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Entrevista

“Mi respaldo total a Armando”

Armando Calderón Sol ha surgido en los últimos días como un fuerte aspirante a la candidatura presidencial por ARENA, de lograrlo estaría sentando un hecho sin precedentes en la historia política del país. Su esposa Elizabeth afirma que ella lo respaldará de manera incondicional.

Marvin Galeas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La ex primera dama afirma que muchos sectores han pedido a su esposo postularse por una segunda Presidencia de la República. Foto: Cortesía Marvin Galeas

Las precandidaturas en ARENA son la comidilla. Tras las elecciones del 16 de marzo, Armando Calderón Sol volvió a la palestra política. Dijo cosas duras, pidió primarias. Evaluó, junto con otro ex presidente, Alfredo Cristiani, la situación interna de su partido. Sugirió veladamente candidatos.

Y al final ya se le menciona, cada vez más insistentemente, como aspirante a la candidatura presidencial.
Para saber más, conversamos con su esposa, doña Eli de Calderón Sol. Tras alegar que las entrevistas periodísticas la ponen nerviosa y que no le gusta que la saquen ni siquiera en caricaturas, nos recibió en el fresco jardín de su casa, acompañada de sus asistentes y dos de sus hijos, quienes gozaron la entrevista.

Conversamos de los años en la Universidad, de cómo se conoció con su actual esposo hasta llegar al inevitable tema político.
Eli de Calderón sorprende. Sus respuestas son de una notoria agudeza política, aunque ella niega rotundamente tener madera para eso. De esta conversación nos queda claro que su esposo, el ex presidente Calderón Sol, es una de las cartas de ARENA para las próximas elecciones presidenciales.

El Diario de Hoy: Doña Eli, ¿cómo recuerda el día en que su esposo ganó la elección presidencial?
Eli de Calderón: Fue una clara emoción para mí, para mis hijos y para él. La verdad es que 0habíamos luchado por conseguir ese ideal. Y cuando lo logramos, sentimos mucha alegría. También sentimos una gran responsabilidad. A partir de ese momento, la vida cambió. Sentíamos que nos debíamos más al pueblo salvadoreño que a nosotros mismos.
¿Antes de ser primera dama era usted una mamá como cualquier otra que atiende a los niños y lava platos? ¿Alguna vez lavó platos?
Los lavé y los sigo lavando. Los lavé como esposa del Presidente. Y cuando teníamos muchas visitas, hasta Armando y mis hijos nos poníamos a lavar platos.

¿Sintió la soberbia del poder?

Yo estaba clara que una de las cualidades más grandes para una persona y que se tiene que autofomentar es la humildad. Tanto Armando como yo teníamos claro que ese era un período de cinco años. Nosotros nos propusimos que después de cada período en la vida pública debíamos tener muchos más amigos de los que ya teníamos. Y recuerde que Armando fue presidente del partido, diputado, alcalde y Presidente de la República.

¿Él es mayor que usted?

Es mayor seis años.
Pero coincidieron en la universidad.
Yo entré a la universidad cuando él estaba terminando. Recuerdo que desde entonces, él ya suspiraba por la política en los movimientos estudiantiles de derecha.

Después, me imagino, suspiraba por usted.
Después suspiraba por mí, claro. Lo conocí en una asamblea de estudiantes. A él lo habían nombrado representante de su año. A mí me nombraron representante del primer año. En aquel momento me fascinó la forma tan convincente y tan clara en que hablaba. Yo dije para mis adentros: “Ese hombre me fascina”. La verdad me fascinó para toda la vida.

¿Cómo era usted en la universidad?

Quizás era la más platicona, la más amistosa. Pero Armando dice que cuando me vio por primera vez, yo andaba un vestido verde, y dijo: “Esta ha de ser creída”. Un día le dijo a Jorge Martínez (ex dirigente del desaparecido Movimiento de Unidad) que nos presentara. Eso fue en la cafetería de la universidad.

¿Cómo es Armando Calderón enamorando a una mujer?

Armando es tímido. Le costó decirme algo. Le costó invitarme a salir por primera vez. Fíjese que yo vengo de una familia muy tradicional. La primera vez que me invitó fue a un concierto de Pedro Vargas. Mi mamá me dijo: “No sabemos quién es ese muchacho, no lo conocemos”. No me dejaron ir. A el le costó entender eso y me dejó de hablar por unos 10 días. Yo sabía que tenía que volver y volvió. En otro intento para salir juntos a una fiesta llegó a la casa. Lo conocieron y vieron que él era serio. Fuimos, pero nos acompañó mi hermana mayor. Siempre me acompañaba una de mis hermanas.

Elizabeth de Calderón dice no tener madera política, sin embargo, sus agudas críticas dicen lo contrario. Foto: Cortesía Marvin Galeas

¿Armando Calderón Sol era un líder estudiantil?
Sí, lo era. Él fundó un movimiento estudiantil de derecha y allí se mantuvo. Es de las cosas que me hicieron admirarlo.

¿Quién de los dos es más duro de carácter?

Más él que yo.
Recuerdo que en una de esas celebraciones en el Día del Periodista en Casa Presidencial, él se acercó a conversar con un pequeño grupo con una copa en la mano. Cuando la plática estaba de lo más interesante, llegó usted y le dijo: “Gordo’, vámonos, hay más personas a quien saludar”, y se lo llevó.
Es que yo siempre velé por él cuando era Presidente y en la medida que es una figura pública. Le voy a explicar: un hombre cuando toma se desinhibe, y un Presidente no se puede dar el lujo de hablar más de lo que debe hablar.

¿Y siempre le dice “Gordo”?

Los dos calificativos que le doy son “Gordo” y “Rey”, que son dos calificativos bien merecidos, y así le digo delante de quien sea.

Por lo que me cuenta, parece que ustedes están muy enamorados.
Como el día en que nos conocimos. Nosotros vivimos enamorados y orgullosos de nuestros tres hijos. De la familia entera. Sufro porque mi hijo mayor no va a poder estar aquí para el lanzamiento del libro de mi esposo.

¿Usted siempre ha sido de derecha?

Si, mis papás eran pecenistas.

Usted estuvo en la Universidad en tiempos en que aquello era territorio libre para la izquierda, en la época cuando estudiaban allí los que después fundaron la guerrilla. ¿Nunca tuvo problemas siendo usted de derecha?
Bueno, el primer día que yo llevé a la Universidad mi carro nuevo lo rayaron con una corcholata, pero aparte de eso, no tuve mayores dificultades con mis compañeros. Le puedo mencionar el caso de Mirna Perla. Ella es una juez que yo quiero y admiro muchísimo. Es una excelente juez. Y es una mujer que anduvo en los movimientos estudiantiles de izquierda. Yo tenía dos compañeros en la universidad que se fueron con la guerrilla, pero el día que me los encontré luego de la firma de los Acuerdos de Paz, yo me sentí muy emocionada y alegre de haberlos visto, y ellos igual.
Muchos dicen que su esposo es impulsivo.

Era impulsivo. Pero aprendió a moderarse en una forma increíble a través de la vida pública. Para nosotros, la vida pública ha sido una escuela.
Cuénteme cómo vivió usted la captura de Roberto Mathies Hill, quien, además de ser el director del sector empresarial de ARENA, era muy allegado a ustedes.
Mire, no sólo eso, él era el Robertío querido por toda mi familia. Mi segundo hijo se fue a escondidas con él, a San Miguel, a ver un partido entre Águila y FAS, él era de nuestro grupo. Yo amparé la decisión de Armando y no me arrepiento, porque sentó un precedente en el país. Le dolió mucho esa decisión a Armando. Sin embargo, Robertío nos mandó muy lindos mensajes desde la cárcel. Una carta decía que no tenía rencor contra nosotros. A su esposa le di ánimo cuando él estaba preso, la acompañé en su dolor.

¿Siente nostalgia de los días en el poder?

Bueno, he de decirle que cuando llegó el final de esos días, me sentí feliz. La verdad es que en este jardín donde lo recibo ahora estuvimos el 1 de junio de 1999 con plenitud total, como familia, después de tantos años.

Tiro al plato
¿Ha ejercido su profesión?
Nunca. Mi esposo me decía que no es moral que una persona ejerciera notariado y abogacía cuando ocupaba un puesto público.
¿Un color?
El rojo.
¿Música?
Las rancheras.
¿De su rostro?
Mis ojos.
¿Qué dice su esposo de su sonrisa?
Me dice boquita de enchilada. Hace poco me sacaron una caricatura en el periódico, y mi esposo me dijo: “Mirá, aquí te pintaron la boca de enchilada”.
¿Lecturas?
Leo novelas.
¿Los comunistas?
Me dan miedo. Me da miedo la pobreza, y el comunismo genera pobreza. Pero es mejor tenerlos en la Asamblea que en las montañas, porque allí se les ve de frente.

¿Le gustaría ser candidata a vicepresidenta o presidenta como se dice por allí?
Definitivamente, no. No tengo la madera de política para ninguno de esos cargos.

¿Apoyaría a su esposo si se lanza como candidato presidencial?

Prefiero eso, si él lo decide.

Dígame la verdad. ¿A eso vamos?
Falta mucho por decidirse en ARENA. Yo conozco mis fortalezas y debilidades, y conozco las de Armando. Él es un hombre con grandes fortalezas políticas.

¿Qué piensa usted? ¿Se lanzaría con él?

Si él en un momento lo decidiera, tiene mi respaldo incondicional. Claro, hay que discutir muchas cosas. Tendremos que mentalizarnos, porque nuestros contendientes lo van a tratar de atacar.

¿Por qué cree que sería nuevamente un buen candidato?

Soy una mujer convencida de que el trabajo de mi esposo tuvo frutos. A esta casa vienen a tocar la puerta; a mi oficina, a la de Armando, llaman por teléfono, pidiendo que yo o Armando nos postulemos. Yo digo que no, pero si Armando es el único que puede salvar nuestro país manteniendo un gobierno arenero, le doy mi respaldo total.
Dicen que nunca segundas partes fueron buenas.

Pues en política no tenemos ninguna experiencia en El Salvador, habría que ver.
¡Caracoles! Usted es mejor política de lo que dice ser.
(Se ríe por varios segundos). Lo que pasa es que hablo con el corazón.

Y si no fuera a él, ¿quién, según usted, podría ser?

Bueno, habrá que esperar al 20 de junio si surgen otros candidatos.

¿Estaría de acuerdo en una alianza con políticos como Héctor Silva?

Con Héctor Silva, que tiene una ideología completamente distinta a la mía, puedo decirle que cuando era primera dama y el alcalde, trabajamos perfectamente bien. Me cuesta concebirlo ahorita como un aliado, pero si me tocara elegir una alianza así, por amor al país, lo haría, siempre y cuando esté a la cabeza de cualquier fórmula un arenero.

Independientemente del candidato, ¿cómo ve el panorama para las próximas elecciones?

El 16 de marzo fue un golpe duro para todos. Pensé que íbamos a sacar menos diputados, pero estaba segura de que Evelyn Jacir iba a ganar. Todo eso, sin embargo, me da más aliento para luchar y me imagino que eso le está pasando a otros areneros. En las elecciones presidenciales, los areneros que no fueron a votar o votaron por otro partido no deben desperdiciar su voto.

¿Se irían del país los Calderón Sol si gana el FMLN?

Lo pensaría por mis hijos. Es triste quedarse en un país inestable, pero amo tanto a El Salvador y, teniendo el esposo que tengo, estoy segura de que seguiríamos luchando aquí para mantener a nuestro país en libertad.

 

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