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Se complicaron solos

En un partido sin goles y sin brillo, Balboa y Arcense perdieron la oportunidad de despegarse entre si en la tabla del descenso. Dragón respira aún más

Marcelo Hetancourt/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Arcense con 30 puntos y Balboa con 29, podrían ver reducida a siete y a seis la diferencia si es que Dragón consigue ganar el miércoles a FAS. Foto Huber Rosales

Un mal negocio. No sólo disputaron un partido soso e idóneo para los que padecen de insomnio, sino que con el empate Balboa y Arcense comprometieron su situación de cara al descenso.

Arcense con 30 puntos y Balboa con 29, podrían ver reducida a siete y a seis la diferencia si es que Dragón consigue ganar el miércoles a FAS.

Además, con la victoria de Alianza ayer, los de Ciudad Arce y los unionenses parecen ser los principales candidatos a caer en el repechaje contra el subcampeón de ascenso.

De bostezo

Treinta minutos de partido tardó en aparecer la primera emoción en el choque entre Balboa y Arcense en La Unión.

El colombiano de los “leones morados”, Gerson Mier se quitó una marca, pateó el área contrario y sacó un disparo venenoso que pasó muy cerca del horizontal.

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Ausencias al por mayor
La alineación titular del Balboa sorprendió a todos. Es cierto que se esperaban cambios por la llegada del nuevo técnico argentino Carlos Barone, pero no tantos.

Un minuto después, el mismo Mier servía en bandeja para su compañero y compatriota Nito González, quien también desperdiciaba la oportunidad de abrir el marcador.

Antes de eso, el juego había sido un inmenso bostezo. El lento arranque se debía a varios factores: Primero, porque el balón pasó atascado, la mayoría del primer episidio, en el medio terreno por el planteamiento conservador con que Arcense salió a la cancha. El resto del tiempo el esférico pasó afuera o detenido.

Segundo, es que el choque perdió dinámica por el trabajo del árbitro Rodolfo Sibrián, quien frenó el ritmo al no tener mesura en pitar cualquier acción de contacto.

Tercero es que el fuerte sol y la humedad que azotaba a La Unión hacía más difícil el accionar de los jugadores que por un momento hasta parecían moverse en cámara lenta.

Y cuarto, es que Balboa no era el mismo. Salió al engramillado con un equipo plagado de juveniles por las numerosas ausencias del equipo, sumado a eso los jugadores del ‘Ciclón del Golfo’ apenas se acoplan a la idea del nuevo tecnico argentino Carlos Barone que lleva cuatro días de trabajo.

Después de las esporádicas llegadas de Arcense el partido volvió al paso de tortuga hasta el descanso.

Un chispazo

La plática del medio tiempo de Barone a sus jugadores surtió efecto, pues los unionenses salieron con las ‘pilas puestas’.

Los volantes Nelson Montoya y Joaquín Molina le inyectaron dinámica al juego y comenzaron a utilizar las bandas para amenazar el arco contrario.

público por fin encontró una razón para aplaudir y para apoyar a su equipo. Mientras que Barone, casi colgado de la malla ciclón, gritaba la indicaciones a topo pulmón desde los graderíos. El argentino no pudo estar en la cancha porque aún no ha sido inscrito.

De la nueva actitud de Balboa, surgieron dos jugadas que casi terminan en gol: Una escapada de Montoya, cuyo tiro fue tapado de forma espectacular por el meta Raúl Solis y otra por parte de Carlos Asprilla que pasó muy cerca.

Pero poco a poco el partido volvió a perder ritmo. Los aficionados se impacientaron y empezaron a expresarle su disgusto al nuevo técnico.

Especialmente cuando sacó a Asprilla del partido para la entrada de Carlos Quintanilla.
De allí en adelante, sólo un tiro de Quintanilla para Balboa y otro de Nito González para Arcense sacaron a los espectadores del aburrimiento.

Ausencias al por mayor


La alineación titular del Balboa sorprendió a todos. Es cierto que se esperaban cambios por la llegada del nuevo técnico argentino Carlos Barone, pero no tantos.

Sin embargo, la mayoría de los cambios no eran voluntad del técnico. Barone no pudo echar mano del contención Luis Coreas ni del volante Jaime Torres por lesión. Y tampoco pudo ocupar ni a los zagueros Martir Paredes y Mario Siguenza, ni al seleccionado Roberto Ochoa ni al delantero Marlon Medrano porque cumplían castigos por amonestaciones.

Ante la falta de jugadores, el argentino hizo debutar, en primera división, al juvenil José Ochoa, de 16 años, hermano de Roberto y miembro de la selección Sub17. Barone también sorprendía con Joaquín Molina y de Nelson Montoya en lugar de Carlos Quintanilla que arrancó en el banquillo.

La otra novedad fue la figura de Schafick Chávez en el arco unionense. Chávez sustituyó al colombiano Carlos Mosquera quien había tenido flojas actuaciones ante Águila y San Salvador, los últimos dos rivales.

“No podíamos venir a La unión a arriesgar algo porque no se puede dar más. Creo que el calor nos afectó por igual. Es un empate justo”, Ricardo Guardado, Técnico Arcense

“Nuestro medio campo estaba lleno de juveniles, hasta hice debutar a uno de 16 (José Ochoa), no sé quien formó el equipo. Está muy desbalanceado”, Carlos Barone, Técnico Balboa.

 

 

 

 

 


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