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Coma
Chucho
Así
le decían a uno cuando de cipote se enojaba con otro, también
se enseñaba la lengua como ofensa.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los
tiempos pasan y las costumbres también. Pero quiero referirme
a la comida de chucho: Hace unos cuantos días se levantó
una polvazón por el hecho un poco insólito de haber
encontrado en un basurero las colas de unos canes. Se supone que
estos pobres amigos del hombre fueron a parar a la barriga de alguien
y que el único vestigio que quedó como mudo testigo
es la colita que de seguro ya no la moverán los pobres cuadrúpedos
con pulgas. A lo mejor estoy equivocado y estos canes cuscatlecos
aparecerán en los menús de los mejores restaurantes
de Tokio y de Seúl. Ahora, con la globalización cualquier
cosa se puede esperar, además que tiene de malo exportar
chuchos.
Recuerdo que recién inaugurado el Monumental de Montserrat,
se descubrió que el que vendía panes de tepezcuintle,
daba chucho por liebre, digo por tepezcuintle, pues el pobre no
se pudo deshacer del cuerpo del delito y le encontraron las colas
y las cabezas en el mismo carretón, pero ya era tarde, los
pobres perros habían pagado caro el precio de su osadía
de andar de callejeros, porque el precio de los benditos panes eran
bien caros. No sé que fin tuvo el vendedor de la carne más
sabrosa que se ha vendido vez alguna en el Cuscatlán.
Nerón, Tarzán, la Brisca y Pupi quedaron como desaparecidos
de parte de sus dueños, pero la verdad es que fueron a parar
a buen recaudo.
En China se comen todo lo que se mueve incluidos los galgos, falderos
o chuchos, sólo que allá se llaman Chinchilío
y Chinchilete. Según me cuenta mi amiga Lilian, que me imagino
aún vive en Pekín, el refrán aquel de chino
come rata, ya no es peyorativo, pues comer ratas ahora se
ha vuelto un lujo. Lo mismo en Korea con los chuchitos, es una delicatense
y se vende más caro que una entrada a tribuna al mundial.
El plato oficial del Mundial de Corea se llama Can-Con-Ajo.
Claro que a nadie le gustaría comerse a su mascota, creo
que ni Drácula sería capaz de almorzarse a mamá
drácula, ni por toda la sangre del mundo. Yo más que
todo creo que es más bien sicológico el almorzarse
las mascotas, a mí me sucedió que cuando chiquito
me regalaron un pollito y cuando ya era grande (el pollo) no quería
que lo mataran, Dios guarde con Dios me libre almorzarse al Pio-pio;
una vez me lo dieron sudado con papas y me comí hasta los
huesitos. Me vine a dar cuenta hasta dos días después,
ya no valía la pena llorar.
Yo creo que lo que más puede impactar a alguien es que después
de haberse saboreado un excelente guisado, la cocinera le informa,
que se almorzó al Terry o a la Laica. Pero yo no sé
porque se andan con contumerios en cuanto a comida, si aquí
nos comemos casi todo y le echamos la culpa a los chinos.
Este es el único país donde la Flor Nacional es
apetitosa revuelta en huevo. No fruncimos la cara cuando nos atravesamos
la fritanga, o la moronga, que no es otra cosa que la sangre del
cerdo cocinada metida en un tripa del mismo animal. Y en alhuaishte,
que es un recaudo hecho a base de semilla de ayote condimentada,
nos comemos los ajalines, los jutes, los huevos de iguana.
En sopa nos comemos el buche, las rascadoras y hasta la cabeza
de los pollos. Lo único que le respetamos al pollo son las
plumas. Y en embutidos o butifarras, me han dicho que las más
sabrosas son las de gato, claro que la fórmula es mezclarla
con pedacitos de tocino para darle más sabor. Claro que nunca
faltan los dichos populares, como aquel Si lo que no mata
engorda. En época de mango, nos los comemos maduros
y en lo oscuro para no apartar los gusanitos.
Pero escrito está: No comeréis animales impuros,
Deuteronomio. Entre los mamíferos, deben tener dos estómagos
y la pezuña hendida. Los animales de mar deben de tener aletas
y escamas, y entre las aves no deben tener el pico curvado ni las
patas prensoras (Cuidado con comerse la lora de la suegra). Por
lo tanto un sin número de delicatensen y comiditas llamadas
afrodisíacas están en la lista negra de la Biblia...
claro que eso era en aquellos tiempos. Ahora le metemos al gaznate
cualquier cosa, y entre mas prohibida más cara, más
afrodisíaca (¡Ah Ilusos!).
Por el momento lo más recomendable es no comerse la mascota
de los cipotes, y si por equivocación o por hambre se almuerzan
a la Conga, por favor no dejen huella, para que no se les vayan
a traumar los bichos.
Inserto: Vaya uno a saber que es lo que se mete al gaznate cuando
se come una deliciosa butifarra, lo que no mata engorda...
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