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Despertemos de una vez
La medalla de oro de la selección sub-22 debe
ser el detonante que haga despertar la mentalidad de todos en busca
del cambio que pide a gritos el fútbol nacional desde hace
muchos años.
Orestes Membreño
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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La selección pidió todo el
apoyo a su afición a la que le demostraron que si se
pudo y la medalla de oro se quedó en casa.
San Salvador 7 de Diciembre de 2002
FOTO DIGITAL HUBER ROSALES |
Otra vez el fútbol nacional nos hizo vibrar
gracias a la actuación de la joven selección sub-22
que culminó el torneo de los XIX Juegos Deportivos Centroamericanos
y del Caribe ganando la medalla de oro.
De nuevo, el fútbol brinda satisfacción que muchos
no pensaban que llegara, otros querían que sólo se
llegara lejos y no quedar eliminados en las fases preliminares y
pocos, muy pocos, creían en esa medalla de oro que ahora
está registrada en los anales de los juegos más antiguos
de la región.
Los que no creyeron -y siguen sin convencerse- tienen mucho de razón
porque si bien se logró el objetivo, el mismo, tiene mucho
de casual porque siendo sinceros, no ha habido un trabajo continuado
de estos jugadores desde edades tempranas. Al menos de la gran mayoría.
Porque otra vez, como lo fue en 1954, 1970 y 1982, las conquistas
del fútbol nacional han dependido de la garra y coraje unido
a las cualidades técnicas, físicas y el talento nato
del jugador, es decir, la conjunción de esfuerzos entre técnicos
y jugadores - y algunos dirigentes- le devuelven la sonrisa a la
gente ubicada fuera de la cancha.
El título centroamericano y del Caribe no ha sido sólo
gracias al trabajo de cuatro o cinco meses de estos muchachos de
la mano de Juan Ramón Paredes. Ha sido el producto del orgullo
puesto en juego, del irrefrenable deseo de luchar por no ser borrado
de la cancha.
El ejemplo de esta sub-22 es de admnirar y respetar, más
que todo por una entrega sin miseria en la cancha, se lo merecen,
eso y más, como también lo confesara Humberto Torres,
el presidente de la Federación de Fútbol al término
del partido ante México.
Es el reencuentro de los muchachos con ellos mismos y con
la afición, creo que la afición ya merecía
algo así, dijo el dirigente.
Parar sólo para seguir
Decir que lo que se debe hacer ahora es no desintegrar este grupo
de muchachos, puede sonar trillado.
Pero, conociendo la mentalidad dirigencial en el actual seno de
la directiva de la Federación, es de esperar que haya trabajo
continuado.
La directiva de la FEDEFUT tiene planes, proyectos a mediano y largo
plazo, y se ha manifestado constantemente apostando a la continuidad
con todas las selecciones. Paredes tiene su puesto asegurado.
Pero no hay dinero, no hay patrocinio. A estos Juegos entraron con
lo mínimo porque la credibilidad era poca. Pero ahora, con
los resultados actuales, las cosas podrían cambiar, aunque
no se descarta que nuevamente el camino sea duro para sostener un
trabajo continuado.
Pueda ser que ahora, que el entusiasmo está entonado positivamente
con el logro de la medalla de oro, la ayuda económica llegue
para seguir trabajando a todos los niveles. Y eso puede ser posible
porque se ganó, porque se tiene presencia.
La desesperación viene cuando los resultados no llegan y
nadie quiere saber nada de selecciones nacionales, aunque el trabajo
siga, se estén haciendo esfuerzos, tal y como pasó
con esta sub-22, en la que pocos creían en ella, en el trabajo
de Paredes y de la FEDEFUT.
La realidad es que uno se siente mal porque no se encuentra
el apoyo de la gente cuando uno está trabajando, señaló
Humberto Torres.
Entonces, el compromiso es de todos para que este proceso siga y
que el que viene de más abajo, la sub-17 por ejemplo, esté
a la altura de los compromisos que se tendrán más
adelante.
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