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Es injusto generalizar: Hoyos
Para el Rev. Eugenio Hoyos, la forma en que los medios de EE.UU.
tras-ladaron las denuncias de abuso sexual, de forma general y no
personal, ha sido injusta. Muchos ahora piensan que
todos los sacerdotes son pederastas, aunque la falta la cometieron
pocos. La Iglesia saldrá airosa al fin
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| El sacerdote Eugenio Hoyos es párroco
en Dale City, en Washington, EE.UU. Cree que la experiencia
positiva que deja la crisis es la purificación de la
Iglesia. Era necesario sacar la lámpara para llevar
luz a los demás.Foto EDH
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Eugenio Hoyos, sacerdote ligado a la comunidad salvadoreña
en Washington y Consejero del Presidente Bush en materia de educación,
se alegra de la actual crisis de la Iglesia, porque
está convencido de que de esta prueba saldrá
airosa y purificada.
Sin embargo, al ser entrevistado por EL DIARIO DE HOY, no duda
de que las denuncias contra sacerdotes por abusos contra menores
se han sobredimensionado y generalizado injustamente
hacia todos los que forman la Iglesia Católica, tanto clérigos
como laicos.
La Iglesia de EE.UU., de la que usted es miembro, sigue envuelta
en los señalamientos. ¿Cómo se desarrolla el
debate entre los obispos sobre estos casos?
En un momento muy difícil para la Iglesia Católica,
y cada uno de los sacerdotes nos hemos visto tocados. Aunque el
problema ha sido de unos cuantos sacerdotes, se afectó a
toda la Iglesia Católica. La pedofilia es un crimen que no
ataca sólo a la Iglesia Católica, sino a todos los
estamentos sociales.
Sin embargo, se observa una persecución contra la Iglesia.
Es un nuevo terrorismo económico y de persecución
contra la institución y contra los sacerdotes, porque defiende
la vida y la moral. La reunión de la Conferencia de Obispos
que se está realizando en este fin de semana nos dejará
mensajes muy importantes.
¿Ayudará la crisis a la Iglesia Católica en
el mundo?
¿Qué posición tomará la Iglesia de
los Estados Unidos?
Creo que nos va a ayudar, porque el Papa Juan Pablo II ha sido
muy firme, y los obispos tienen que ser firmes y guiados por el
Espíritu Santo para la toma de decisiones. El Papa ordenó
la campaña cero tolerancia y exige que el sacerdote
que cometa un abuso con los niños debe estar fuera.
Además, se necesita una comunidad que vuelva a creer en
los sacerdotes. Ahora vas a un supermercado y alguna gente te mira
mal, y eso no es justo y duele. Los sacerdotes no somos personas
que estamos haciendo un daño porque somos la base moral,
no sólo de una institución, que es la Iglesia Católica,
sino la base moral de muchos países en el mundo. La reunión
de los obispos será positiva, porque se le dará más
fuerza a la campaña de cero tolerancia que pidió
el Papa Juan Pablo II. Sacerdote que cometa un abuso con los niños,
¡fuera! Además, es importante que cuando haya abusos,
las denuncias se hagan de inmediato y no hay que esperar que pasen
hasta 20 años.
Desde su perspectiva ¿cómo podría solventarse
el problema?
En la Conferencia de Obispos que este fin de semana se realiza en
Dallas, EE.UU., se tendría que definir que, en casos de existir
víctimas, la Iglesia Católica tiene que darles asistencia
sicológica y no monetaria, porque el dinero que tiene la
Iglesia proviene de los fieles para desarrollar obras sociales.
No debe ser un dinero que sirva para tapar casos o cumplir demandas.
¿Por qué algunos sacerdotes que abusaron sólo
fueron traslados de parroquia?
Anteriormente, la Iglesia pensaba que la pedofilia tenía
cura y los sacerdotes se enviaban a instituciones que, cuando pasaban
el proceso, se les daba la oportunidad de que llegaran a otras iglesias.
No es que se hayan tapado los hechos.
¿Todo es culpa del celibato?
No lo creo. El celibato es un regalo de Dios. Estos abusos los
cometen, incluso, hombres casados, y son más bien producto
de una enfermedad.
¿Observa que después de los hechos ha disminuido
la afluencia de fieles a los templos?
Cuando la gente conoce al sacerdote, el Espíritu Santo sabe
trabajar muy bien. La gente ha dicho que, si el sacerdote fuera
culpable, no dejarán de ir a la misa, porque las personas
no siguen al hombre, sino a Dios. En algunos casos, han disminuido
las donaciones, pero no la fe.
En la Iglesia ha bajado la ayuda monetaria. Los feligreses
siguen firmes en su fe.
Si el juez ordena indemnización, debe cumplirla la persona
(sacerdote), no la Iglesia.
El problema debe enfocarse más personal. El error ha sido
generalizar a la Iglesia.
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