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El
finalista duro
Con
una apretada victoria sobre Telecom resuelta en tiempo extra, Chalatenango
arribó a la final del ascenso.
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| Con una apretada victoria sobre Telecom
resuelta en tiempo extra, Chalatenango arribó a la final
del ascenso. Foto:
EDH/Arturo Silva |
No sabemos si fue porque a los hombres chalatecos les cuesta mucho
meterse en el funcionamiento adecuado, o porque el partido fue mal
planteado, lo cierto es que el Chalatenango vivió demasiadas
angustias para conseguir el resultado que lo sacara a flote y le
permitiera clasificarse a la final.
Primero, porque salió a jugar con una disposición
demasiado conservadora, como si el empate -que lo clasificaba- fuera
su única ambición.
Y, segundo, porque cuando se puso a ganar con el gol de Enrique
Zúniga sobre los 29 minutos, no supo manejar la ventaja y
se complicó cuando el Telecom le dio vuelta al partido faltando
15 minutos para el final.
Razones de actitud
Antes y después del gol de Zúniga que lo puso en ventaja,
Chalatenango siempre fue un equipo con la actitud de controlar la
pelota, de tenerla el mayor tiempo posible, sabiendo que la posesión
del balón era la mejor forma de evitar problemas.
Pero más allá de la actitud de controlar la pelota
como el elemento vital del juego, el equipo de el Cabezón
Cocherari arriesgaba muy poco en ataque, olvidando acaso que la
mejor forma de mantener la ventaja era seguir presionando al rival.
Por esa razón es que leempató el Telecom antes del
cierre del primer tiempo, con un gol de pénalti marcado por
Emerson Umaña. En la actitud chalateca no hubo cambio, porque
el empate también lo clasificaba.
La angustia morada surgió con el otro gol de Umaña
que ponía el marcador en 1-2, lo que forzaba a jugar tiempo
extra.
Pero también surgió la otra cara chalateca, la de
tirarse arriba con todo para buscar el empate salvador.
Y eso fue lo meritorio, porque Chalatenango no sólo consiguió
el empate, sino que obligó al Telecom a cometer errores y
así llegó el 3-2 con goles de David Álvarez,
ambos de pénalti.
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