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Panteras a la final
Con una actuación más compacta y ordenada, y desplegando
buen trabajo individual, San Salvador fabricó la victoria
justa y necesaria para dejar a Alianza en el camino y arribar con
garbo a la finalísima. Su rival será Firpo.
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| Es lógico que en el
éxito de este trabajo contribuyó mucho el gran
despliegue de Erber Burgos y Rodrigo Lagos, los volantes de
contención panteras. Foto Huber
Rosales |
San Salvador se anunció como ganador del partido desde el
inicio, cuando se mostró más compacto en la marca
y desplegó mejores ideas en ataque.
Lo mejor del funcionamiento de los panteras es que defensivamente
no tuvo que recurrir a marcas fijas para amarrar el arranque de
Alianza.
Por ejemplo, Adonai Martínez y Diego De Rosa, los hombres
claves en la salida ofensiva alba, fueron tomados en cualquier zona
por donde se movieran, escalonando la obstrucción y la marca
con el concurso de los defensores que estuvieran en la zona de tránsito.
Es lógico que en el éxito de este trabajo contribuyó
mucho el gran despliegue de Erber Burgos y Rodrigo Lagos, los volantes
de contención panteras.
Y ofensivamente, cuando San Salvador se hizo de la pelota, la idea
táctica metropolitana fue simple: recepción de Emiliano
Pedrozo en tres cuartos de cancha, y comunicación inmediata
con Webster o con Obregón, intercambiando posiciones que
le permitían a los panteras ocupar casi todo el frente de
ataque y a Pedrozo pisar la zona de remate con peligrosidad.
Y eso alcanzo
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La obra de Pedrozo
Gran parte de la victoria y clasificación del cuadro
pantera sucedió gracias a la buena tarde
del argentino. Marcó y fue una figura.
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El resto fue la consecuencia lógica de esa manera de jugar.
Porque mientras Alianza no lograba prosperar en el armado a pesar
de que conseguía la pelota con mucha regularidad, al San
Salvador le bastaban tres toques para acercarse al área blanca
con mayor claridad.
Incluso, la presión de los hombres de Rubén Alonso
obligaban a Alianza a conceder más tiros de esquina. Y, justamente
en uno de esos tiros de esquina, cobrado por la zurda de Pedrozo
desde la derecha, desembocó en el gol de de Orlando Garcés
para el 1-0 pantera.
Era el minuto 19, y a partir de ahí se reflejó la
impotencia de Alianza para encontrar la fórmula que le permitiera
llegar al empate.
Chocaba siempre.
Ni Adonai ni De Rosa encontraban el claro, y tanto Gustavo Fuentes
como Elvis Scott fracasaban en un continuo desmarque que no conseguía
la pelota, porque ésta siempre quedaba en los seguros cruces
de Garcés y Mario Mayén.
Es posible que a Alianza lo afectó la salida por lesión
de Abel Rodríguez, porque terminó por conseguir menos
la pelota. Y sin la pelota le era muy difícil intentar una
vuelta al partido.
Para colmo, a los 55 minutos se quedó con diez hombres por
expulsión de Oscar Navarro, y entonces sólo se sirvió
del pundonor para buscar el milagro del empate frente a un equipo
pantera que había asumido una postura muy cómoda:
la de tirarse atrás, hacerse de la pelota y guardarla.
Sin embargo, en una desobediencia de Pedrozo de arriesgar
en ataque, llegó el 2-0 con un golazo del argentino sobre
los 74 minutos.
Todo parecía definido.
Alianza jugaba con nueve por expulsión de Scott, cuando apareció
el orgullo de Merino para el descuento. Pero no bastó.
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