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Árbitro
al hospital por golpes de afición
Seguidores
del San Carlos, de tercera división, agarraron a puñetazos
al central.
Corría el tiempo de compensación en un partido que se
jugaba el sábado por la tarde. El Fuerte San Francisco anotó
el gol que empataba el juego contra San Carlos, en Anamorós,
San Miguel, después de ir perdiendo dos goles por cero.
Ambos equipos pertenecen a la Tercera División.
Fue entonces cuando los hinchas de San Carlos, que jugaba frenet a
afición, se lanzaron al terreno de juego, alcanzaron al árbitro
central, Franciso Méndez, y le recetaron una golpiza que lo
mandó directo al hospital.
Otras personas también salieron con golpes menores, pero Méndez
tuvo que ser llevado a un centro médico de emergencia.
Por razones obvias, el partido fue suspendido. Apareció el
cuerpo de seguridad de la PNC tratando de hacer capturas,
pero todos corrían para protegerse o para escapar.
Sin motivo aparente
Aún no se conoce el verdadero motivo del desborde de los aficionados
en el momento del empate. Aparentemente, el árbitro no tuvo
nada que ver con el gol, el cual resultó de una jugada normal.
Pero los enfurecidos seguidores de San Carlos no lo vieron así.
Soltaron golpes, patadas y hasta lanzaron piedras al referí,
quien no podía ser auxiliado de inmediato por estar rodeado
de los supuestos aficionados.
Otros piensan que todo sucedió por mala información.
Los aficionados de San Carlos creían que con el empate su equipo
estaba descalificado.
Pero, según miembros de la Comisión de Arbitraje, con
el empate ambos equipos se iban a una tanda de pénales.
Fuerte San Francisco seguía vivo con el empate en los
octavos de la liga B, mientras que San Carlos estaba obligado a ganar
para continuar en la justa, aclaró Luis Iraheta, presidente
de la Comisión de Arbitraje.
El árbitro agredido, quien también es de San Miguel,
presentó ayer por la mañana un informe de lo sucedido
a la Federación Salvadoreña de Fútbol. El Tribunal
Disciplinario se reunió para analizar el caso y este día
presentarán sus resoluciones.
El informe presentado por Méndez incluye las facturas de gastos
médicos por la atención recibida y, según el
Iraheta, el San Carlos deberá responder económicamente
por estas cuentas y, a la vez, indemnizar al hombre de negro
por cualquier molestia posterior que pueda sufrir por estos golpes.
No se tiene un claro diagnóstico médico, pero se cree
que Méndez sufrió golpes a la altura del tórax,
pecho y pulmones, ademas de puñetazos sobre la cabeza y rostro.
La Comisión de Arbitraje también entregará un
informe para denunciar este caso, que no es el primero de carácter
grave, del que son sujetos los árbitros que se encargan de
la justicia en los partidos de esta categoría. En marzo se
dio otra situación parecida.
Por su parte, Fredy Lizama, asesor jurídico de la Federación
Salvadoreña de Fútbol, aseguró que se tomará
en serio esta acción y con seguridad se sancionará
fuertemente al estadio del equipo, al equipo como tal y hasta al ex-entrenador
de San Carlos, quien supuestamente participó en la golpiza.
Hoy se conocerán los resultados que tomará el Tribunal
Disciplinario de la Federación de Fútbol, por lo que
varios sectores de la familia del fútbol están a la
espera de un castigo ejemplar.
Primera agresión
La desafortunada situación que tuvo que vivir el central
Francisco Méndez, en el partido que dirigía el sábado,
ya tenía antecedentes.
El 22 de marzo del presente año, siempre dentro del torneo
que desarrolla la Tercera División, los seguidores del Santa
Clara se lanzaron en contra de Óscar Américo Hernández,
quien estaba a cargo de impartir justicia en el partido.
El hecho se dio al momento en que Santa Clara iba perdiendo ante
Vista Hermosa. Supuestamente, Hernández anuló un par
de jugadas que pudieron significar un mejor resultado para los de
Santa Clara.
En esta ocasión, Hernández tuvo que ser llevado de
emergencia a un hospital. Recibió graves lesiones en la cabeza
y rostro, pero lo más grave fueron los golpes a la altura
de los pulmones que le formaron cuágulos de sangre dentro
de éstos.
Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente para diluírselos.
La mayoría de estadios en los que juegan los equipos de la
Liga B, no cuentan con buena seguridad para evitar que los aficionados
se introduzcan al terreno de juego.
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