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Dos
niños de tres y cinco años quedan huérfanos
Familia sepulta a joven asesinado por mareros
Desapareció
el 16 de marzo pasado. Parientes y vecinos lo buscaron durante los
primeros veinte días. El viernes lo hallaron enterrado en
unos cafetales cercanos a donde vivía con su mujer y dos
pequeños hijos
Jorge Beltrán
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Roxana Yamileth y Efraín
Alexander Rivera, junto a su madre Maribel Castillo, huérfanos
y viuda de José Efraín.
Foto EDH
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Siempre lo vamos a sentir porque es nuestro hijo, pero por
lo menos ya no vamos a vivir con la angustia de saber qué
le pasó. Con esta frase, Francisco Durán, de
67 años, resumía su duelo y resignación tras
sepultar a uno de sus hijos la tarde de ayer.
Los restos de José Efraín Rivera Durán, de
27, fueron encontrados el viernes anterior en el interior de unos
cafetales de la finca La Labranza, del cantón San José
Aguacatitán, municipio de San Marcos.
Al parecer, el joven fue asesinado el 16 de marzo por miembros de
la Mara Salvatrucha, del sector conocido como Las Torres,
calle antigua a Huizúcar.
El cuerpo había sido enterrado, supuestamente, por sus asesinos,
en una fosa de 85 centímetros de hondo.
María Cristina Rivera, madre de la víctima, expresó
que la última vez que vio vivo a su hijo fue a las 4:00 de
la tarde del domingo 16 de marzo. Luego desapareció.
Horas antes, José Efraín y su padre habían
regresado de Antiguo Cuscatlán, donde fueron a votar.
Lo vio un poco desconsolado. La anciana cree que quizá andaba
tomado. Pero no le dio importancia. Fue hasta el siguiente
día que Maribel Castillo, compañera de vida de José
Efraín, llegó donde la madre de éste y le dijo
que no había llegado a dormir la víspera.
Que regresara a casa entrada la noche no era de extrañar,
pero sí el hecho de que no llegara a dormir a su hogar. Ante
esto lo buscaron en hospitales y delegaciones policiales, sin encontrarlo.
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Tercer crimen de
mara
En menos de seis meses,
la Mara Salvatrucha del sector conocido como Las
Torres, del cantón San José Aguacatitán,
ha matado a unas tres personas.
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A los tres días notificaron la desaparición a la
Policía. En los veinte días siguientes, con la ayuda
de vecinos lo buscaron intensamente en los cafetales aledaños,
incluyendo parte de la finca donde el cadáver fue encontrado
el viernes pasado.
Dos huérfanos
Tras el asesinato, Roxana Yamileth y Efraín Alexander, de
cinco y tres años respectivamente, quedaron sin su padre.
Ayer, el más chico parecía no comprender que era su
padre quien estaba dentro del ataúd. Mientras que la niña
le repetía a Maribel Castillo, su madre, que siempre que
fuera al centro (de San Salvador) le llevara flores para ir a dejarlas
a su papito.
Mientras que los padres, hermanos y demás parientes daban
gracias a Dios por haberlo encontrado. Parecían conformarse
con saber donde estaría enterrado.
Del hecho, vecinos de las comunidades El Milagro y Moreira, donde
residía la víctima, señalan a varios miembros
de la Mara Salvatrucha residentes en las referidas comunidades y
en el sector conocido como Las Torres.
Fundan sus sospechas en que hace unos dos meses, José Efraín
se lió a golpes con algunos de ellos, tras reclamarles por
las agresiones de que sus familiares eran objeto de parte de los
pandilleros.
Como la reyerta ocurrió en la vía pública,
mucha gente escuchó cuando los mareros le gritaron que lo
matarían, que pagaría con su vida la golpiza que propinó
a algunos.
La familia, por su parte, prefiere callar por temor a represalias.
Ningún pariente quiso rechazar o confirmar lo que sus vecinos
decían.
La Policía dijo que las investigaciones en torno al caso
estaban avanzadas, empero, se negaron a proporcionar más
detalles.
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