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El tercer podio estuvo vacío
Fernando Alonso terminó tercero en la carrera pero no pudo
subir al podio por haberse accidentado
Agencia/DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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| Fernando Alonso levantó
su pulgar en señal de que se encontraba bien
después del choque. Foto REUTERS |
La euforia que impregnaba la transmisión de la televisión
española desde el Gran Premio de Fórmula 1 de Brasil
se trocó abruptamente en conmoción en el momento del
espectacular accidente de Fernando Alonso.
Adrián Campos, manager del piloto español y comentarista
invitado de Televisión Española (TVE) en cada prueba
del campeonato mundial, quedó mudo cuando el televisor mostró
en la vuelta 55 el impactante accidente de su pupilo.
El momento
Campos había mostrado hasta ese momento su alegría
por la actuación de Alonso a bordo de su Renault, que tras
largar décimo logró escalar hasta sel tercer puesto,
mientras estrellas como el alemán Michael Schumacher sucumbían
ante el mal estado de la pista, inundada en ciertos tramos debido
a una lluvia torrencial.
¡Todos se salen de pista en esa curva, pero Fernando
sabe cómo superarla!, se entusiasmó uno de los
periodistas. Falta mucho, falta mucho. Toco madera,
intentó moderar el entusiasmo Campos, que como ex piloto
conoce la dificultad de llegar a la meta.
Entonces llegó el accidente. Alonso se encontró en
plena pista con un neumático y los restos del auto del australiano
Mark Webber (Jaguar), no pudo eludir el neumático, chocó
contra el muro de contención a la izquierda, rebotó
cruzando la pista y volvió a estrellarse a la derecha.
El estupor invadió a los comentaristas, y Campos salió
presto a buscar a su pupilo, que salió por sus propios medios
del automóvil, pero quedó apoyado y casi inerme contra
una pared del circuito, conmocionado por el fuerte impacto.
La confusión era total en TVE. Mientras crecía la
preocupación por el estado del piloto español, se
sucedían informaciones sin confirmar acerca de la suspensión
del Gran Premio y de quién era el ganador.
La imagen de la ceremonia de premiación reflejó cabalmente
la inusual carrera. El finés Kimi Raikkonen ocupaba el escalón
más alto del podio, el italiano Giancarlo Fisichella (Jordan-Ford),
que junto a su equipo llegó a festejar su prematuramente
anunciado triunfo frente a las cámaras de televisión,
era segundo. Pero el tercer escalón estaba vacío:
Alonso estaba en el hospital.
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