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Juntos...¡otra vez!

Mario Mayén Meza y Erber Burgos han tenido en el San Salvador F.C. la oportunidad de volver a jugar juntos. Antes lo hicieron en FAS y en Águila.

Mauricio Antonio Qüehl/ EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Compadres gracias a Joselyn
Mayén y Burgos
son compadres, no porque alguien les haya puesto ese mote o sobrenombre, sino porque Mario fue hace seis años padrino de bautizo de Joselyn Elizabeth, hija de su amigo Erber.
Mario Mayén:
“Para mí es un honor y un orgullo ser padrino de su hija, porque yo la quiero mucho. Yo le agradezco a él que me haya elegido para ser el padrino de Joselyn. Ha sido algo muy especial en mi vida”.
Erber Burgos
Cuando mi esposa Claudia estaba por dar a luz a Joselyn Elizabeth, yo le dije que él fuera el padrino y ella estuvo de acuerdo. Mi hija lo quiere mucho y se alegra cuando lo ve”.

Dios los cría y ellos se juntan.

¿Cómo lo hacen?, ni ellos mismos lo saben.

Pero lo cierto es que Mario Mayén y Erber Burgos de nuevo han vuelto a vestir la elástica de un mismo equipo. Como en años atrás lo hicieran en FAS y en Águila.

Hoy es el San Salvador F.C. el que espera que estos dos “veteranos” del fútbol vuelvan a hacer de las suyas y les ayuden a levantar una copa. Pero no una como la del torneo anterior, sino similar a las cuatro que como campeones han alzado juntos.

“Ojalá que podamos otra vez lograr un título, como lo hicimos en FAS y Águila”, dice Erber.

“Yo creo que con la llegada de él al equipo y con su aporte, podemos lograr el título que se nos escapó el torneo pasado”, expresa por su parte Mayén.

Compañeros y amigos

Compañeros de profesión, amigos de corazón. Así definen la relación que por años han mantenido ambos jugadores. Relación que por cierto, nació del mismo fútbol.

“Fue en una selección colegial a nivel juvenil que participó en un torneo en Honduras”, cuenta el “negro”.
“Más o menos fue hace como quince o dieciseis años”, recuerda Erber.

A lo largo de este tiempo, han sabido compartir no solo habitaciones en hoteles y casa club, sino también cientos de anécdotas y recuerdos.

Como la vez que la fortuna optó por sonreirle a uno y traicionar al otro. Fue en 1993 cuando Mayén le ganó una final a su amigo del alma.

“Yo le gané” dice sonriendo el “negro”, tras recordar la vez que salió campeón jugando con Alianza. Erber lo hacía para FAS.

Pero más tarde sería en este último equipo, donde por primera vez celebrarían juntos un título. Primera pero no última.

Frustración y éxito

La salida de ambos de FAS no fue como lo esperaban, pues debieron irse por la puerta de atrás.
“Decían que eramos mentirosos y que eramos jugadores problemáticos.

Pero no era cierto”, afirma Mayén. “Fueron días duros, porque juntos tuvimos que andar buscando equipo”, le respalda Burgos.

Para su fortuna Águila optó por hacerse de sus servicios. Una elección más que acertada.
“Fuimos campeones tres veces con Águila”, asegura Mario. “Fueron especiales los títulos que ahí conseguimos, por la manera como nos habíamos ido de FAS”, complementa Erber.

Pero más que los títulos, Mayén y Burgos agradecen al fútbol por haberles permitido conocerse. Eso para ellos, es lo mejor que les ha dejado.

“Más que un amigo, es mi hermano”, sostiene Burgos.
“Yo le tengo un gran aprecio” , precisa Mayén

 

 

 

 

 


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