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Era
voluntario de Cruz Roja desde 1984
Velan a salvadoreño muerto en Afganistán
Los restos del salvadoreño asesinado la semana anterior en
Afganistán fueron trasladados ayer a San Salvador
Douglas González
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| El cuerpo de Ricardo Munguía fue
trasladado a una funeraria capitalina, para que sea sepultado
esta tarde en la capital. Foto: EDH/Nelson
Dueñas |
Los restos de Ricardo Abelino Munguía, de 39 años,
miembro del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR),
asesinado la semana anterior en Afganistán, fueron repatriados
ayer vía aérea a El Salvador.
Según el hermano de la víctima, Mauricio Munguía,
hubo atraso en la llegada del cuerpo, el cual era esperado en la
madrugada.
Sin embargo, fue hasta las 3:45 de la tarde que llegaron los restos
al aeropuerto Internacional El Salvador, en Comalapa.
Ahí estaban familiares, dos ambulancias de Cruz Roja Salvadoreña
y unos 10 socorristas, quienes escoltaron el carro fúnebre
hasta Capillas Memoriales, en San Salvador.
Fue en este lugar que el hermano de Munguía relató
la experiencia que había tenido Ricardo con el CICR en varias
partes del mundo.
La sala principal de la funeraria fue el escenario donde se conocieron
las hazañas que el salvadoreño había realizado
en varias partes del mundo, como Sudán, Costa de Marfil,
Liberia, Angola, Colombia y Afganistán.
Mauricio Munguía describe a su hermano como una persona a
quien desde pequeño le conmovía el dolor ajeno.
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| Familiares y conocidos de Ricardo
Munguía se trasladaron a la funeraria capitalina para
rendirle homenaje. Foto: EDH/Nelson Dueñas
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Sus inicios en Cruz Roja Salvadoreña fueron en 1984. En
toda esa década prestó sus servicios durante el cruento
conflicto armado que vivió el país.
Esto, señaló Mauricio, le sirvió de mucho en
su labor humanitaria en países donde fue destacado, ya que
su vasta experiencia en este tipo de situaciones ofreció
confianza ante sus compañeros voluntarios.
La última vez que Ricardo Munguía visitó El
Salvador fue en abril del año pasado, comentó su hermano.
Algunas veces le cuestioné por el trabajo que realizaba,
en un inminente riesgo, recuerda Mauricio.
Ricardo decía soy salvadoreño de corazón,
pero soy ciudadano del mundo.
Además, dijo que el interés por concluir sus estudios
de Ingeniería Hidráulica no fue una casualidad, ya
que esperaba ayudar a aquellas personas en África para que
se abastecieran de agua, para que pudieran dar de beber a sus animales
y mejorar sus condiciones de vida.
Las circunstancias del asesinato aún no están claras,
manifestaron los familiares de Ricardo.
La familia y compañeros de la CICR en Suiza están
en el país para rendirle tributo.
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