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Corazón valiente

En una faena digna de un campeón, el salvadoreño noqueó a Moisés Pedroza a los dos minutos y 26 segundos del segundo round en el combate realizado en Aagle Pass, Texas.

ROBERTO ÁGUILA / Enviado
especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Sobre los dos minutos 26 segundos de ese segundo round, un cruzado de derecha alcanzó a Pedroza. Y fue tan potente, que las piernas se le doblaron y se deslizó sobre la esquina neutral. Foto Carlos Hermann Bruch

Admito que me invadían las dudas sobre un posible triunfo de Carlos Hernández. Porque el paisano iba a tener enfrente a un Moisés Pedroza con una foja que metía miedo, porque aunque para muchos el boxeador colombiano era un desconocido, su récord de 21 peleas ganadas por la vía del sueño hablaba por sí solo.

Además, se trataba de un flaco, alto y desgarbado que en muchos casos resultan explosivos.

Su mayor envergadura de brazos y una derecha potente me hacían presagiar una noche negra en esta Eagle Pass del fin del mundo.

Sin embargo, me aferraba, como a un chaleco de salvamento, el hecho de la confianza que había mostrado Carlos antes de la pelea, cuando nos dijo que por encima de todo estaba su orgullo y su corazón firme, aparte de que su foja de 23 peleas ganadas por nocáut le ponía un escudo de resolución para salir adelante.

LA ESTRATEGIA

Por el alcance de brazos del colombiano y la corta estatura del “Famoso”, la estrategia mandaba a pelearlo adentro, jabeándolo, metiendo la zurda por abajo y explotarlo con la derecha en cross, sin salirse de la distancia corta para impedir que Pedroza metiera sus manos con comodidad. ¿Por qué? Porque se sabe que un hombre de mayor envergadura se siente incómodo cuando no logra la distancia propicia para su pegada.

Carlos Hernández empleó esa estrategia y lo hizo muy bien. Por ejemplo, abrió el primer round a 30 centímeteros del plexo de Pedrozo, encimándolo permanentemente y descargando sus golpes al plexo y a la cabeza.

Por el alcance de brazos del colombiano y la corta estatura del “Famoso”, la estrategia mandaba a pelearlo adentro, jabeándolo, metiendo la zurda por abajo y explotarlo con la derecha en cross, sin salirse de la distancia corta para impedir que Pedroza metiera sus manos con comodidad. Foto Carlos Hermann Bruch

Sin embargo, no podía mantener la distancia corta porque Pedroza lo amarraba en cada andanada, colocándole la mano izquierda sobre la nuca y halándolo para golpearlo con la derecha en la cabeza. No menos de tres veces lo amonestó el réferi Rafael Robles, pero al soltarse del clinch el colombiano lograba la distancia justa para colocar su derecha.

Precisamente por esa circunstancia el colombiano sacó un derechazo relampagueante a la cabeza de Hernández. El paisano se conmovió, se le doblaron las piernas y estuvo a punto del nocáut.

Tanto, que Carlos fue mandado a su esquina para la cuenta de ocho. Menos mal, el respiro lo fortaleció y terminó el primer round a tambor batiente, golpéando a Pedroza con el objeto de retomar la hegemonía incial.

El knockout perfecto

El segundo round mostró a un “Famoso” totalmente recuperado, presionando de tal forma a Pedroza que no le concedía pausas. Al cumplirse un minuto del round lo había arrinconado al colombiano con una serie de golpes demoledores que lo pusieron mal.

A pesar de todo, nadie de la gente que colmó el gimnasio al aire libre del Kickapoo Lucky Eagle Casino de Eagle Pass presumía un final tan rápido, aun cuando Carlos manejaba la pelea con solvencia.

Pero sobre los dos minutos 26 segundos de ese segundo round, un cruzado de derecha alcanzó a Pedroza. Y fue tan potente, que las piernas se le doblaron y se deslizó sobre la esquina neutral.

Y ya no quiso más el colombiano. Se quedó allí para la cuenta final. Fue un buen triunfo de Carlos Hernández, rápido y mortal, así como debe definir una pelea un campeón del mundo.

 

 

 

 

 


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