican manualmente los petates.

Este río es cabritoso y lo que menos tiene es de mansedumbre, por el contrario, cuando se hincha, ruge cuesta abajo arrastrando lo que encuentra a su paso especialmente piedras, y que es de donde salió aquel famoso refrán “cuando el río suena... piedras lleva”.

Como les dije al principio, es tan conveniente vivir a la par de un río como al lado de un rico, y en este caso los mosquitosos, los chacalineros y los aguacateros tienen la bendición de vivir a la par del Torola, porque por esos lares los ricos brillan por su ausencia.

Los habitantes de esas alejadas zonas de la civilización, donde el paisaje es gratis y donde la brisa acaricia, próximamente, un dique le cortará la furia al Torola y su cauce se convertirá en una apacible laguna de 9 kilómetros cuadrados y volverán a renacer las ilamas, las lisas y los chacalines.

Habrá agua para regar los campos y los potreros, se producirá energía eléctrica que tanta falta nos hace y se hará realidad el proverbio chino de triunfar en la vida a través de un embalse que tanto beneficio traerá a los tres municipios más remotos del departamento de San Miguel dando nacimiento a un nuevo lago: Chaparral. Ver para creer.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal