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Una
sesión atragantada
¡Si
no hubieras reaccionado... el siguiente paso era hacerte una traqueotomía
con un lapicero!, le comentó después del incidente
la doctora Violeta Menjívar a Antonio.
Era un día como otros en el pleno: los diputados hablando
de más y los periodistas tomando nota. El hambre interrumpió
el pensamiento de Antonio y Alexandra, periodistas de este diario.
Ambos decidieron almorzar.
¡Te van a interrumpir tu almuerzo!, le pronosticó
Alexandra a Antonio.
Así fue. A eso de la 1:00 de la tarde, Antonio apartó
su bisté con ensalada verde, arroz y dos tortillas, para
cubrir la conferencia que ARENA daba sobre la situación en
el ISSS.
Regresó 15 minutos después y retomó su almuerzo...
muy deprisa.
Me acerqué a él por detrás. ¿Qué
dijeron en la conferencia?, le pregunté. No me podía
responder. Desesperado movía sus manos y señalaba
su garganta.
-¡Se está ahogando... se está ahogando Tony!-
gritó con desesperación Alexandra.
Ahí cambió el panorama. Tres personas le golpeábamos
la espalda, en un intento, desesperado para que expulsara el pedazo
de carne que tenía atragantado. No reaccionaba.
Su tez comenzó a cambiar de color. Miguel, camarógrafo
de TCS Noticias, lo tomó por la cintura y lo apretaba con
fuerza. Antonio no reaccionaba y dejaba de respirar.
En cuestión de minutos un mar de gente se concentró
alrededor de Tony. Los diputados, médicos de
profesión, Enrique Valdés, Donato Vaquerano y Violeta
Menjívar, se acercaron de prisa.
El presidente en funciones de la Asamblea, Manuel Melgar, suspendió
la plenaria, no por Antonio, sino por lo que él había
generado... sin querer. ¡Se estaba dando un gran desorden!,
le comentó después a Antonio.
Gracias a Dios todo fue una mala experiencia y el forense Miguel
Ángel Navarrete, del FMLN, se quedó con el deseo de
hacerle la autopsia.
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