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Norma Franco
Volver a vivir
Considerada una leyenda del atletismo, ahora está asentada
en Santiago Nonualco donde practica la medicina en su clínica
Roberto Aguila/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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La doctora Franco adoptó
a Santiago Nonualco como su nuevo hogar. Allí tiene
su clínica privada y rehizo su vida junto a su familia..
Foto Huber Rosales
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Eran las 4,30 de la tarde del 13 de enero de 1984 cuando Norma
Franco, que corría sobre la Autopista Sur, fue arrollada
por un pick up que iba en fuga, a toda velocidad, porque segundos
antes había atropellado a un agente de tránsito que
formaba parte de un retén.
Norma Franco pasó tres días en estado de coma por
un edema cerebral generalizado que le produjo el golpe recibido,
y que pugnaba por quitarle la vida. Cuando volvió en sí
y se supo que estaba fuera de peligro, el impacto de la tragedia
ya había hecho estragos en el alma de la atleta, porque por
más que se hablara de una pronta recuperación, ella
estaba consciente de que el golpe y sus consecuencias habían
cortado de raíz una carrera deportiva brillante que disponía
de buen rato para seguir creciendo, pues Norma iba a cumplir 26
años en ese año, edad ideal en que un corredor de
fondo comienza a conseguir su más alto rendimiento.
La verdad era que, después del grave accidente sufrido, imaginarse
una vuelta de Norma Franco a la vida deportiva con el mismo calibre
de antes, era aferrarse a una esperanza que no estaba en ningún
lado.
En esos momentos parecía más sensato cerrar los ojos
y rescatar de la memoria sus hazañas, como aquella sensacional
carrera que realizó en Guayanilla, Puerto Rico, para ganar
los diez kilómetros. O aquel segundo lugar en Avon, Madrid,
España, o el tercero conseguido en la Maratón de Washigton,
Estados Unidos, o aquella gran respuesta dada en la famosa maratón
de Boston, cuando superó a cientos de corredores internacionales
y llegó a la meta en el lugar vigésimo séptimo.
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Norma y sus dos hijos, Alexa
Gabriela y Cristian Rodrigo. Hoy ellos son su felicidad. El
deporte ahora forma parte del pasado.. Foto
Huber Rosales
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ADIOS AL DEPORTE
Cuando volvió a las competencias en 1985, en Honduras, comprobó
que, aún consiguiendo lugares en el podio, el esfuerzo realizado
le avisaba que físicamente ya no era la misma. El golpe recibido
le había afectado todo, incluso la vista. Fue cuando optó
por retirarse definitivamente.
Encontramos a Norma Franco en Santiago Nonualco, departamento de
La Paz, con su bata blanca y su estetoscopio de doctora en medicina,
atendiendo una fila de señoras y niños en su clínica
privada que se ubica en la calle principal del pueblo.
Se la nota realizada y feliz, y la mayor evidencia se vislumbra
en los kilos de más que ha ganado y en la tranquilidad con
que se mueve dentro de un ambiente pueblerino que le brinda cariño
a cada paso. ¡Buenos días, doctora!, es
el saludo permanente a lo largo de la calle.
Llegó a Santiago Nonualco en 1991, recién graduada
de médico general, para atender una clínica que dejaba
una amiga que se iba para Australia. Por un tiempo pasó yendo
y viniendo todos los días, hasta que se cansó y convenció
a su marido, Oscar Miguel Grande, de comprar una casa en el pueblo
y mudarse todos.
Así se hizo. Desde entonces se transformó en nonualca
de corazón, porque el pueblito se los ganó a todos,
a ella, a Oscar, a sus hijos Cristian Rodrigo y Alexa Gabriela.
Tanto, que vienen a San Salvador solamente para llevar a los hijos
a las clases de gimnasia, un deporte que los vuelve locos.
Si usted le pregunta a Alexa Gabriela, de 8 años, si quiere
regresar a vivir en San Salvador, su respuesta será: No
me gusta. Mucho ruido, mucho humo. Y verá a Norma Franco,
la madre, sonriéndole a una vida de pueblo que goza intensamente
en su amplia casa de Santiago Nonualco. Si usted le pregunta a Alexa
Gabriela, de 8 años, si quiere regresar a vivir en San Salvador,
su respuesta será: No me gusta. Mucho ruido, mucho
humo. Y verá a Norma Franco, la madre, sonriéndole
a una vida de pueblo que no quieren cambiar.
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Datos
de Norma
Data: San Salvador, 3/03/1958
Padres: Ricardo Franco y Nidia Ramos
Graduada en Medicina (1991)
Esposo: Oscar Miguel Grande
Hijos: Cristian Rodrigo (13 años)
y Alexa Gabriela (8 años)
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