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Fallece Gral. Sánchez Hernández

Estas son las memorias que sobre el general Fidel Sánchez Hernández tiene el escritor Waldo Chávez Velasco, quien llegó a conocerlo durante muchos años antes, durante y después de su gestión presidencial

Waldo Chávez Velasco
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Su paso por la Presidencia quedó inmortalizada en esta pintura.

A Fidel Sánchez Hernández le gustaba pelear con los más fuertes. Es probable que debido a su baja estatura se le volvía un reto permanente no temerle a nadie y enfrentarse a los más fuertes y altos que él.

Cuando eran capitanes, su amigo Adalberto Medrano, un matón de estatura normal y robusto como un conacaste, ofendió a varios civiles. Fidel no lo pudo tolerar y lo retó a los puños. Era la recreación de David contra Goliat. Fidel le propinó una soberana paliza, la única quizá que Medrano recibió en toda su vida.

Algo parecido sucedió con el Dr. Fabio Castillo, rector de la Universidad Nacional. A este último se le ocurrió invitar a profesores comunistas a la UES. El ministro del Interior, el entonces coronel Sánchez Hernández, negó la visa de ingreso. Fabio, enfureció, lo desafió a un debate público, el primero en la televisión del país.

La mayoría no tenía dudas sobre quién ganaría el enfrentamiento. Un “chafa” —como llaman a los militares— contra un médico no tenía la menor posibilidad de ganar. Ante la sorpresa de los telespectadores, Fidel le propinó a Fabio una paliza memorable, con argumentos y razones.
No era para menos. El coronel era en aquel momento el más capacitado de los oficiales de El Salvador. En 1945 estudió Armas Blindadas en Fort Knox, EE.UU. Luego lo nombraron delegado de Naciones Unidas en Corea, en tensa situación militar y política.

Cuando el ejército comunista de Corea del Norte invadió a Corea del Sur, Fidel envió un cable al Secretario General de la ONU, denunciando la agresión. El Consejo de Seguridad decidió intervenir y se inició una cruenta guerra, que terminó en una tregua que dura hasta nuestros días.
Fidel fue becado a España, donde se diplomó en la Escuela de Estado Mayor de Madrid. De España pasó a París como agregado militar a la Embajada de El Salvador. En 1960, fue nombrado agregado militar y aéreo en Washington D.C., donde fue presidente y vicepresidente de la Junta Interamericana de Defensa. Después se integró al gabinete del presidente el coronel Julio Rivera.
Fidel encontró que en el sistema electoral salvadoreño, al igual que en Estados Unidos, en cada jurisdicción electoral el partido que obtenía mayoría ganaba todos los diputados, por que la oposición o no obtenía ninguno o ganaba apenas unas pocas curules. Fidel propuso a Rivera que se adoptara el Sistema de Representación Proporcional, que favoreció a los partidos de oposición, los cuales aumentaron su presencia legislativa. Si se quiere hablar de Padres de la Democracia, ellos fueron los coroneles Julio Adalberto Rivera y Fidel Sánchez Hernández.

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El adiós del General
Los restos del general Fidel Sánchez Hernández serán velados en la Funeraria de las Fuerzas Armadas hasta el lunes a las 3:00 pm. A esa hora se realizará una misa por su eterno descanso.

Camino a la Presidencia

Cuando llegó la hora de elegir a un candidato que sucediera a Rivera, éste nombró a ocho precandidatos: cuatro militares y cuatro civiles. Se comprometió, de palabra, a elegir al que consiguiera más apoyo popular. En realidad, como averigüé muy pronto, el candidato favorito de Rivera era Fidel, por inteligente, leal y por su vocación democrática. Fue electo candidato.
Fidel tenía muchos amigos entre los que estudiaron en España, a quienes popularmente se les conoció como “Los Churumbeles”, al igual que el grupo musical. Rivera me encomendó asesorar la campaña política.

Parecía fácil, pero había problemas. Los amigos de Fidel –unos por sana colaboración y otros por adular al candidato– estaban armando confusión. Con el Dr. Napoleón Díaz Nuila, muy amigo de Fidel, tomamos la decisión de contratar a una agencia de publicidad que asesorara la campaña, algo inédito.

En San Salvador operaba una sucursal de la entonces segunda agencia más importante del mundo publicitario de Estados Unidos. Hablamos con el gerente, el panameño Gary Martin, quien rechazó la propuesta. “¡Están locos! Nosotros vendemos pasta de dientes, no candidatos”, dijo Gary.

Díaz Nuila le recordó que su agencia acababa de hacer la campaña de Acción Democrática en Venezuela. Gary lo admitió y tanto en El Salvador como en el extranjero, se contrataron sociólogos y expertos en publicidad. Con ellos se realizó la primera encuesta política en El Salvador, de donde salieron varios temas de campaña. El candidato había fundamentado sus intenciones de gobierno en el fomento de la educación. Hasta ahí mi participación en esa campaña.

El Presidente


Sánchez Hernández se entregó de lleno a la educación. Tuvo a su caballero principal en Walter Béneke, ministro del ramo, que era una rara mezcla de visionario y gran ejecutivo. Surgió así, el programa “Una Escuela por Día”. Fidel lo emprendió y lo cumplió.
Fundó la Televisión Educativa, que fue considerada como el mayor esfuerzo educacional que había entonces en el mundo. Estuvo orientada, al principio, al Tercer Ciclo y a capacitar a los profesores.

En cada aula de El Salvador se instaló un televisor que funcionaba a determinadas horas. Uno de los objetivos del programa era que los niños del cantón más remoto recibieran clases de tanta calidad como los del mejor colegio capitalino. La ayuda internacional fue impresionante. Hasta vino el italiano Roberto Rosellini, uno de los directores cinematográficos más importantes de todos los tiempos. Otros proyectos magistrales fueron la cadena de Círculos Estudiantiles y de Casas de la Cultura.

La Reforma Educativ tuvo, entre las puntas de lanza, a los bachilleratos diversificados, de modo que la secundaria no era sólo un instrumento para entrar a la Universidad, sino también para ingresar a la actividad productiva, mediante los bachilleratos en electricidad, en electrónica, en turismo, en industria, en comercio y artes.
El Partido Comunista trató de boicotear la gestión de Fidel, mediante el activismo entre los profesores organizados en ANDES 21 de Junio.

El general Fidel Sánchez Hernández, aparece luego de la guerra del 69.

Guerra con Honduras

Cuando la United Fruit Company quiso sembrar plátano en Honduras, se llevó de El Salvador a miles de campesinos para labrar la tierra entre el lodo y las culebras de la Costa Norte hondureña. Muchos de ellos se asentaron con sus familias y adquirieron pequeñas propiedades.
Después, un general alcohólico, Oswaldo López Arellano, dispuso emprender una Reforma Agraria. Encontró que lo más fácil era quitarle las tierras ya trabajadas a los campesinos salvadoreños y repartirlas. Con esto se inició una feroz persecución que culminó con millares de salvadoreños que volvían al país, huyendo del pillaje y la muerte.

Fidel, Walter y yo, aprovechando el reciente alunizaje de la misión espacial Apolo, escribimos la frase que circuló por todo el mundo: “¿Cómo es posible que el hombre pueda caminar por la superficie de la Luna y un salvadoreño no pueda transitar seguro por las veredas de Honduras?”
Fidel hizo todo por impedir la guerra. Pero las atrocidades cometidas contra los compatriotas la volvieron inevitable. El 14 de junio de 1969, el Ejército de El Salvador invadió Honduras, obedeciendo a planes trazados por el propio Sánchez Hernández y ejecutados por el general Adalberto Medrano quien tomó la ciudad de Nueva Ocotepeque.
Por la presión de la Organización de Estados Americanos, OEA, El Salvador tuvo que entregar las ciudades conquistadas.
La guerra duró poco tiempo, pero los países tardaron varios años en reconciliarse.

El golpe del 72


El 22 de marzo de 1972 se produjo un absurdo golpe de Estado. Cuando Fidel tuvo que decidirse por un candidato a la Presidencia, como se estilaba entonces, los postulantes eran los coroneles Arturo Armando Molina, Juan Antonio Martínez Varela y Carlos Humberto Romero. Molina, el secretario privado de Fidel, fue el elegido.

Fue una campaña dura y violenta. El general Adalberto Medrano dividió al partido oficial, al postularse como candidato presidencial. Medrano cifraba sus esperanzas en que era considerado un héroe de guerra y que había sido coordinador de ORDEN, que en otros eventos electorales siempre había apoyado al PCN. Pero ni Sánchez Hernández ni nadie recordaba a un oscuro oficial, compadre de Fidel, que dirigía el Cuartel de Artillería o “El Zapote”: el coronel Benjamín Mejía. Este era un devoto masferreriano que, todas las semanas, en ese Cuartel, se reunía con intelectuales y comunistas.

“¿Cómo es posible que el hombre pueda caminar por la Luna y un salvadoreño no pueda transitar por las veredas de Honduras?”

El general Fidel Sánchez Hernández sobrevivió a un golpe de Estado y se retiró de la Presidencia a criar ganado en El Jocotal.

Mejía proclamó el golpe de Estado. Una compañía de sus soldados mató a los miembros de la seguridad de la casa del Presidente. Este, acompañado por el coronel Carlos Humberto Romero y el mayor Ramón Suvillaga, no parecía tener ninguna posibilidad de ponerse a salvo. Sin embargo, Fidel y sus compañeros, se lió a balazos contra los 150 soldados alzados. Cuando se quedaron sin municiones, los soldados forzaron la puerta, los apresaron y los confinaron en El Zapote.

A eso de las tres de la madrugada, recibí en mi casa una llamada del periodista José Luis Urrutia, informándome que cerca de su casa se oían tiros y cañonazos. A las cuatro, la Sección de Inteligencia del Estado Mayor, me dio el parte completo de los acontecimientos. Me informaron que, a pesar de que los revoltosos habían capturado al Presidente, éste se negaba a renunciar, que la Fuerza Aérea y varios cuarteles se mantenían leales y que de San Miguel, a marcha forzada, se conducían hacia la capital tanques, camiones y tropa, para rescatar al mandatario. Debido a la tensa situación con Honduras, la Brigada de San Miguel era la más importante del país.

La Fuerza Aérea comenzó a bombardear a los rebeldes logró pegar en una de las torres de El Zapote, que disparaba contra los la Guardia Nacional y de la Fuerza Aérea.
Un involuntario agente marcó la perdición de los sediciosos: Napoleón Duarte, en apoyo a los alzados, instó por radio a la población a bloquear las carreteras para impedir el paso de los tanques. Por fortuna, nadie le hizo caso. Los oficiales del rebelde Cuartel de Artillería, al oír la locución de Duarte, abandonaron sus cañones, tiraron sus armas y se fueron a sus casas. Los alzados se rindieron o huyeron. Por la tarde, las fuerzas leales liberaron al Presidente. Sánchez Hernández informó sobre los acontecimientos en transmisión por radio y televisión. En ningún momento vi nervioso ni preocupado a Fidel.

Molina iba rumbo a Taiwán como invitado de ese gobierno. Se le localizó en Los Ángeles y un avión de la Fuerza Aérea estadounidense lo transportó a Ilopango.
Al terminar su período, Sánchez Hernández se retiró a criar ganado, en la ribera de la Laguna El Jocotal.
En una segunda visita a Corea del Sur, los medios informativos recordaron el famoso telegrama de Fidel, gracias al cual la ONU había salvado la democracia surcoreana. La multitud lo aclamó a su paso por las calles.
Recuerdo a Fidel como una persona inteligente y culta con marcada vocación de servicio para su país y su pueblo. Un gran amigo.

La partida del General

A su avanzada edad, el general Fidel Sánchez Hernández tenía ya su tiempo de no cruzarse por un hospital. Sin embargo, ayer por la noche la muerte lo sorprendió.

El aviso.
Como era costumbre, consumía sus alimentos alrededor de las 6:30 p.m. cuando comenzó a sentirse muy cansado. Rápidamente, la respiración se le aceleró al punto que ya no resistió.
El traslado.
Sus familiares lo trasladaron inmediatamente al hospital Militar, donde ingresó a las 7:10 p.m. Un grupo de especialistas lo atendió en la Sala de Emergencia. Intentaron resucitarlo.
Fallecimiento.
Quince minutos después de haberlo ingresado al hospital, los médicos de turno lo declararon fallecido. Una cardiopatía mixta le provocó la “muerte súbita”, de acuerdo con el informe preliminar.
Consternación.
Al conocer la fatal noticia, los familiares estaban ya conscientes de lo ocurrido, debido a la edad del militar, quien gobernó el país entre 1967 y 1972. Desde hace mucho ya padecía problemas de salud.
Preparativos.
En un primer momento, los familiares acordaron velar los restos del ex presidente en una funeraria privada, Capillas Memoriales. Mañana podría ser sepultado en el Cementerio General.
Apoyo.
Al Hospital Militar se presentó una comisión de militares del Estado Mayor de la Fuerza Armada para ofrecer ayuda a la familia. Anoche estaban considerando que tipo de honores podrían darle al fallecido.


 

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