| |

Kínder
sigue sin infantes
La
historia de Fernando Álvarez, el niño que hace dos
semanas murió víctima de la rabia, ha dejado una huella
profunda en el kínder Nacional de Soyapango.
|
|
| El salón donde asistía Fernando
sigue vacío. Sus amiguitos aún reciben el suero
antirrábico. Foto: EDH/Marlon Sorto |
Si bien las maestras tratan que la jornada transcurra ahora con
normalidad, todavía hay grupos de párvulos que siguen
asistiendo a la unidad de salud a recibir la dosis de suero antirrábico.
La directora del centro educativo, Carmen Elena de Parada, afirmó
que las autoridades de Salud determinaron que el resto de los alumnos
de la institución que no tuvieron contacto con el niño
no necesitan la vacuna.
Los menores están bajo atención psicológica
para ayudarles a comprender lo ocurrido con su compañero
de sección.
A sus cinco años lo único que asimilan un poco rápido
es el pinchón que reciben cuando les aplican el suero. Nos
están vacunando porque Fernando se murió, comentan
los pequeños.
La directora asegura que el temor no ha hecho presa de ellos y todos
asisten puntualmente a clases.
Por su parte, Mirna Álvarez, la madre de Fernando, asegura
que sus vecinos acudieron a vacunarse.
Sin embargo, comenta que hay un joven que se resiste a continuar
recibiendo las dosis a pesar de que fue mordido por la misma perra
que afectó a Fernando.
Mientras la joven madre sigue sin comprender la enfermedad que mató
a su hijo, ayer el ministro de Salud, José López Beltrán,
afirmó que ese mal continuará provocando daños
en la población mientras no exista un control municipal sobre
los perros callejeros.
Insistió que han tenido pláticas informales con el
edil capitalino, pero que hay una reunión pendiente.
|
|