| |

La
triste historia de padre e hijo
Penurias cerca del río Acelhuate
Las
primeras tormentas les botó la champa de láminas y
madera. Ahora viven debajo de un plástico. Esta es la situación
en la que viven muchos desafortunados.
|
|
El invierno ya empezó
a hacer estragos en la morada de Julio César. La noche
del jueves, todas sus pertenencias se mojaron.
Foto EDH
|
Un suave manto de humedad envolvió la noche del domingo.
La misma que ablandó el terreno de la ribera del río
Acelhuate, en el barrio Lourdes.
De pronto, la casa de madera y láminas corroídas,
en donde vivían Julio César Rodríguez y su
hijo Elías, comenzó a deslizarse en dirección
de las agitadas aguas del crecido río.
Desesperados, comenzaron a sacar de la casa las pocas pertenencias
que tenían: una cama, una vieja cocina, un destartalado radio
y una pequeña refrigeradora.
Cada minuto que pasaba, la casa parecía que se derrumbaba.
Ligero empezamos a quitar las láminas y los maderos
que detenían la casa. Después, afianzamos
otra vez las bases y pusimos un plástico, como techo y paredes,
para cubrirnos de la otra tormenta, explica con tristeza Julio,
quien vive en ese lugar desde hace dos años.
Él es mecánico y tiene un pequeño taller improvisado
sobre la acera del bulevar Venezuela. Pero la ubicación del
taller, es su peor enemigo, por el peligro de la zona.
Hace dos días vinieron dos clientes a dejarme dos motos
para que se las arreglara, pero como no tengo donde guardarlas,
me robaron todas las piezas de las motos. Ahora no sé como
voy a pagarlas.
Miseria
Esos no son los únicos problemas que debe enfrentar este
hombre, pues la mujer con la que procreó dos hijos, a Elías
y a una pequeña más, lo ha demandado ante la Procuraduría
General de la República. La señora quiere que le pase
una pensión mensual por la niña.
Yo le expliqué a la trabajadora social que no me alcanza
y que no tengo un sueldo seguro. Ella me dijo que mi hijo no puede
seguir viviendo conmigo, por las condiciones en que vivo.
Para el 20 de mayo, él debe presentarse ante la Procuraduría
para decidir el futuro de su hijo adolescente.
Con la llegada del invierno la situación ha empeorado. Julio
debe repartir su tiempo entre trabajar en el taller y la reconstrucción
de su casa.
Es difícil decir que voy a terminar mi casa rápido,
porque tengo que trabajar en el taller. Si no reparo motos, no comemos,
pero si no construyo mi casa, seguro me encuentran en el río
Lempa.
Julio César espera que el invierno le de tiempo para levantar
las láminas y rehacer su morada.
|
|