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La
impunidad reinó en las calles capitalinas
Morteros,
piedras, garrotes y pintura en spray fueron las armas
empleadas por los agitadores contra sus enemigos: paredes y ventanas.
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| Vandalismo a sus anchas La
Policía toleró la conducta delictiva de supuestos
estudiantes, cuando éstos dañaban la propiedad
privada. Un agente camina indiferente. Foto:
EDH/William Arévalo |
Las mismas turbas de izquierdistas que protestan contra la impunidad
se ampararon en ella para causar destrozos en San Salvador.
Parecía que la manifestación de ayer por la mañana
transcurriría entre la gritería de consignas comunistas
y la música de protesta que caracterizan los desfiles de
grupos de izquierda.
Pero a pocos metros del punto de partida, en la plaza del Salvador
del Mundo, un joven enclenque, encorvado y con el rostro cubierto
con una pañoleta roja sacó de una abultada mochila
un mortero grande.
Encendió la mecha y lo lanzó al interior de una oficina.
Segundos después tiró otro. Resultado: el cielo falso
y muebles destruidos. La turba celebró la bestialidad. La
U está presente, gritaban.
La actitud pareció envalentonar a los demás. A pocas
cuadras dañaron, siempre con un mortero, un carro particular
aparcado en el hotel Alameda. La gerente salió a suplicarles
que no hicieran más daño. La respuesta fue otro mortero
que hizo añicos un ventanal.
La señora lloró. No son bombas, son morteros
y es por los areneros que están adentro, le espetó
un fulano vestido de rojo.
¿Cuáles areneros? Lo que tengo dentro son huéspedes
y 100 trabajadores, le respondió con indignación.
3
empresas
fueron dañadas con morteros y piedras lanzadas por
manifestantes. Decenas más fueron manchadas.
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2
mujeres
al parecer campesinas se desmayaron ayer durante la manifestación.
Fueron atendidas por instituciones de socorro.
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Más allá, los revoltosos lanzaron grandes petardos
a unos policías.
Los cuatro agentes arrancaron el carropatrulla y huyeron velozmente.
La marcha siguió y el vandalismo también. Luego, las
ventanas de dos edificios públicos fueron apedreadas, y sus
paredes, manchadas.
El derroche de malas costumbres terminó frente a la Catedral
Metropolitana. Ahí concluyó la marcha, no sin antes
incendiar un remedo de avión de combate y explotar los morteros
sobrantes.
La izquierda repite sus agresiones
Las manifestaciones del 1 de mayo y 15 de septiembre del año
pasado fueron similares en destrucción a la de ayer.
- El 1 de mayo de 2002 también hubo pega y pinta de consignas
de izquierda.
- Varios periodistas fueron agredidos.
- El 15 de septiembre causaron destrozos en el mismo hotel.
- Esa vez, la Policía detuvo a un supuesto responsable por
destruir ventanales del establecimiento.
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Destrucción
Supuestos estudiantes ocasionaron severos daños
en edificios públicos y privados, bien apedreando ventanales,
lanzando petardos o manchando paredes.
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10:25 a.m.
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Daños en constructora. Un
supuesto estudiante con el rostro cubierto lanzó dos
morteros al interior de una empresa constructora. Las ondas
expansivas destruyeron muebles, ventanas y el cielo falso de
la oficina. |
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10:50 a.m.
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Atacan un banco. La turba de supuestos
estudiantes lanzó varios morteros a la sucursal Castillo
Venturoso, del banco Agrícola, ubicada sobre la alameda
Roosevelt. Las explosiones dañaron ventanales.
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10:55 a.m.
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Dañan hotel y vehículo.
Una ventana del hotel Alameda fue destruida por un mortero.
Segundos antes, el carro de un huésped fue dañado
por otra explosión. Es la segunda vez que agitadores
atacan el hotel. |
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11:15 a.m.
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Edificio público. Ventanas
del antiguo edificio del hospital Militar fueron rotas por la
explosión de grandes morteros y por pedradas. Las paredes
del mismo también fueron manchadas con consignas antigubernamentales. |
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11:20 a.m.
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Laboratorio. El laboratorio Max
Bloch fue dañado severamente cuando manifestantes,
que dijeron ser estudiantes universitarios, lanzaron piedras
a las ventanas. El ataque fue en presencia de varios policías. |
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