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Crece Mordaza
Proponen restricciones para obtener documentos oficiales

La Corte de Cuentas pretende convertir a los empleados públicos en “guardianes” de documentos. El Anteproyecto de Ley de Ética pretende declarar cierto tipo de informaciones como “secretas” y “reservadas”.

Luis Laínez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Los alcances
El nuevo anteproyecto de Ley de Ética Gubernamental contiene prohibiciones expresas para que los servidores o empleados públicos den a conocer información. Sanciona a los que colaboren y es arbitraria
- Bloqueo
Los requisitos de un empleado modelo
La confidencialidad es parte de los principios del “servidor público”. No debe divulgar o proveer información considerada “especial”, “confidencial”, “reservada” o “secreta”.
- Sanciones
“Acciones contra la Ética Gubernamental”
Se considera como digno de sanción a aquel funcionario o trabajador de los diferentes órganos del Gobierno que no sepa custodiar documentos o que revele información “clasificada”.
- Sin ley
Acceso a la información
Las prohibiciones para dar documentación están basadas en una ley inexistente. “Es para cuando una Ley lo permita (la restricción)”, explicó Hernán Contreras, de la Corte de Cuentas.

Para Hernán Contreras, el presidente de la Corte de Cuentas de la República, el servidor público ideal es aquel que guarde con celo documentos oficiales que, previamente, hayan sido catalogados como “secretos”, “reservados” o “clasificados”.

Si estas disposiciones estuvieran vigentes, jamás se habría conocido la corrupción de la ANDA cuando era dirigida por Carlos Perla.

Los “guardianes de la información” son la piedra angular del Anteproyecto de Ley de Ética Gubernamental, defendido ayer por Contreras frente a los diputados de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales.

En al menos seis artículos del proyecto (que antes se denominaba “Código de Ética Gubernamental”), se identifican, con claridad, disposiciones que restringen el acceso a escritos gubernamentales.

Así se privilegia la confidencialidad como un “principio” de los servidores públicos, en tanto no divulguen información “secreta o especial para los intereses del Estado”.

Además, los trabajadores estatales que entreguen escritos “reservados” serán sometidos a multas que dependerán de la jerarquía que éste tenga en la burocracia, de la “gravedad” de la falta y de su “repercusión social” (Art. 26).

“¿Cuál ley?”

El literal “c”, del artículo 12, del anteproyecto mordaza de la Corte de Cuentas, ordena a los servidores públicos “ser transparente en las decisiones adoptadas sin restringir información, excepto cuando la ley lo remita”.

Lea además

 

Diputados no tienen una postura definitiva
La próxima semana serán convocadas la ONG Probidad y la asociación de periodistas.

¿A cuál ley se refiere? —preguntó el diputado arenero Gerardo Suvillaga, presidente de la Comisión de Legislación.

—Esto es cuando una ley en concreto lo permita. Si no, se debe restringir la información. En otros puntos remitimos a la Constitución. Si no hay una ley que regule, el artículo tiene validez. Permite restringir, pero por ley general no permite restringir información —explicó Contreras, presidente de la Corte.

La misma observación hizo Suvillaga cuando el literal “h”, del artículo 16, prohíbe “vender o divulgar documentación o informes que hubieren sido declarados secretos y confidenciales por la ley y a los que el servidor público haya tenido acceso en razón de su cargo”.

“Queda menos malo si dice ley y no ‘autoridad competente’ (como originalmente estaba propuesto)”, justificó Contreras.

Al diputado arenero no le convenció la explicación y consideró que era necesario pedir la opinión de la asociación de periodistas y de la ONG Probidad.

Ambas organizaciones estuvieron en contra del primer borrador de la ley y han sido invitadas para participar el próximo viernes en la discusión del anteproyecto de ley.

Óscar Abraham Kattán, diputado suplente del CDU, indicó que en la Corte Suprema de Justicia hay una iniciativa para establecer el hábeas data como un recurso para obtener documentación oficial, una figura que existe en muchas naciones.

La iniciativa de la Contraloría, empero, señaló Kattán, busca restringir el acceso a la información.
El anteproyecto de Ley pretende crear una “Oficina de Ética Gubernamental”, que estará adscrita a la Corte de Cuentas.

Una de sus funciones será la de “velar que los ciudadanos tengan acceso a la información, en base a la Constitución de la República”.

La única mención que contiene la Carta Magna a este respecto es en lo referente a la libre expresión (artículo 6).

Suvillaga interrogó a Contreras para conocer si ya tiene una partida presupuestaria para que tal Oficina de Ética Gubernamental funcione en todo el país.

El Presidente de la Corte de Cuentas reveló que no tiene ninguna partida, debido a que la ley no ha sido aprobada.


Comentario
Oiga...caminan al revés

La Corte de Cuentas intenta meter al país, y a los legisladores, en un verdadero embrollo si se aprueba el proyecto de ley que propone, esa institución, para normar el desempeño ético de los funcionarios.

Ese proyecto convertiría a los diputados, y a esa institución, en los peores violadores de un derecho humano: el que protege el acceso a la información.

Aunque bien intencionado, el proyecto posee al menos cuatro disposiciones que constituyen un atropello al derecho que tienen los ciudadanos a informarse. De paso, agarran a patadas el libre ejercicio del periodismo.

Para empezar, el proyecto obligaría a los funcionarios a no divulgar información “secreta” o especial para los intereses del Estado.

Lo peor es que la propuesta se hace en un país donde el secreto de Estado no está regulado. ¿Quién le dice a los salvadoreños qué es un secreto de Estado?

En un estado moderno, esa definición está restringida a los asuntos de seguridad nacional.

Entonces, si el proyecto se aprueba de esa manera, nacería a la vida jurídica un concepto de secreto de Estado al que nadie le ha colocado parales.

Peor aún es la prohibición del funcionario de divulgar información especial.

¿Qué podemos entender por “especial”? Además... ¿quien define lo especial? ¿El funcionario público? La figura no puede ser más indeterminada.

Si al fin y al cabo lo que quieren es construir una patente para que un servidor decida, a su antojo, lo que quiere ocultar o no, pues entonces que lo digan con sinceridad. Eso es mejor que crear alambiques jurídicos para construir licor de contrabando que unos pocos quieren beber.

El proyecto es un verdadero desatino. La Corte de Cuentas se equivocó: si quiere que nadie se robe nada, la propuesta debió ser la construcción de una ley de acceso a la información.

*Lafitte Fernández

 

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