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Ambiente digno de un clásico
Como agua de mayo. Así exigía la afición
santaneca a sus jugadores. Y cuando al fin salieron a la cancha,
la locura y la pasión se desbordaron.
Marcelo Betancourt
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Por dos horas habían esperado ese momento, y no dudaron
en celebrarlo. Durante ese lapso previo, los aficionados habían
saltado, cantado y gritado por su mimado FAS sin tregua, en un Óscar
Quiteño lleno hasta el último rincón.
La entrega era total. Cualquier prenda u objeto alusivo a FAS era
válido. Desde sombreros, gorras, peluches y vinchas hasta
llaveros, aritos y relojes de FAS, que inundaban los graderíos.
En su defecto, cualquier accesorio de tono azul-grana bastaba. Pero
como en toda fiesta no podía faltar la música. El
bafle, con su equipo de sonido, sus extravagantes combinaciones
e insólitos disfraces tomaron la batuta del ambiente.
Afuera, la Base Fasista exhibía vídeos en DVS y en
CD-Rom con todos los goles de los tigrillos en el 2002, y los vendía
al precio de 10 dólares. Para los que consideraban este precio
muy caro, también había videos de la Turba Roja,
con sus cánticos incluidos, a sólo tres dólares.
Todo estaba listo para comenzar, en una fiesta digna de un clásico.
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