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Arrastramos
problemas
El
titular de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) reflexiona sobre la
necesidad de superar los señalamientos por corrupción
para que la ciudadanía reconozca el trabajo del poder judicial.
Una encuesta realizada por CID-GALLUP entre líderes de opinión
pública todavía estima que la labor del poder judicial
es regular y mala en el cumplimiento de
sus responsabilidades.
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García reconoce que
la población siempre tendrá críticas
contra el poder judicial.
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La actual administración de la CSJ ha dirimido una disputa
mercantil por marcas internacionales, removido a jueces de sus cargos
por tener un título irregular y apuesta por la modernización
de todo el sector justicia. Sin embargo, está consciente
que la población demanda más de lo que hacen.
Vértice: ¿Cree que la ciudadanía tiene
algún reclamo de insatisfacción sobre los rendimientos
del órgano judicial y los tribunales?
Agustín García: Sí, pero creo que hemos hecho
avances importantes, alentadores y de clara demostración
de voluntad de corregir, inclusive los yerros y las fallas que tenemos.
Se presentó una iniciativa para tener examen de legitimidad
sobre los títulos, por el problema de los títulos
irregulares. La Corte lo abordó con profundidad sin estar
sujeta a ningún tipo de presiones, como debe ser todo juez
y todo tribunal.
¿Cuál cree que es la causa para que prevalezca la
percepción de insatisfacción de la ciudadanía?
A.G.: Si se recuerda el veredicto tremendo que significó
la Comisión de la Verdad que llegó a hablar -inclusive-
de la separación de funcionarios judiciales de alto nivel
y que había toda una realidad difícil, que ya no solo
era una encuesta de opinión pública, sino que fue
un veredicto que se le solicitó a Naciones Unidas, recordarán
el planteamiento de que era necesario remover factores de malestar
crónico de corrupción e ineficiencia.
Es obvio que aún a esta hora, en parte, esos factores se
siguen arrastrando, hay que decirlo con claridad; no hay que regatear
el término, ciertamente se han hecho grandes avances; pero
también hay graves deficiencias que se han ido tratando de
superar y hay que tener la valentía de enfrentarlos y decir
que todavía arrastramos esos problemas.
No quisiéramos descargar esto simplemente en el pasado, sino
que también en la innovación que todavía no
ha generado los elementos importantes de desempeño; aunque,
sí tenemos signos alentadores, por ejemplo, la lucha contra
el delito de secuestro. Tenemos una rara estadística que
anda arriba del 80% de los reos condenados por el delito de secuestro.
Esta estadística difícilmente se encuentra en cualquier
país desarrollado de la tierra.
¿Qué opina de la percepción negativa de
los ciudadanos a la Corte?
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Cuestionan
desempeño
La gestión actual
de los magistrados recibió duras críticas por
parte de los entrevistados, quienes enlistan claramente las
deficiencias que poseen.
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A.G.: Debemos estimar que nuestra sociedad debe tener percepciones
como sensaciones como sinónimo de que algo falta en el tema
justicia. Pero nos preocupa si el tema se toma para descalificar
el aporte de la justicia al país como una entidad democrática
y dentro de éste a su régimen de gobernabilidad.
Quiero decir que la Corte ha sido un buen soporte del Estado desde
hace muchos años, aun antes de los que venimos el 1 de julio
de 2000.
Lo que si no admitimos es que esto sea generalizado (porque ahora)
todas las áreas de los órganos judiciales son más
demandados por la ciudadanía para resolver sus conflictos.
Por ejemplo, en materia de la Sala de lo Constitucional estos últimos
tres años registramos un crecimiento anual de un 40% más
de ciudadanos que viene a poner el amparo para resolver sus conflictos
aun en contra del Estado.
¿El ciudadano cree en el sistema judicial?
A.G.: En buenos términos la ciudadanía es muy
exigente con los órganos de justicia. Tenemos que elevar
la credibilidad ciudadana. La no credibilidad trae como consecuencia
testigos que no se quieren presentar, hasta ofendidos que no se
quieren presentar como ofendidos. ¿Como lograrlo? Participación
con resultados satisfactorios. Ojalá que el cero impunidad
en casos de secuestro lo podamos llevar a otros casos.
El éxito institucional de la Corte depende del trabajo
conjunto, pero ¿qué sucede cuando hay una debilidad
en la investigación científica del delito?
A.G.: Aquí sí mira los esfuerzos que se han
hecho con la comisión coordinadora del sector justicia, que
trata de desarrollar mayor eficiencia en la obligada interrelación
que llevan todos los factores del sistema de justicia. Nos reunimos
con la esperanza de entregarle mejores resultados conjuntos, sin
mezclar las competencias para hacer algo positivo.
Los jueces hemos tratado de hacer mayor conciencia y traducirla
en resultados de acción y desempeño frente a las demás
acciones.
Cuando le hablaba del buen resultado del delito del secuestro creo
que es un crédito para el juez en el cero impunidad; pero
también lo es para el fiscal y la policía. Ojalá
que así trabajaramos siempre.
¿Cómo van a mantener la independencia del poder
legislativo?
A.G.: Hemos entrado en protocolo de entendimiento, por ejemplo,
en la gestión presupuestaria. Se nos dio un 25% menos de
lo que pedíamos; pero entendimos que las cosas de las finanzas
del Estado debíamos comprenderla y hacer el esfuerzo de explorar
un racional gasto público.
Creo que ha habido una buena relación y en ningún
momento se ha tratado de influir sobre fallos judiciales. Con mucho
respeto se ha pedido un informe sobre la mora judicial y se les
ha dado oportunamente.
El caso Katia Miranda vuelve a la opinión pública
¿Le plantea un reto al sistema judicial en el sentido de
mejorar la investigación y la prueba científica del
delito?
A.G.: Sí, se plantea un reto. Todo crimen que no es
combatido de una manera apropiada representa esa situación.
No sólo de que se haya defraudado intereses personales y
sociales importantes con el delito cometido y no resuelto.
Yo esperaría que en esto se haga todos los esfuerzos posibles
para que se convierta en un elemento de potenciar la credibilidad
ciudadana.
Debemos sentar con realismo, con verdad material a actuar, a hacer
efectiva la justicia. Verdad y justicia es una situación
importante en donde los salvadoreños, inclusive, en algún
momento debemos aprender también a poder decir la verdad;
aunque no sea del todo satisfactoria.
Estoy consciente que en esas áreas somos insatisfactorios
y si este caso lo tomamos como uno que ha tenido tal grado de expectativa
en la opinión pública, ojalá y pudiéramos
sacar adelante esta deuda social que tenemos con el caso Katia Miranda.
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