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Henin,
reina de Francia
El
duelo belga fue un solo tenístico para Justine
Henin: dominó por completo a su paisana Kim Clijsters y se
llevó el Roland Garros.
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| La nueva emperatriz del Roland Garros, la
belga Justine Henin, posa con el símbolo francés
por excelencia, la Torre Eiffel , en París. Foto:
AP |
La belga Justine Henin-Hardenne conquistó ayer el Abierto
de tenis de Francia, ganando así el primer torneo de Grand
Slam de su vida.
Henin-Herdenne, de 21 años, se impuso con asombrosa facilidad
en la primera final belga de la historia de los Grand Slam por 6-0
y 6-4 a Kim Clijsters en 67 minutos.
El duelo belga no tuvo historia. Henin, desde el lunes
número tres del mundo, dominó a su rival desde el
inicio, y Clijsters - segunda del ranking- cometió una inusual
cantidad de errores.
He jugado con el corazón. Se lo dedico a mi madre,
que vela por mí desde el paraíso, dijo visiblamente
emocionada Henin tras recibir el trofeo. Su madre, Francoise, murió
hace años, y tras vivir bajo los cuidados de su padre, Jose,
la jugadora lo dejó por el maltrato a que la sometía.
Ella fue demasiado buena en el comienzo del partido, parecía
no cometer errores. Yo me sentía bien, pero no tenía
el ritmo de otros partidos. Claro que estaba más nerviosa
que lo habitual, pero en forma positiva, admitió Clijsters.
Observada por los reyes Alberto y Paola de Bélgica y el primer
ministro Guy Verhofstadt en el palco oficial, Henin se vengó
así de la derrota que sufrió hace dos años
en las semifinales de 2001, cuando perdió ante Clijsters
pese a contar con ventaja de 6-2 y 4-2.
Henin recibió el trofeo de parte del rey Alberto, en una
ceremonia que contó con la ex tenista argentina Gabriela
Sabatini, cinco veces semifinalista del torneo, como estrella invitada.
Luego, en el restaurante de jugadores, brindó con champagne
con un grupo de 30 familiares y amigos que la recibieron con un
aplauso.
Tras un partido en el que Henin fue claramente superior, el final
llegó con la emoción que le faltó al encuentro.
El tiro de Clijsters pegó en la faja de la red, y por fracciones
de segundo bailó en el aire. Cuando cayó -del lado
de Clijsters-, Henin arrojó su raqueta y se tomó la
cabeza.
Mientras los 14.000 espectadores se ponían de pie, uniéndose
en una ovación al tiempo que flameaban decenas de banderas
belgas, Henin caminó hacia la red con una gigantesca sonrisa
y se abrazó con su rival. Ambas caminaron dos metros hacia
la silla del juez, abrazadas aún.
Henin corrió hacia el palco de invitados, buscando a su esposo.
Se desencontraron, mientras ella subía, el ya había
bajado, y debió esperar en la tribuna, desconcertada, a un
par de metros de Lleyton Hewitt, el número uno del mundo
y novio de Clijsters.
Finalmente se encontraron y se fundieron en un abrazo, mientras
chocaba Henin una de sus manos con el argentino Carlos Rodríguez,
su entrenador desde los 14 años. En la cancha, alguien levantaba
la raqueta abandonada por Justine.
Claro que estoy desilusionada por haber perdido. Pero alguien
tiene que perder, y hoy soy yo. Estoy muy feliz por Justine, es
un gran momento para ella, mereció ganar, hoy fue la mejor
jugadora, aseguró Clijsters.
Bélgica se unió hoy a Estados Unidos, Australia y
Francia como el único país en copar la final de Roland
Garros. Henin logra ganar un Grand Slam tras caer en la final de
Wimbledon 2001 ante la estadounidense Venus Williams.
La de hoy fue la primera final desde el Abierto de Australia 2002
sin la presencia de una de las hermanas Williams. Henin batió
a Serena Williams, número uno del mundo, en semifinales,
y Venus cayó en octavos con la rusa Vera Zvonareva.
Henin se llevó un premio de 819.000 euros (unos 970.000 dólares)
por su triunfo, el doble que Clijsters.
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