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Mascón
en el mundo del revés
San
Salvador se relajó con un juego de tres toques máximo
por jugador en el que los porteros y técnicos eran los delanteros.
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Rubén Alonso, técnico
del San Salvador, intentó recordar sus días
de atacante en el entreno de ayer. Foto
EDH
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Como es costumbre cada miércoles, los panteras disputaron
un partidito de sólo tres toques por jugador.
Sin embargo, el juego de chalecos amarillos contra sin
chaleco no fue común y corriente, es más, las
posiciones normales fueron tergiversadas con el fin de relajar el
ambiente de cara a la final del domingo.
Las primeras irregularidades se notaron cuando los metas
Misael Alfaro y Ricardo Guevara Mora se ubicaron como atacantes
en equipos contrarios. En el ataque, junto a Misael, se instaló
el técnico Rubén Alonso. Mientras que del silbato
se encargó el auxiliar Carlos Reyes.
De lo poco común que había en el juego era que los
chalecos eran comandados en el medio terreno por Emiliano
Pedrozo y el otro bando era movido en la volantía por Guillermo
Rivera, quien se entrena con los metropolitanos.
Los toques
El arranque del juego lo hizo José Chepe Martínez
y abrió por derecha para William Pichuta Torres.
En ese primer toque, Torres la tuvo que regalar por una entrada
de Obregón. El colombiano se alejó sonriendo ante
el enojo del Pichuta, quien termina sonriendo por la broma de Obregón.
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Indirectamente
juegan otra final
Luis Ángel Firpo
en teoría ya se enfrentó a San Salvador
F.C. en una final de la Primera División. Sucedió
en el Torneo Clausura 2000, cuando los ahora panteras
eran conocidos como los venados que conformaban
el ADET.
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El primero en anotar fue el colombiano Orlando Garcés y
lo hizo en propia meta tras desviar un remate del argentino Rodrigo
Lagos.
Durante el juego, el más gritón fue el veterano zagueroMario
Mayén Meza quien fungía como nexo ofensivo atrás
de Misael. Meza tuvo un diálogo a lo lejos, con su portero,
por los despejes, por las atajadas, por las salidas, etc.
En el extremo izquierdo de los chalecos atacaba Rubén
Alonso, quien demostró que los años no pasan en vano,
cuando quedó enredado por una finta del Pichuta.
Aunque Alonso se reivindicó con un centro para Misael que
terminó en las redes. El experimentado meta sorprendió
a todos con una media tijereta que pasó cerca del primer
palo.
El auxiliar Reyes se tomó en serio el juego y sobre el final
le sacó una tarjeta amarilla improvisada a Heraldo Osorto
tras una falta sobre Franklin Webster. El encuentro terminó
4-3 a favor de los sin chaleco.
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