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Mañana de estrellas

La Espiga Dorada volvió a relucir en manos de los mejores. Merecido tributo recibido ayer por atletas, periodistas y dirigentes deportivos que más destacaron el año pasado.

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Era un homenaje de gala en un hotel de cinco estrellas, aunque, a decir verdad, albergaba a más de 30 estrellas... del deporte. Foto EDH

Era un homenaje de gala en un hotel de cinco estrellas, aunque, a decir verdad, albergaba a más de 30 estrellas... del deporte.

Algunos, por su novatez, quizás aún no son considerados como luceros; tal vez el próximo año. Pero igual, brillaron en una mañana donde el sol nunca los opacó.

Estrellas y novatos del deporte, periodistas, dirigentes y atletas de antaño fueron ayer galardonados con la Espiga Dorada, esa estatuilla que desde hace 23 años es otorgada a los más destacados del año anterior. Esta vez los premiados fueron los del 2002.

Fue un momento mágico en el que se encontraron grandes luminarias como Cirilo Errington Díaz y Aída Granillo, consagrados como Guillermo Castro y Jorge Jiménez. Nuevos valores como Luis Castro y Camila Cladellas.

La mayoría mostró sus mejores trajes y atributos, la ocasión así lo ameritaba. De hecho, se tuvo a un invitado de lujo en primera fila: el Presidente de la República Francisco Flores

El mandatario, en compañía de su esposa Lourdes, acudió a la ceremonia de premiación para presenciar cómo su hijo Juan Marco Flores recibía de manos de Roberto Murray Meza la distinción que le premiaba por ser el mejor novato en squash.

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Muchos fueron los atletas que subieron al estrado para recibir su codiciada presea. Pero otros como Eva María Dimas, Julio Tirso Molina, Delmy Ramos Vigil y Carlos Hernández tuvieron que enviar a sus progenitores para que estos lo hicieran por ellos. Sus compromisos deportivos en el extranjero les privaron de estar en la fiesta.

Fue un día para recordar, porque la alegría y la satisfacción se dibujó en el rostro de los ganadores. Algunos volvieron a vivir esa sensación por segunda, tercera o cuarta ocasión. Otros la gozaron por vez primera. Pero al fin y al cabo, volvieron a sentirse grandes. Realmente lo son.

 

 

 

 

 


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