Turismo
 
Inicio del Sitio Domingo 1 de junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Estuvo más vivo que nunca

El padre José Andrés Tamayo no puede recorrer el pueblo sin repetir los saludos. “¡Cómo estás amigo!”, dice a su paso.

Lauri García
Honduras/Enviada Especial
nacional@elsalvador.com
La defensa del bosque contra taladores y mineros le ha granjeado al padre Andrés Tamayo una condena a muerte. Foto: EDH

Y así, las ancianas se le acercan para contarle sus problemas, los jóvenes lo saludan con respeto y los niños le regalan sonrisas y aplausos.

Ayer vencía el plazo que le habían dado unos sicarios para asesinarlo. La amenaza no se cumplió. Los únicos que se acercaron al sacerdote fueron sus feligreses; llegaron a la parroquia para celebrar el final del mes mariano.

Samuel Gómez, miembro del Comité Ambientalista, no se le despega. Está siempre pendiente del padre y dispuesto a “brincar” si algún truhán se le acerca.
Fabio Matute, un joven de la población de Silca, afirma que “ahora donde vivo se está convirtiendo en un desierto” y comprende la labor que está haciendo Tamayo.

La alegría

Era media tarde, y el auditorio, construido por Tamayo, se fue llenando poco a poco de personas, en especial de mujeres.

El calor arreciaba. Los niños recién bañados platicaban en grupo mientras llegaba la hora. Un guitarrista empezó a probar sonido. Las notas resonaban de ecos.

Manos agitadas, calor, alegría. La gente aclamó a Tamayo. “¡Que venga el padre, para que esto se ponga bueno!”, tararearon. ¡Había que celebrar a María!
Andrés volteó la cara y se puso de pie. Eran sus fieles los que le aplaudían. En el día de su supuesta muerte, el estaba más vivo que nunca.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal