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La furia opacó a La turba
Las barras de Firpo y FAS protagonizaron su propio duelo en los
graderíos, no con un balón, sino con el apoyo a sus
equipos.
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| Tanto la turba roja como la
furia pampera apoyaron a su manera a los equipos. Los
santanecos extrañaron el Quiteño.
Fotos: Ricardo Benítez |
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Dicen que basta ser pocos para poder ser fieles. Eso demostró
la furia pampera, quienes opacaron a la gran turba
roja que se hizo presente ayer al Estadio Cuscatlán
para ver jugar al equipo de sus amores.
Si bien la lluvia que cayó sobre San Salvador ayer por la
tarde opacó la algarabía que se esperaba sentir en
las semifinales del fútbol profesional, esto no fue pretexto
alguno para que el apoyo a los equipos no estuviera garantizado.
Asimismo, la seguridad de la Policía Nacional Civil (PNC)
estuvo aceptable, ya que, si bien no existieron disturbios fuertes
entre las barras, se supo aplicar mano fuerte cuando se necesitó.
Nociva invención
Pese a ello, los aficionados que ingresaron a los graderíos
generales específicamente la barra de Firpo se
las ingeniaron para violar la autoridad de la Policía e ingresaron
petardos, luces de bengala y otro tipo de objetos, los cuales eran
totalmente prohibidos.
La Turba Roja no fue tan santa, pero sus
hinchas no pasaron de una que otra luz de bengala roja.
La Furia, por su parte, llegó en menor cantidad
que la barra santaneca; sin embargo, la PNC intervino
en el lado de los toros para sacar un seudoaficionado
que buscaba pleito.
Mientras que los santanecos extrañaban el Quiteño,
los seguidores de los Toros no pararon de vitorear ¡Firpo,
Firpo, Firpo!, hasta que cayó el único tanto
del bicampeón nacional.
El bache de cánticos firpenses les bastó para recargarse
en ánimos, igual que su equipo, y no parar hasta que Guillermo
Morán convirtiera el tanto del empate.
Sin duda alguna, el apoyo de la Furia y la respuesta
del equipo con el gol de la paridad, fueron la clave para que los
toros se fueran contra la portería defendida
por Luis Castro y anotar el 2 -1.
La Turba cayó y no porque fuera poca, sino porque
observaron cómo su equipo perdía el invicto de 21
partidos sin perder.
Pese a ello, se mantuvieron algunos fieles al equipo y demostraron
que no importa que el fútbol dé sorpresas, el aficionado
siempre debe estar con su equipo.
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