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Primera entrega
Alianza dividida
La blancura del uniforme de Alianza contrasta con la oscura y
turbulenta situación que actualmente afronta el equipo. Una
lucha intensiva entre los dirigentes ha permeado, incluso, hasta
los jugadores. El génesis de este caos bien podría
atribuirse a pleitos por el poder, ambiciones monetarias o a simples
caprichos. Esta es, apenas, la punta de un iceberg cuyo final aún
no puede predecirse.
Orestes Membreño/
Roberto aÁguila /
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Si uno trata de comprender la situación que atraviesa Alianza
F.C. tendría que remontarse a una especie de matrimonio deportivo
que se fue desmoronando hasta convertirse en un peligroso divorcio.
El detonante de la crisis habría comenzado en noviembre pasado,
cuando el clan de los tradicionales dueños del
conjunto albo (Ricardo Sol Meza, Ernesto Sol Meza, Mauricio Salaverría
y Óscar Rodríguez, entre otros), le pidieron a Ricardo
Padilla que entregara el equipo, el cual administraba desde julio
de 2001.
Padilla, que había sacado al conjunto de un enorme bache
financiero se negó y, desde entonces, la lucha por el poder
no ha hecho más que acrecentarse. ¿Pero cómo
es que los poderosos Sol Meza le habían confiado al empresario
Padilla la conducción del equipo?
¿Cómo es que llegaron a establecer tan buena relación
para que tuviera rienda libre en el conjunto albo?
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Lea además |
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La trayectoria de
Alianza
Durante casi 40 años de vida deportiva, Alianza ha
conseguido fabricar una historia de equipo grande con ocho
títulos de campeón.
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Las respuestas bien podrían definirse como una alianza por
grave necesidad, una relación que surgió en una calurosa
tarde de 2001.
Corría mayo, y mientras la ultra blanca seguía gritando
insultos por los malos resultados, al interior del equipo se vivía
un infierno al cual se llegaba por un camino tapizado de funestos
números rojos. Alianza tenía una deuda que rondaba
los 3 millones de colones.
Los Sol Meza no creían, además, que el equipo fuera
autofinanciable; y en ese maremágnum de deudas fue que apareció
Ricardo Padilla padre, un empresario venido a más por su
trabajo con los negocios deportivos y que, en un momento de atrevimiento,
se aventuró a decir que él podía sacar a flote
al Alianza.
Mayo de 2001. En el bochorno de una tarde de este mes se abrió
la puerta de la oficina del ingeniero Pío Arnulfo Ayala,
un dirigente deportivo que había ocupado varios cargos incluso
el de presidente de la Federación de Fútbol,
y entró un hombre con el rostro desdibujado por la angustia.
Era Óscar Antonio Rodríguez, en esos momentos presidente
de la junta directiva de Alianza.
Vengo a que me saques de un gran problema: estoy jodido con
Alianza, le debo tres meses de sueldo a los jugadores y tengo deudas
por casi tres millones de colones que no puedo pagar. No encuentro
otra salida que entregarle el equipo a quien lo quiera tener. Ayúdame
a encontrar a esa persona, por favor le rogó.
Pío Arnulfo le recomendó que hablara con los señores
Ricardo Sol Meza y Mauricio Salaverría antiguos asociados
con Rodríguez en el quehacer albo para buscar una salida
decorosa; pero Rodríguez le refirió que ya lo había
hecho y que sus ex-socios no habían aceptado aduciendo que
no querían saber nada de Alianza.
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Los protagonistas
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| Estos son los actores principales
del conflicto de intereses que envuelve al equipo Alianza F.
C. y que están en una pugna por su dirección. |
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La dirigencia tradicional
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LOS
DE SIEMPRE:
Grupo constituido por empresarios y profesionales,
entre los que se cuentan a los señores Ricardo y Ernesto
Sol Meza, Mauricio Salaverría y Oscar Antonio Rodríguez,
entre otros. Ellos son los que le dieron vida al Alianza, F.C.,
cuando en 1993 terminó la vigencia de los estatutos de
su fundación que databan de 1968. En ese lapso de vida
y durante el respaldo de este clan, Alianza pudo sumar títulos
a su historia a partir de mediados de la década de los
ochentas y otros tantos subcampeonatos. |
OSCAR
ANTONIO RODRIGUEZ:
Sin duda el personaje que se asocia con Alianza
con sólo mencionar su nombre, más por las crisis
que por momentos felices. Es, asimismo, una de las piedras angulares
del conflicto, debido a su estilo de dirección del equipo
que es rechazado por los jugadores, ya que bajo su mando Alianza
siempre ha sido un equipo lleno de deudas y de salarios atrasados.
Actualmente, la mayoría de jugadores del plantel adversan
su regreso a la dirección del equipo, porque no confían
en su capacidad de gestión. |
RICARDO
PADILLA padre:
Es un empresario que desde hace mucho tiempo
ha estado ligado al fútbol, incluso siendo jugador activo.
En su inicio como dirigente fue sostén del Fuerte Aguilares,
equipo al que ascendió a primera división y que
también descendió en la misma temporada. Luego
estuvo con el Cojutepeque, El Roble y Santa Clara, con quienes
tampoco tuvo el éxito esperado, pues todos descendieron.
Su recompensa la ha tenido con Alianza, con quien logró
un título y un subcampeonato, además de devolverle
la solvencia económica. |
PIO
ARNULFO AYALA:
El principal asesor de la familia Padilla en
aspectos deportivos.
Ayala, una persona ligada al fútbol desde la época
romántica, también fue asesor de Rodríguez
y ha sido parte de directorios federativos en varios cargos,
incluido el de presidente. También fue directivo de Municipal
Limeño y del mismo Alianza en cierto momento. Actualmente,
es parte de la directiva que preside Ricardo Padilla padre.
Su protagonismo ha sido importante en el destino reciente de
Alianza. |
El ingeniero Ayala se echó el trompo a la uña
y se fue a tocar una puerta que consideró segura: la de Ricardo
Padilla padre, dueño de las tiendas deportivas Jaguar Sportic,
y un verdadero sportman que había tenido a su
cargo varios equipos de la Liga Mayor; además, había
sido directivo de Alianza. Y en eso cifraba su confianza Ayala.
Al principio, don Ricardo no quiso. Pero lo convencí
diciéndole que hacerse cargo de Alianza era la oportunidad
para demostrarle a toda la dirigencia nacional que un equipo grande
y popular, administrado con organización y sentido de empresa,
puede ser autofinanciable, refiere Ayala.
Con el reto a cuestas, pero sin haber aceptado de lleno el compromiso,
Ricardo Padilla padre involucró a su hijo, a miembros de
su empresa y al mismo Pío Arnulfo Ayala, y juntos se pusieron
a hacer un presupuesto que permitiera vislumbrar una salida promisoria.
Al cabo de varios días de barajar propuestas y estrategias
a seguir, encontraron la salida con cálculos audaces: iban
a renegociar un préstamo bancario adquirido por Oscar Rodríguez
y cuyos intereses mataban a cualquiera, iban a comprometerse con
los jugadores a saldar los salarios atrasados pagándoles
el doble durante tres meses, iban a entrar en arreglos con todos
los acreedores para fijar cuotas que posibilitaran salir a la otra
orilla sin muchos apuros. En pocas palabras, usaría su pericia
empresarial para aplicarla al equipo.
Cuando todo eso estuvo listo, llamaron a Oscar Rodríguez
para hacer un pacto de caballeros: firmaron un documento simple
en el que el presidente Rodríguez delegaba en Padilla la
administración deportiva de Alianza por un período
de cuatro años, y en el que éste se comprometía
a asumir las deudas y la estabilidad del equipo.
Ese documento, que marcó el punto de partida para un matrimonio
feliz se ha vuelto ahora en el asidero legal de las disputas...
Y las firmas que dieron vida al compromiso son, hoy, las armas principales
para hacerse valer frente al adversario.
La primera acción de los Padilla para recomponer el equipo
fue contratar jugadores colombianos que tuvieran buen nivel deportivo
y que, aparte, cobraran poco.
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