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Aún
le falta un regalo
Rodrigo
Lagos llegó ayer a su vigésimo cuarto año de
vida. Recibió un par de obsequios pero aún espera
uno con el cual ha soñado: el título.
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¡FELIZ CUMPLEAÑOS RODRIGO!
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| Una
llave maestra del auxiliar Carlos Reyes impide que
Rodrigo se escape de la celebración que le tenían
preparada sus compañeros. |
La seriedad con que algunos trabajan en la práctica de San
Salvador es engañosa: parece que algo se traen entre manos.
Bueno, al menos Mario Mayén y Orlando Garcés.
Sentado sobre una hielera, el colombiano recibe una orden del Negro.
Vaya pues, levantate, le dice el nacional. De pronto
se incorpora y del contenedor sacan un misterioso cargamento.
Es una bolsa que contiene varios huevos y un paquete de harina.
Auxiliados por un poco de agua, preparan una viscosa y nauseabunda
mezcla.
A todo esto, ya se les ha unido Alexander Obregón, quien
les da una señal: Vaya, ahorita.
A un lado de ellos, Rodrigo Lagos estira sus músculos ayudado
por el auxiliar Carlos Reyes. El escudero de los panteras
se encuentra de plácemes al arribar a su cumpleaños
número 24.
Cuando Reyes se percata de que Mayén, Garcés y Obregón
vienen con mezcla en mano, rápidamente descifra la intención.
Sujeta con fuerza a Rodrigo, quien nada puede hacer por evitar que
le viertan el horrible líquido.
Feliz cumpleaños viejo, le gritan al unísono,
al tiempo que sus demás compañeros se abalanzan sobre
él.
Hey viejo, feliz cumpleaños, le dice aparte el
carrilero Carlos Gómez Navas, quien de regalo le vacía
una bebida gaseosa en el pelo.
El fétido olor causa un poco de malestar en el estómago
de Rodrigo. Un gesto de asco en su cara lo dice todo.
Pero está contento, pues sabe que el gesto de sus compañeros
es de cariño.
Luego, Mayén se apiada de él y decide ayudarlo a bañar,
echándole un poco de agua sobre su cabeza.
Hey, que no ves que lo estoy bañando, hombre,
le grita Mayén a Obregón, quien le estrella un huevo
más. Ya con un poco de de desconfianza, Rodrigo prefiere
ducharse solo.
El regalo que añora
Gracias a Dios una amiga me ha dado un discman
y una remera (camiseta), me ha llamado ya por teléfono mi
novia como a las cinco de la mañana y también mi mamá
desde Argentina, como a las seis, responde cuando se le pregunta
qué le han regalado.
Pero Rodrigo aún espera un presente más de sus compañeros.
Quiere que le ayuden a conseguir el título, el domingo, ante
el Firpo.
Sería un gran regalo para mí, Dios quiera que
así sea, pero además quiero que sea un regalo para
mi papá en el Día del Padre, hace ya un año
que no lo veo y el año pasado no pude pasar ese día
con él, cuenta con algo de nostalgia el suramericano.
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| Tras
el baño de harina con huevo, Carlos Gómez Navas
le da el toque de gracia, vertiéndole una
bebida gaseosa. |
La textura
y el mal olor de la mezcla no le sienta bien a su olfato y a
su estómago. Una sensación de asco se apodera
de él. |
Pasado
el mal rato, Rodrigo sonríe. Sabe que no
hay nada que no quite una buena ducha, a excepción del
buen recuerdo. |
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