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La fiesta que no fue

Jucuapa vivió un ambiente incomparable antes y durante el partido. Al final, tuvieron que tragar sus ilusiones y aplaudir el esfuerzo.

Marcelo Betancourt
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La afición del Aspirante le cumplió con creces a su equipo. Foto: EDH/Ricardo Benitez

Aspirante no pudo pedir un mejor ambiente para quemar su último cartucho para subir a Primera División. La fiesta se respiraba en Jucuapa varias horas antes del juego.
A varias cuadras del estadio Municipal, en el parque central, unos técnicos instalaban luces de discoteca en el techo de una carpa que se utilizaría para celebrar.

Afuera del estadio, una vendedora aseguraba haber mercado más de 50 vinchas con los colores del Aspirante, mientras algunos aficionados preguntaban por el precio de los “monitos” de coco vestidos con las camisetas de Waldir Guerra y René Ticas.

Los graderíos habían sido ocupados por la “Barra Coco” desde tempranas horas de la mañana y explotaban en papelitos y vejigas a cada momento. No había un solo cuadrito de espacio a la deriva sin ser acaparado por los aficionados de Jucuapa.

En un rincón, formada por un grupo de no más de treinta personas, la “Barra Morada” golpeaba un tambor y discretamente apoyaba al Arcense. Los hinchas “morados” habían partido desde Ciudad Arce a las nueve de la mañana.

La locura inundó al pequeño estadio cuando Aspirante salió a la cancha. Mientras los jugadores de Arcense entraban al engramillado en fila india y con rostro serio y blanco, el presidente de Aspirante, Manuel Turcios, abrazaba uno a uno a sus jugadores.

Sin embargo, la Barra ‘Coco’ perdió fuerza mientras pasaban los minutos y su equipo no anotaba. Arcense tampoco llegaba al gol, pero el pequeño grupo ‘morado’ no dejaba de saltar ni de golpear su tambor.

La batalla entre ‘pumas’ y ‘leones’ se dio a muerte. El partido tuvo un trámite emocionante hasta el final. Foto: EDH/Ricardo Benitez

A los dos minutos del complemento, el estadio vibró. Las mallas metálicas bailaban de un lado a otro impulsadas por los aficionados. El volante local Nelson García abría la cuenta.

Pero al 66’, un frío mortal cayó sobre la espalda de la hinchada de Aspirantes. El estadio enmudeció con el empate de Diego Romero. El golpe los mantuvo sometidos hasta que el árbitro sancionó un penalti a favor de los locales al minuto 90.

El público entero gritaba por Waldir Guerra, pero fue Sergio Pereira el encargado de patear y de fallar. La mayoría del público abandonó el estadio. Sólo los más fieles esperaron hasta el final para aplaudir a sus jugadores.

Los “morados” más apasionados ingresaron a la cancha para cargar al volante Gerson Mier, al DT Ricardo Guardado y al meta José Luis Monzón, con el grito de “Sí se pudo”.
Los jugadores morados no dejaban de abrazarse. A su lado, algunos jugadores locales aún lamentaban la derrota, tirados en la cancha.

 

 

 

 

 

 


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