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Corazón valiente
En una faena digna de un campeón, el salvadoreño
noqueó a Moisés Pedroza a los dos minutos y 26 segundos
del segundo round en el combate realizado en Aagle Pass, Texas.
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| Sobre los dos minutos 26 segundos
de ese segundo round, un cruzado de derecha alcanzó a
Pedroza. Y fue tan potente, que las piernas se le doblaron y
se deslizó sobre la esquina neutral. Foto
Carlos Hermann Bruch |
Admito que me invadían las dudas sobre un posible triunfo
de Carlos Hernández. Porque el paisano iba a tener enfrente
a un Moisés Pedroza con una foja que metía miedo,
porque aunque para muchos el boxeador colombiano era un desconocido,
su récord de 21 peleas ganadas por la vía del sueño
hablaba por sí solo.
Además, se trataba de un flaco, alto y desgarbado que en
muchos casos resultan explosivos.
Su mayor envergadura de brazos y una derecha potente me hacían
presagiar una noche negra en esta Eagle Pass del fin del mundo.
Sin embargo, me aferraba, como a un chaleco de salvamento, el hecho
de la confianza que había mostrado Carlos antes de la pelea,
cuando nos dijo que por encima de todo estaba su orgullo y su corazón
firme, aparte de que su foja de 23 peleas ganadas por nocáut
le ponía un escudo de resolución para salir adelante.
LA ESTRATEGIA
Por el alcance de brazos del colombiano y la corta estatura del
Famoso, la estrategia mandaba a pelearlo adentro, jabeándolo,
metiendo la zurda por abajo y explotarlo con la derecha en cross,
sin salirse de la distancia corta para impedir que Pedroza metiera
sus manos con comodidad. ¿Por qué? Porque se sabe
que un hombre de mayor envergadura se siente incómodo cuando
no logra la distancia propicia para su pegada.
Carlos Hernández empleó esa estrategia y lo hizo muy
bien. Por ejemplo, abrió el primer round a 30 centímeteros
del plexo de Pedrozo, encimándolo permanentemente y descargando
sus golpes al plexo y a la cabeza.
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| Por el alcance de brazos del
colombiano y la corta estatura del Famoso, la estrategia
mandaba a pelearlo adentro, jabeándolo, metiendo la zurda
por abajo y explotarlo con la derecha en cross, sin salirse
de la distancia corta para impedir que Pedroza metiera sus manos
con comodidad. Foto Carlos Hermann Bruch |
Sin embargo, no podía mantener la distancia corta porque
Pedroza lo amarraba en cada andanada, colocándole la mano
izquierda sobre la nuca y halándolo para golpearlo con la
derecha en la cabeza. No menos de tres veces lo amonestó
el réferi Rafael Robles, pero al soltarse del clinch el colombiano
lograba la distancia justa para colocar su derecha.
Precisamente por esa circunstancia el colombiano sacó un
derechazo relampagueante a la cabeza de Hernández. El paisano
se conmovió, se le doblaron las piernas y estuvo a punto
del nocáut.
Tanto, que Carlos fue mandado a su esquina para la cuenta de ocho.
Menos mal, el respiro lo fortaleció y terminó el primer
round a tambor batiente, golpéando a Pedroza con el objeto
de retomar la hegemonía incial.
El knockout perfecto
El segundo round mostró a un Famoso totalmente
recuperado, presionando de tal forma a Pedroza que no le concedía
pausas. Al cumplirse un minuto del round lo había arrinconado
al colombiano con una serie de golpes demoledores que lo pusieron
mal.
A pesar de todo, nadie de la gente que colmó el gimnasio
al aire libre del Kickapoo Lucky Eagle Casino de Eagle Pass presumía
un final tan rápido, aun cuando Carlos manejaba la pelea
con solvencia.
Pero sobre los dos minutos 26 segundos de ese segundo round, un
cruzado de derecha alcanzó a Pedroza. Y fue tan potente,
que las piernas se le doblaron y se deslizó sobre la esquina
neutral.
Y ya no quiso más el colombiano. Se quedó allí
para la cuenta final. Fue un buen triunfo de Carlos Hernández,
rápido y mortal, así como debe definir una pelea un
campeón del mundo.
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